Cambios en los compradores anticipan caídas en los precios

| La vuelta al mercado de países como Argentina y Brasil hará que ciertos clientes dejen de comprar aquí

CONSULTORA SERAGRO

En el último año, y más particularmente en los últimos siete meses, Uruguay disfrutó de una bonanza inesperada en el mercado cárnico internacional, en los que pudo exportar su carne a precios récord, en ascenso constante, sin tener que competir con los vecinos en plazas ávidas que quedaron desabastecidas por la proscripción de sus principales proveedores.

BREVE HISTORIA. El pasado reciente ha sido ampliamente comentado, pero vale la pena repasar los principales datos.

Al embargo impuesto a varios estados brasileños en octubre de 2005 por la aftosa en Mato Grosso do Sul, se sumó más tarde el que sufrió Argentina por los focos registrados en Corrientes, lo que fue reforzado por la voluntaria exclusión decidida por el presidente Kirchner en febrero pasado.

La salida del mercado de los dos gigantes vecinos, dejó sin carne a Chile, y provocó desabastecimientos graves en otros mercados, algunos muy importantes, como Rusia, Israel, Argelia, Sudáfrica, Cuba y otros, que debieron recurrir a comprar en Uruguay carne de mayor precio, porque no tienen proveedores alternativos a mano.

COYUNTURA. Europa, por ejemplo, que tradicionalmente era un exportador de carne barata -subsidiada-, que solía irrumpir en el mercado con sus enormes stocks en estos momentos de escasez, ahora es deficitaria en su producción respecto a su consumo, y se transformó en un importador de grandes volúmenes, que se prevé que irán creciendo en los próximos años.

EE.UU. y Canadá tienen limitadas sus colocaciones por el fenómeno de la Vaca Loca, pero además son oferentes de carnes caras, de cortes de alto valor y no de carne para industria de relativo bajo precio o de productos indiferenciados de consumo masivo, como son en general los que vende Uruguay.

Australia y Nueva Zelanda, los otros exportadores de carne de importancia en el mundo, no dan abasto para atender sus clientes de Japón, Corea, México, y EE.UU., país donde usufructúan sendas voluminosas cuotas.

Mientras tanto, muchos países importantes están aumentando su consumo y su demanda de carne.

Tanto por la insuficiencia de los volúmenes como para atender la demanda mundial, pesan los factores sanitarios que traban las corrientes comerciales.

Esta situación ha llevado a los precios de la carne que se co-mercia a un ascenso sostenido de precios, que nuestro país ha podido captar con mucha oportunidad.

Fin de una etapa.

En las últimas semanas, la situación de los mercados, tan favorable a nuestros intereses, ha ido evolucionando hacia una regularización que apunta a una baja en los precios de la carne que exportamos.

Veamos algunos ejemplos: Chile, que ha ocupado un lugar destacado en el ranking de compradores, tanto por su volumen como por los productos que ha comprado y los precios que ha pagado en el último semestre, levantó la prohibición que había impuesto a Argentina, y a partir del 1º de septiembre vuelve a comprar carne en ese país. Ya había hecho lo mismo con algunos estados brasileños en fecha reciente. Es probable entonces que se retire de nuestra plaza y vuelva a comprar a los vecinos, que pueden ofrecerle carne más barata. En los 8 primeros meses de este año, los trasandinos adquirieron carne por casi U$S 78 millones en nuestro país, casi el 12 % del total, cuando en el mismo período del año anterior sólo habían comprado poco más de U$S 1 millón.

El otro destino que estiman los conocedores que habrá de retraerse es Rusia, quien se ha transformado en el principal comprador de nuestra carne en los últimos meses. En el acumulado del año es el segundo destino, después de EE.UU., con casi U$S 127 millones, el 18 % del total.

Así ocurrirá, en mayor o menor medida, con otros países, que volverán a comprar carne argentina o brasileña y reducirán o directamente abandonarán las compras en nuestra plaza.

OPCIONES Y CAMBIOS. Afortunadamente, en los últimos tiempos se han abierto otros destinos que compensarán por lo menos parcialmente la ausencia de los actuales animadores; en particular México se perfila como la mejor alternativa para la colocación de nuestras carnes. Es muy probable que en el redireccionamiento de nuestros embarques se pierda algo del elevado precio logrado en los mercados a los que accedimos hasta ahora, pero la baja no será dramática.

Hasta ahora, por lo pronto, no ha empezado la caída en el precio promedio de exportación de los embarques efectivamente realizados.

En las gráficas adjuntas puede observarse la evolución del precio semana a semana en el transcurso de este año: la cotización de la última semana fue la más alta del período y de la historia del rubro: U$S 2.027 la tonelada carcaza.

En la otra gráfica se aprecia el cambio de destino de la carne exportada en este año respecto al mismo tramo del año pasado: la suma de EE.UU. y la UE representaba el 85 % del total en dólares en el 2005, y en el corriente año representan el 48 %, a pesar de que la UE aumentó fuertemente sus compras, tanto en volúmenes como en divisas.

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