El gobierno de Evo Morales no descarta TLC con Washington

| Vicepresidente en una avanzada con la administración de Bush, que se completaría con reunión presidencial

LA PAZ, WASHINGTON | AP, ANSA

El gobierno del presidente de Bolivia, Evo Morales, no descarta la negociación de un acuerdo comercial "de largo aliento" con Estados Unidos, afirmó en Washington el vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera.

García Linera dijo a un pequeño grupo de reporteros en los pasillos del Congreso estadounidense que su gobierno quiere además que Estados Unidos renueve el acuerdo de preferencias arancelarias que beneficia a Bolivia, pero que caduca a finales de este año.

Una renovación de las preferencias aduaneras, afirmó, puede ser "el puente para trabajar un acuerdo comercial de largo aliento" con Washington.

García Linera afirmó que su gestión en Washington se ha iniciado con tanto éxito que será continuada con un pronto viaje del presidente Evo Morales a Nueva York.

La entrevista sería cuando Morales asista a la asamblea general de las Naciones Unidas en setiembre.

Sin embargo, agregó sin dar más detalles, el gobierno de Bolivia "no comparte los actuales formatos de los tratados de libre comercio" que Estados Unidos está impulsando en la región.

García Linera reconoció que el gobierno de Estados Unidos ve con "preocupación" la estrecha relación de Bolivia con el gobierno de Caracas, pero aclaró que su país "quiere tener relaciones con Venezuela, Brasil, Argentina, Estados Unidos y otros países del mundo".

Ayer, Morales solicitó públicamente a la Unión Europea (UE) ayuda para mejorar sus relaciones con Estados Unidos, especialmente en materia de comercio y de lucha contra el narcotráfico. Morales hizo la petición a los embajadores europeos destinados en el país.

Mañana se cumplen seis meses de mandato de Morales. La nacionalización de los hidrocarburos y la elección de una Asamblea Constituyente han sido los principales hitos su gobierno.

Frente a la actitud timorata en la toma de decisiones de sus inmediatos antecesores, Morales hizo realidad sus dos principales promesas electorales en apenas medio año y consiguió mantener una popularidad que en las encuestas osciló entre 68% y 81%.

Sin embargo, no todo han sido rosas en el camino del gobernante, que no ha podido evitar ser blanco de las críticas por su acercamiento a Cuba y Venezuela, plasmado en varios acuerdos de cooperación en salud, educación, comercio, energía y registro de ciudadanos.

También ha sido acusado de ahuyentar a la inversión extranjera con su pretensión de devolver al Estado el control sobre los recursos naturales mediante un cambio de reglas de juego que ha proporcionado ingresos adicionales al erario público, pero cuyo éxito a largo plazo es todavía una incógnita.

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