No había duda de que era foto de tapa. El representante permanente del Fondo Monetario Internacional visitando un muy pobre asentamiento en medio de gallinas, caminos de barro y mucha basura es una imagen poco vista, aunque no es la primera vez que alguien del organismo llega a este tipo de lugar.
A nadie se le escaparía tampoco preguntarle si el Fondo no se sentía responsable en parte de ese escenario de pobreza, algo que el representante, Gastón Gelos, puso en cuestión a la vez que destacó otras acciones sociales y reconoció que "quería conocer más la realidad".
Ayer a la mañana y de riguroso sport, Gelos visitó el asentamiento 1° de Mayo, ubicado en la zona de San Martín y Domingo Arena. Allí la organización de voluntarios "Un techo para mi país" desarrolla un proyecto para edificar viviendas y al cual el organismo donó U$S 6.000 -del Programa Cívico del FMI- para la segunda etapa, en la que se apoyará la enseñanza de oficios y el desarrollo de huertas.
El País presenció parte de la visita al asentamiento donde Gelos visitó a una de las familias con nueva vivienda. El técnico escuchó el testimonio de Luján dentro de la vivienda construida por la organización, y de cómo los vecinos quieren mejorar la zona para lograr que el Banco Hipotecario los deje seguir en esos terrenos. Luján fue una de las que entró en la primera etapa del proyecto y frente a su casa de madera de color celeste -que se diferenciaba de las casillas de chapa y costanero- no se cansó de hablar de proyectos como la realización mañana de una jornada de limpieza de una cañada lindera al asentamiento. A la mujer Gelos le preguntó, tímido, si cobraba la partida del Plan de Emergencia, si tenía agua y luz y cómo cuida de sus hijos mientras trabaja en casas de familia. Luján destacó la condición de "gente laburadora" de las familias del asentamiento y su plan para conseguir materiales - "pagando lo que tenga que pagar"- a la Intendencia de Montevideo o al Ministerio de Desarrollo Social.
Con uno de sus hijos en brazos y luego de hablar del "progreso" que representó la vivienda, Luján invitó a Gelos y a los periodistas a "volver dentro de un año", cuando piensa contar con los morrones y cebollas de su huerta.
En su charla con los periodistas Gelos recibió la pregunta cantada. Si no sentía, como apuntan sectores políticos y sociales, que el FMI y sus políticas son corresponsables de la pobreza y la marginalidad debido a las recetas que aplica. En definitiva, que su presencia podía parecer una contradicción. Con su campera manchada con la pintura celeste de la casa de Luján, Gelos ensayó una respuesta técnica señalando que el FMI es un organismo que conforman los países para ayudarse mutuamente cuando entran en crisis. Más tarde dijo a El País que si bien los resultados "pueden ser debatibles", la estrategia del FMI es que la asistencia a los países "sea lo menos dolorosa". Destacó que el programa que tiene con Uruguay tiene como "objetivo principal" atenuar los problemas sociales. Sostuvo que el FMI actúa cuando el país está ya en una etapa de la crisis donde hace casi de bombero.
IMAGEN. Más que perseguir intencionalmente un cambio de imagen del FMI, con la visita de ayer en la que la representación local convocó a los medios, el funcionario reconoció que quiere "conocer más la realidad" del país. Reveló que una funcionaria del organismo visitó proyectos de la misma organización en Pay-sandú y el Centro Providencia, cerca del Cerro Norte, una institución benéfica que también recibe fondos del FMI.