Landis volvió al ruedo y quiere ser otra vez líder del Tour

MORZINE | AP

En una asombrosa recuperación, el estadounidense Floyd Landis ganó ayer en solitario la 17ma. etapa del Tour de Francia y quedó en una inmejorable posición para erigirse como el heredero de Lance Armstrong en un futuro cercano.

Casi que con lo justo, el español Oscar Pereiro retuvo la camiseta amarilla de líder, con 12 segundos de diferencia sobre su compatriota Carlos Sastre y de 30 sobre Landis.

Y así de simple, la definición del Tour sigue en sala de espera.

Tras su debacle el miércoles, en la que se quedó sin fuerzas para el último ascenso, Landis parecía acabado en el Tour e inició la última etapa alpina en el undécimo lugar de la clasificación general, a 8 minutos y 8 segundos de la punta.

Pero Landis cumplió con su palabra de ganar al menos una etapa en la ronda gala, al cambiar su suerte con una actuación épica y demoledora.

Compitiendo con una dolencia en la cadera derecha, Landis empleó 5 horas, 23 minutos, 36 segundos para el recorrido de 200,5 kilómetros entre Saint-Jean-de-Maurienne y Morzine. Su escolta inmediato fue Sastre, retrasado por 5:42.

Cumplido el recorrido por los Alpes, la contrarreloj individual del sábado se perfila como la prueba crucial para sentenciar el ganador del primer Tour desde que Armstrong se adjudicó el récord de siete consagraciones consecutivas por los caminos de Francia.

¿Cómo lo hizo Landis? El norteamericano decidió apostar todas sus fichas fugándose como hombre poseído del pelotón principal en el primero de los tres puertos de montaña en el tramo y nadie le pudo dar alcance.

"Había quedado muy decepcionado tras el desastre de ayer", dijo Landis, cuya victoria de etapa fue su primera en cinco tours. "Hoy demostré que al menos puedo seguir peleando. Aún no me rindo. Esta carrera aún no ha acabado y voy a dar lucha hasta el último metro", agregó.

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