Rizando el rizo de la historia patria

ANTONIO MERCADER

Qué se conmemora hoy?", preguntaba un periodista radial el martes pasado a la gente reunida en la plaza Matriz. Alguno de los interrogados atinó a balbucear que el 18 de Julio era aniversario de la primera Constitución, pero varios no tenían idea de por qué estaban allí. El periodista quiso explicárselos y, alardeando sapiencia, citó la intervención británica en la independencia nacional con tan mala fortuna que confundió a lord Ponsomby con Millington Drake. Error garrafal: si bien ambos fueron agentes de la diplomacia inglesa, sus actuaciones -distanciadas en más de un siglo- son incomparables e inconfundibles.

Tanta ignorancia da para meditar. Otra encuesta periodística, esta vez entre legisladores en activo, hizo sonar las alarmas hace algún tiempo. Hubo quien trabucó todas las fechas y más de un diputado quedó en blanco cuando se le habló del 18 de Julio o del 25 de Agosto. Que entre el común de la gente haya confusiones vaya y pase. Que eso suceda entre quienes practican una actividad pública es deprimente, sobre todo en un país en donde se atosiga al escolar y al liceal con una enseñanza de la historia repetitiva y centrada precisamente en los hitos que componen el calendario de fechas patrias. ¿Malos métodos? ¿Hartazgo? Nadie parece desvelarse por contestar estas preguntas.

Lo raro del caso es que estas fallas se producen en un ambiente demasiado contaminado por la discusión sobre la Historia.

Un ejemplo: las nuevas autoridades de Anep, cuya voluntad de cambio todavía está en veremos, alborotaron su debut con esa idea de estudiar la historia reciente, algo que, según se anuncia, pronto se concretará en cursos a dictarse desde la TV oficial. Ni las miserias en el empleo del lenguaje ni la aversión por las matemáticas, dos llagas vivas de nuestra enseñanza, inquietan tanto al Codicen como este súbito pujo por ilustrar al alumno sobre los sucesos nacionales del último tercio del siglo XX. ¿Razones políticas? Dicen que no las hay. Veremos.

Otro ejemplo de polémica histórica en ciernes es la iniciativa lanzada para reanalizar la fecha de la independencia. ¿Es la del martes pasado, la de la Constitución, o seguimos con la del 25 de agosto, la que nos independizó de Brasil y nos devolvió a las Provincias Unidas del Río de la Plata?

Si la enseñanza de la historia arrojara mejores frutos que los delatados por las encuestas valdría la pena discutir el tema, pero hacerlo en estas condiciones sería como ponerse a rizar el rizo.

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