Domingo | 10.09.2006
Montevideo, Uruguay | 02:16
  - Internacional
A CINCO AÑOS DEL HORROR | Alberto Dominguez, destacado ex ciclista, murió en el avión que impactó en la Torre Norte | En la otra torre, dos obreros bajaron 85 pisos por escalera
Dos sobrevivientes de milagro y un fallecido: Uruguay y el "11/S"
Ningún país en el mundo fue ajeno al ataque terrorista más impactante en lo que va del siglo XXI; el orden mundial cambió desde ese día

LEONEL GARCIA

Alberto Domínguez tenía 67 años y en tres semanas ya podía jubilarse. Cuando todavía vivía en Uruguay y era conocido como el "Pocho", fue un destacado ciclista en las décadas del 50 y 60. Desde 1972 vivía en Australia, adonde quería volver ese día, 11 de setiembre de 2001. Había viajado a Estados Unidos porque su cuñada se recuperaba de una intervención quirúrgica. Inicialmente, su esposa también iba a volver con él, pero decidió quedarse unos días más. No lo sabía entonces, pero eso le salvó la vida.

Domínguez abordó el vuelo 11 de American Airlines en Boston con destino a Los Angeles, ahí haría el trasbordo a Sydney. El boeing 767 despegó del aeropuerto Logan a las 7.58. Lo que pasó por su mente, o por la de las otras 91 personas que viajaban en la nave, en los 47 minutos que siguieron hasta que el avión se estrellara contra la Torre Norte del World Trade Center (WTC), ya no se podrá saber. Entre las casi tres mil vidas que se llevó el 11/S, una era uruguaya, que murió cuando aún no había certeza sobre si se trataba de un atentado terrorista.

RECUERDO. Una víctima mortal, dos hombres que salvaron su vida de milagro, cientos de testigos presenciales y una bandera nacional que fue rescatada de los escombros y hoy está guardada en el Archivo Histórico Diplomático del Ministerio de Relaciones Exteriores, resumen la relación directa entre Uruguay y el 11/S.

Desde Colonia del Sacramento, a Reina Domínguez aún le tiembla la voz, a un paso de quebrarse, al recordar ese día y a su hermano. Ella asegura haberse enterado de su muerte antes que ningún familiar se contactara. "A mí me lo dijo el corazón… cuando vi el choque por la tele, enseguida me dolió el corazón. Yo estaba segura de que en ese avión estaba él. Los vecinos me decían que no era posible, pero a mí… me lo dijo el corazón", contó a El País. Recién cuatro horas después del ataque tuvo la confirmación oficial. Ella misma desde acá debió darle la noticia a sus cuatro sobrinos, los hijos de Alberto, en Australia.

"Mi hermano era una persona grandiosa, solidaria, excelente… le quedaban solo tres semanas para jubilarse". Al dolor lógico de una fecha como la de mañana, a Reina Domínguez se le agrega un motivo más de angustia en forma de imágenes repetidas hasta el hartazgo. "No hubo un velatorio, él quedó en el humo de la torre".

SHOCK. Angustia, sensación de irrealidad y un deseo irrefrenable de salir a la calle si se estaba dentro de sus casas o trabajos. Estas fueron las sensaciones experimentadas, casi calcadas, por los compatriotas que estuvieron cerca del WTC al momento de los ataques. El shock del primer impacto se tradujo en terror exactamente 18 minutos después. Era claro que se trataba de atentados planificados.

Esa sensación fue compartida por Carlos Remay, que se ganaba la vida como lavacopas y limpiador, testigo del horror a bordo del tren 7 hasta Queens; el entonces empleado de la ONU en la misión uruguaya Jorge Reiner, desde su apartamento en la calle 14 de Manhattan, y la consultora María Velázquez, desde su trabajo en un piso 44 a 20 cuadras del WTC. Ella perdió a dos amigos en los ataques, uno era bombero y había participado de las tareas de rescate; el cuerpo de su otro amigo nunca fue encontrado.

Pese a vivir a 30 cuadras del lugar de los ataques, Reiner se enteró por la radio de lo que pasaba. "Me asomé a la ventana y no podía creer lo que veía: un agujero humeante de 10 pisos en la torre. De pronto, veo otro avión que se acerca y luego una gigantesca bola de fuego. Ahí ya no supe qué hacer, si quedarme, salir a la calle o qué". Hizo lo último, y se topó con un gentío que lloraba y se abrazaba. En los 40 años que llevaba viviendo en Nueva York, infinidad de veces había acompañado a quienes lo visitaban al mirador del WTC. "Yo podría haber estado ahí ese día".

85 PISOS. El ataque a la torre norte encontró a los uruguayos Javier Porley (ver entrevista) y Claudio Casiavillani trabajando en el piso 85 de la Torre Sur. Estaban realizando obras de construcción y reparación junto a otros obreros, casi todos inmigrantes latinoamericanos. Sin que escucharan ningún aviso, comenzaron a descender por las escaleras de emergencia.

A las 9.03, cuando ya estaban más abajo del piso 50, el vuelo 175 de United Airlines se incrustó contra la propia Torre Sur. La gigantesca mole de 110 pisos se sacudió violentamente y empezó a resquebrajarse. El impacto fue cerca de donde estaban hacía solo 18 minutos.

Tras 35 interminables minutos por escalera, los obreros uruguayos llegaron al subsuelo, donde fueron auxiliados por la policía y los bomberos. Unos 45 minutos después que salieran al exterior, esa misma torre sería la primera en caer.

Cuando ocurrió el ataque, la uruguaya Carina Perelli, entonces jefa de la División de Asistencia Electoral de la ONU, estaba en Timor Oriental, un convulsionado país al sudeste de Asia. "Siempre que salíamos a las misiones en Irak o Afganistán nuestras familias eran las que quedaban preocupadas por nosotros. Ahora era al revés, habían atacado nuestro supuesto mundo sano y en orden, Nueva York había dejado de ser un santuario (ver nota aparte)."

DESPUES. De acuerdo con el Consulado General de Uruguay en Nueva York, hay aproximadamente 35 mil compatriotas en su zona de influencia, que también incluye otros estados como Nueva Jersey, donde vive la mayoría, Massachusetts, Rhode Island y New Hampshire. Pocos, no determinados ya que no hay un censo minucioso de integrantes de la diáspora, habitan en Manhattan y aun en Nueva York, por lo que la sede considera que habrían sido escasos los testigos directos.

Una bandera uruguaya, muy deteriorada, fue entregada al Consulado en enero de este año. Fue recibida en un sobre de nailon y tenía el rótulo de la CIA y la fecha setiembre de 2004. Este mudo testigo del espanto fue enviado al país el 17 de febrero y exhibido durante unos días en la Cancillería, en el Palacio Santos. Hoy está guardada en los archivos de ese Ministerio.

Según la cónsul Adriana Lissidini, estos días son muy especiales para la ciudad. "En todos los canales y diarios hay programas o reportajes especiales. Además, el 16 se abrirá a todo público un `memorial` en la Zona Cero (donde se levantaban las Torres Gemelas) que hasta ahora solo está habilitado para el ingreso de los familiares de las víctimas y los rescatistas.

La emotividad de estos días no significa que no persista el miedo, aunque no en la magnitud que un lustro atrás. Reiner dice que son constantes las revisiones en los túneles bajo los ríos Hudson y East, que unen Manhattan a Queens y Brooklyn, considerados blancos potenciales de otra acción terrorista.

Sobre la Zona Cero hay sentimientos encontrados y los uruguayos que habitan en la zona no son ajenos. "Yo a veces ni siquiera quiero pasar", cuenta Jorge Reiner. "Es que a su alrededor pasa algo terrible, se instalaron vendedores que comenzaron a comercializar, a lucrar con la tragedia, vendiendo fotografías de la torres y todo tipo de recuerdos. Me parece de muy mal gusto".

Para María Velázquez, quien vive desde hace 16 años en Nueva York, pasar por el "Ground Zero" genera una mezcla de emoción y dolor de difícil definición. "Yo no diría que es miedo, sino más bien incomodidad. Es que muchas almas se quedaron ahí".

Por varios días el aire neoyorquino estuvo impregnado de humo, olor a hierro fundido y miedo. Algunos uruguayos relataron que en los días siguientes, la ciudad que nunca duerme sufrió un cambio radical. Uno de ellos incluso aseguró que ni siquiera hubo las típicas peleas por el tránsito. En shock, la ciudad comenzaba una nueva etapa.

La noticia que llegó a las antípodas

En las antípodas de Nueva York, en Timor Oriental, la noticia llegó, escueta, en forma de mensaje de texto en teléfonos celulares: "Cayeron las Torres Gemelas". Era la noche del 11 de setiembre de 2001 y la noticia menos pensada llegaba desde el otro lado del mundo a la misión que dirigían la uruguaya Carina Perelli y el brasileño Sergio de Mello, preparando el terreno para un referéndum de autodeterminación en ese país.

En una isla remota del sudeste asiático, con problemas energéticos, la pantalla de un televisor era lo único que alumbraba la noche despidiendo imágenes de las torres cayéndose una y otra vez, en medio de una nube de polvo, fuego y tierra.

"Me di cuenta enseguida de lo inmenso que era el episodio, una especie de caída del Muro de Berlín a la inversa. En aquel momento se moría un mundo bipolar, ahora se caía un orden mundial", recuerda hoy Perelli. Ese día, mientras buscaba saber noticias de su esposo, madre e hija que estaban en Nueva York, sabía que había comenzado la lucha a varios frentes contra el terrorismo.

Perelli fue protagonista de hechos vinculados a la "Guerra al Terror" que nació aquel mismo día. Como jefa de la División de Asistencia Electoral de la ONU, trabajó en el proceso electoral de Afganistán e Irak. Hoy, mientras prepara un libro con sus memorias y trabaja en una consultoría en Nueva York, sigue adelante la apelación a su destitución de Naciones Unidas, a fines de 2005.

Sergio de Mello también estuvo en Timor Oriental ese día. El funcionario brasileño falleció en Irak, a causa de un atentado terrorista en agosto de 2003 contra la misión de la ONU. Era el Alto Representante de las Naciones Unidas en ese país. Otra consecuencia del "11/S".

¿Dónde te enteraste del 11/S?

GABRIEL PELUFFO "Cuando chocó el primer avión yo estaba dentro de una ambulancia, con el chofer y la enfermera. Cuando escucho que atacan la otra torre me di cuenta que la cosa era grave, ¡estaban atacando al Imperio!" (músico y médico).

NOELIA CAMPO "A mí el choque del primer avión me lo dijo mi madre por teléfono. Si bien me llamó la atención, me sorprendió que mi madre me llamara para contármelo. Ese día grababa `Va por vos` y tenía que ir a la peluquería. Ahí me enteré del segundo avión. Por las reacciones de la gente me di cuenta que era serio" (conductora y actriz).

UBERFIL MONZON "Yo trabajaba en un colegio de Carrasco. Cuando se corrió la voz que `algo` pasaba en Nueva York, pedimos permiso al director para encender una televisión. Lo que vimos parecía una película de ficción. Además, Nueva York parecía una ciudad inexpugnable. Ahi vimos el alcance del terrorismo" (sacerdote y director del Inda).

FRANCIS ANDREU "Tenía 16 años y me había rateado al Liceo Francés. Me enteré en un kiosco donde había una televisión. Fue conmocionante. Ese año, en el viaje de egresados a Francia que se hace en mi liceo, muchos no se animaron a volar" (cantante).

 Utilidades
Imprimir
Enviar
Títulos
Ranking
Tamaño
Escuchar
 ASISTENCIA AL USUARIO | 903 1986  ..........................................................................................
 CLASIFICADOS | 400 2141 - 131  SHOPPING EL PAIS | 903 1986
 REDACCION IMPRESA | 902 0115  REDACCION DIGITAL | 902 0115 int 440
 PUBLICIDAD IMPRESA | 902 3061  PUBLICIDAD DIGITAL | 900 2338
Zelmar Michelini 1287, piso 4, CP. 11100, Montevideo, Uruguay | Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2006