La extenuante última jornada de Fidel

| El 26 de julio, realizó una gira, dio casi cuatro horas de discursos, y se lo vio notoriamente cansado y debilitado

HOLGUIN | AFP

Visiblemente fatigado tras una intensa jornada de actos públicos en dos provincias, Fidel Castró apresuró el final de su discurso la noche del 26 de julio, su última aparición antes de que se anunciara que cedía el poder a su hermano Raúl.

"Tenía otros temas aquí, pero no voy a hablar, no hace falta", dijo al final de su discurso de 1 hora y 49 minutos en Holguín.

Allí, en una explanada donde antes funcionaba un antiguo molino de café, Castro inauguró una planta de baterías con capacidad para generar 200.000 kw de electricidad, una etapa más de la "revolución energética" a la que se dedicó hasta el último minuto.

Antes de iniciar su discurso, Castro, que el 13 de agosto cumple 80 años, estuvo de pie por más de media hora, en primera fila junto a los invitados principales -funcionarios de gobierno y de Holguín-, mientras avanzaban los actos culturales y los discursos de las autoridades locales.

Al final del discurso bajó de la tribuna y partió de inmediato en uno de los tres Mercedes Benz negros, idénticos y blindados, tras una rauda caravana de escoltas.

La jornada había sido pesada y arrastraba la intensidad del viaje que realizó del 20 al 23 de julio a Córdoba, Argentina, donde acudió a la Cumbre del Mercosur.

A primera hora del 26 de julio había llegado -vía aérea- a la histórica ciudad de Bayamo, a 770 km de La Habana, sede del acto central de la conmemoración del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953, considerado el embrión de la revolución cubana.

En Bayamo, Castro lució vigoroso, ágil, jocoso y animado. Durante su discurso, de 2 horas 20 minutos, dedicado a exaltar los avances de la salud y las bonanzas de la revolución energética, bromeó con su edad y su salud.

"Creo que hay ya no sé cuántos miles de ciudadanos en este país y habrán cada vez más que rebasen incluso la cifra de los 100 años. Pero no se asusten nuestros vecinitos del norte que no estoy pensando en estar ejerciendo funciones a esa edad", manifestó.

El líder subió las escaleras de la tribuna con agilidad, gritó consignas revolucionarias a coro con la multitud, ondeando dos banderitas: una de Cuba y la otra del Movimiento 26 de julio.

También dijo disfrutrar de la temperatura y la sombra, y acabó su discurso afirmando que tenía muchas más cosas que decir, pero que lo haría en el acto en Holguín por la tarde.

Fotógrafos que lo mantienen permanente en el visor captaron a un Fidel por la mañana y a otro por la noche. El cansancio ya era visible en sus ojos y movimientos.

Desde entonces los cubanos no lo han visto más.

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