CRITICA/CARLOS REYES
La hipótesis de arranque de Javier Daulte para Nunca estuviste tan adorable es muy seductora y algo probable: todos estamos marcados por una historia de amor ocurrida en los años `50, ya sea un romance con final feliz o una tragedia con ribetes policiales.
La idea que propone el autor es, entonces, recorrer un segmento de un árbol genealógico común y corriente -casualmente, el de él- para estudiar cómo la felicidad y la miseria pueden ir rodando en cualquier historia de vida, y mostrar así cómo las situaciones afortunadas se van apagando hasta convertirse en un mar de tristezas, y viceversa.
Esta reflexión se convierte, por suerte, en un ágil drama con toques de humor bien concretos, con personajes entrañables que luchan por ser felices aunque en el fondo parecen cargar con la condena de una desgracia ya establecida de antemano.
Uno de los asuntos que tuvo que enfrentar el director Alvaro Correa fue la extensión del texto, que para hacer correr un par de décadas demanda, lógicamente, un par de horas de representación. Otro problema complementario es el del espacio: se trata de una obra en la que el mobiliario y la utilería cobran un lugar protagónico, en parte porque el autor procura expresar cómo la historia de una familia es también la de un conjunto de muebles.
El primer problema, Correa lo enfrenta agilizando el drama, tanto en su duración total como en el ritmo de las escenas. El segundo asunto lo encara aprovechando cada centímetro del escenario, obteniendo un resultado satisfactorio, salvo en las escenas coreográficas, donde -a diferencia de la versión porteña, a cargo del propio Daulte- la falta de lugar redunda en cierta pérdida de frescura y vitalidad.
No obstante, el director consigue llevar al elenco a través del tiempo, hasta plantarlo en los años `70, en un recorrido que alterna risas, momentos tristes, otros profundos, y sobre todo, una mirada metafísica hacia la vida cotidiana.
Un reparto solvente, donde destaca entre otros Denise Daragnés, da a la obra ese aire especial de los años 50, que mezcla el carácter distendido de ese mundo dominado por el confort, con una cosa muy melodramática. En fin, el gran desafío que el autor se plantea y el Circular resuelve es expresar un fragmento de modernidad en escena.
Nunca estuviste tan adorable
Autor. Javier Daulte
Dirección. Alvaro Correa
Escenografía y vestuario. Raúl Acosta
Música. Fernando Ulivi
Elenco. Paola Venditto, Denise Daragnés, Lupe Messa, Marcelo Rocca, Alejandro Busch, Juan L. Granato, Leticia Cacciatori
Sala. Circular, Sala Uno