LONDRES | AFP, AP, THE ECONOMIST
Aunque Gran Bretaña ha preferido no pronunciarse al respecto, Estados Unidos salió ayer agitando el fantasma de Al Qaeda tras los planes frustrados de atentar contra, al menos, 10 vuelos comerciales de aviones estadounidenses.
Las primeras presunciones indicarían que los 24 detenidos serían jóvenes británicos de origen paquistaní. Eso los vincularía con los atacantes del 7 de julio de 2005 en el sistema de transporte londinense. En esos atentados también se presumió la participación de la red de Osama Bin Laden, lo que después fue descartado en investigaciones oficiales.
El complot aparentemente detenido ayer, que habría causado miles de muertos, es "muy ambicioso", "muy letal" como los que le gusta cometer a Al Qaeda, afirmó Paul Wilkinson, experto sobre terrorismo.
"Me sorprendería que este movimiento no estuviese implicado" en el complot, recalcó, poniendo en duda que otro grupo esté detrás del plan.
"Supongo que es posible que otro movimiento pueda haber copiado el tipo de técnicas que han sido utilizadas por Al Qaeda, pero creo que es muy improbable", señaló Wilkinson.
"Es una clásica táctica de Al Qaeda: ataques coordinados y simultáneos. Y ciertamente Al Qaeda conoce muy bien el territorio de la aviación. Tienen experiencia en eso``, dijo Rohan Gunaratna, experto en terrorismo en el Instituto de Defensa y Estrategia de Singapur.
Aunque las autoridades británicas recalcaron que aún es muy pronto para decir quién está detrás del plan, en Estados Unidos, el jefe del FBI, Robert Mueller, apuntó también a Al Qaeda, asegurando que el plan lleva la "marca" de una operación de la red de Bin Laden.
El plan ha llamado también la atención por su escala y dimensión, que para el jefe de la brigada antiterrorista británica, Peter Clarke, es "global".
La única comparación posible es con el frustrado plan "Bojinka" (término que quiere decir explosión en serbocroata), que buscaba hacer estallar 12 aerolíneas occidentales simultáneamente en Asia a mediados de los 1990.
Ese complot, que habría causado miles de muertos en la región del Pacífico de Asia, fue de-sarticulado cuando se hallaron planes en la base en Manila del terrorista Ramzi Yousef, quien también planeó los ataques contra las torres gemelas de Nueva York, en 1993. También participó Khalid Sheikh Mohammed, uno de los arquitectos del 11-S.
Había una diferencia entre aquel plan de Manila y este desbaratado ayer en Londres. El primero no estaba diseñado para atacantes suicidas y el último evidentemente sí. Los terroristas planeaban bajarse en la primera escala y dejar los explosivos preparados.
Los terroristas han tomado como blanco los aeropuertos y aviones desde hace años, recordó el experto.
El británico Richard Reid, conocido como "el terrorista del zapato", trató de detonar una bomba en su zapato, en un vuelo transatlántico de París a Miami a finales de 2001.
Reid fue neutralizado por pasajeros cuando trató de hacer estallar los explosivos y cumple condena de por vida en una cárcel estadounidense.
Y la policía británica desarticuló en 2003 un plan de Al Qaeda de secuestrar aviones que despegaban del aeropuerto de Londres Heathrow y hacer que se estrellasen contra un rascacielos de Canary Wharf, uno de los barrios de negocios de la capital británica. El secretario de Seguridad, John Reid, dijo entonces que unos 20 complots habían sido desarticulados.
En 2003, Tony Blair aumentó la seguridad en Heathrow con 450 soldados en tanques livianos y 1.000 policías extra, aunque muchos criticaron el despliegue co-mo melodramático e innecesario.
La destrucción que hubiera ocasionado la explosión de varios aviones comerciales en pleno vuelo hubiera sido "inimaginable".
EL GRAN ATAQUE. Para agentes de contraterrorismo, el plan que se frustró podría tratarse del "Gran Ataque" que las autoridades han estado presagiando desde los atentados del 11 de setiembre de 2001.
"La magnitud de este ataque hubiera sido mucho mayor a la de los pasados", dijo Gunaratna.
Desde el 11-S se han frustrado numerosos atentados, aunque no todos. El 7 de julio del año pasado, 52 personas murieron en una serie de ataques múltiples en Londres; en 2003, Estambul sufrió 58 muertes por dos ataques y un año antes, mataron a 202 personas en Bali, Indonesia. En 2004, una serie de ataques a trenes de Madrid dejaron 191 muertos.
Si bien Al Qaeda ha hecho un llamado a una guerra santa a nivel global, no hay evidencia clara de que Bin Laden o su número dos, Ayman al-Zawahri, tuvieran conocimiento de dichos ataques o ayudaran en los planes. También se desconoce si suministraron ayuda financiera o logística.
Por diversos círculos se ha especulado sobre la debilidad de Al Qaeda por no haber podido perpetrar unos ataques de la magnitud del 11-S.
Los analistas creen que dicha teoría es un peligro.
El último plan tenía la capacidad de matar a centenares de personas, inclusive miles de ellas. Parece ser que había un extenso y ampliaoplan. Y de acuerdo a las fuerzas de seguridad británicas, era inminente.
Las autoridades han estado siguiendo a los presuntos planificadores durante meses y los detuvieron en Londres, en sus alrededores y en Birmingham.
Lo que sí parece claro es que de haberse ejecutado con éxito, el atentado habría superado a todos los que se han materializado desde setiembre de 2001.