Lunes | 11.09.2006
Montevideo, Uruguay | 19:35
  - Economía
buenos deseos | Los pesos pesados de la OMC dicen que quieren reanimar las tratativas e intercambian pedidos
Lanzan otro intento para lograr un comercio mundial más libre
Procurarán en Ginebra salvar la ronda de Doha aunque incide la renovación del Congreso de EE.UU.

Los principales actores del comercio internacional dieron ayer en Río de Janeiro señales de flexibilidad y mostraron disposición a reanimar la denominada Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio y de esa forma evitar el colapso de las conversaciones mundiales de liberalización comercial.

En el pasado mes de julio, Estados Unidos, la Unión Europea y los países en desarrollo habían suspendido sus conversaciones en Ginebra, asumiendo que las posiciones estaban demasiados distanciadas, fundamentalmente respecto al delicado tema del desmantelamiento de la protección al sector agrícola.

El ministro de Relaciones Exteriores argentino, Jorge Taiana, dijo que "todos los actores tienen voluntad política" y "hay cierta disposición a la flexibilidad". Su colega brasileño, Celso Amorim, lo complementó y dijo que "ninguna de las partes desea que la Ronda de Doha fracase y todos estamos dispuestos a hacer todos los esfuerzos necesarios para continuar".

Río de Janeiro fue sede de un encuentro informal que había sido convocado por el G-20 (un grupo de presión en contra del proteccionismo agrícola que tiene como miembros más relevantes a India, Brasil y Argentina y que Uruguay integra), en el que participaron el director de la OMC, Pascal Lamy, el comisario de Comercio de la Unión Europea, Peter Mandelson, la representante de Comercio de Estados Unidos, Susan Schwab y el ministro de Agricultura de Japón, Schoichi Nakagawa.

Uruguay estuvo representado por el director de Asuntos Económicos Internacionales, Carlos Amorín. Si bien, Uruguay participa de los intentos de reanimación de las conversaciones de la OMC, fuentes oficiales dijeron que la estrategia sigue siendo dar prioridad a acuerdos bilaterales porque las tratativas multilaterales están demoradas.

Pero las cosas no se arreglan con declaraciones de buena voluntad. La representante comercial de Estados Unidos, Susan Schwab, mandó un fuerte mensaje político diciendo que el presidente George Bush está comprometido con la ronda de Doha.

Sostuvo que las elecciones en noviembre para la renovación parcial del Congreso no incidirán pero la Unión Europea a través de Mandelson se mostró escéptica y el funcionario dijo que "los agricultores de EE.UU tienen votos y tienen chequeras".

La UE además entiende que la oferta de recortar susbsidios que hizo Estados Unidos es mínima. Y Lamy comentó que "mi diagnóstico es que aún debemos trabajar antes de reanudar las negociaciones por lo que se requiere un mes o dos de preparación".

PEDIDOS CRUZADOS. Todos le piden algo a los demás. Para Celso Amorim, "la llave" para destrabar las tratativas la tiene Estados Unidos. Lo mismo dice Mandelson.

El canciller brasileño cree que Estados Unidos debe aumentar su oferta de recorte de subsidios agrícolas y a su vez los países ricos le piden a los que están en desarrollo que abran su mercado en el sector de los servicios (el interés se centra en la banca y las telecomunicaciones).

Los negociadores hablaron en el lujoso hotel Copacabana Palace. Como se esperaba, el encuentro no terminó en compromisos concretos pero el G-20 envío un fuerte mensaje de que las conversaciones multilaterales deben reanudarse. "Lo que está en juego no es sólo el comercio.

Es el orden internacional", dijo Amorim. "Si no conseguimos resultados que preserven el sistema multilateral en materia de comercio; ¿cómo vamos a preservar el orden internacional cuando, por ejemplo, se trata de terrorismo o de narcotráfico?", se preguntó.

El ministro de comercio indio, Kamal Nath, dijo que "esperamos una respuesta del mundo desarrollado". El G-20 y sus cuatro invitados de ayer volverán a reunirse en Ginebra a fines del mes de octubre o comienzos de noviembre para buscar un acercamiento.

¿Desaceleración global?

El presidente del Banco Central del Uruguay, Walter Cancela, el subsecretario de Economía, Mario Bergara y el director de la Asesoría Macroeconómica, Fernando Lorenzo, volaron ayer a Singapur a participar de la asamblea anual del Fondo Monetario Internacional en la que se realizará una redistribución del poder interno en el organismo.

En efecto, la asamblea aprobará un incremento de los aportes que hacen China, Corea del Sur y Turquía a cambio de mayores derechos a voto.

La asamblea se realizará en medio de advertencias sobre una posible desaceleración de la economía mundial y en particular de la del país que más aporta a su expansión: Estados Unidos.

El Instituto Internacional de Finanzas, que reúne a más de 360 bancos de primera línea del mundo envió una carta a los ministros de finanzas y presidentes de los bancos centrales que deliberarán en Singapur en la que los exhorta a trabajar más para disminuir los desequilibrios comerciales y reducir otras vulnerabilidades.

En la carta, el presidente del instituto, Charles Dallara, señaló que hay "una elevada incertidumbre" y que las perspectivas mundiales dependen en gran medida de la magnitud de la desaceleración de Estados Unidos.

Dallara sugirió terminar exitosamente la Ronda de Doha (ver nota aparte) y que Estados Unidos reduzca su déficit presupuestario. También cree que la Unión Europea y Japón deben acelerar su crecimiento y que Brasil, China, India y Rusia deben integrarse al G-7 (grupo de los países más ricos) para que pase a ser G-11.

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INTERCAMBIOS. En Río de Janeiro hubo buenos deseos pero no se vieron los avances concretos. Foto(AP)
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