WASHINGTON | AFP Y AP
El presidente estadounidense, George W. Bush, aprobó ayer una duplicación de los fondos destinados a la disidencia cubana y un mayor control de las sanciones en vigencia contra la isla, con el fin de acelerar una transición política tras la caída de Fidel Castro.
Las recomendaciones del segundo informe de la Comisión de Asistencia a una Cuba Libre, difundido ayer en el Departamento de Estado, incluyen nuevos fondos por 80 millones de dólares en los años fiscales 2007 y 2008 para romper el bloqueo informativo en la isla y "dar poder a los cubanos para que se preparen para el cambio".
Este informe, de 93 páginas, no contiene nuevas sanciones para el país caribeño, pero sí un gran número de menciones a Venezuela y a su presidente Hugo Chávez. De hecho, acusa al gobierno de Castro de utilizar dinero proveniente de Caracas para subvertir a otras naciones de América Latina.
De esos 80 millones de dólares, 31 serán para financiar a la "sociedad civil independiente", 24 para quebrar el bloqueo a la información en Cuba, 15 para el fortalecimiento de la planificación para la transición y 10 para actividades universitarias.
TRANSICION. Al explicar su medida, Bush indicó que el informe y el "compacto para el pueblo de Cuba" de 80 millones de dólares subrayan la voluntad de Estados Unidos de alentar a la disidencia para que deje atrás "el control represivo del régimen de Castro" y avance hacia "una libertad y democracia genuina".
Contiene asimismo varias ofertas de ayuda a un futuro gobierno de transición en Cuba que libere a todos los presos políticos y avance hacia elecciones libres, justas y multipartidarias, si éste así lo requiere.
Cuba, gobernada por Fidel Castro desde hace más de 40 años, está sujeta desde hace décadas a un embargo comercial estadounidense. Castro, quien está cumpliendo en agosto 80 años de edad, tiene planes de dejar el poder a su hermano Raúl por "sucesión, muerte o "incapacidad", según el informe.
Sin embargo, semanas atrás el propio Raúl Castro mencionó que el "heredero" de su hermano es el Partido Comunista Cubano.
EE.UU. busca que la estrategia de sucesión del régimen de Castro fracase y que en cambio ocurra una transición "genuina". El informe apunta a la necesidad de "desalentar a terceras partes de intervenir y obstruir la voluntad" de los cubanos. Y es aquí donde aparece Venezuela.
En el primer informe sobre Cuba, en 2004, sólo aparecía mencionado una vez. En esta ocasión, es nombrado en seis oportunidades.
"Hay claros indicios de que el gobierno (cubano), está usando dinero proveniente del gobierno de Chávez en Venezuela para reactivar su red en hemisferio a fin de subvertir a los gobiernos democráticos", señaló Caleb McCarry, coordinador del Departamento de Estado para la Transición en Cuba.
El informe no menciona en ninguna parte la posibilidad de una intervención militar.
Claves
La Comisión de Asistencia a Una Cuba Libre fue creada por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en 2003.
Su primer documento fue publicado en mayo de 2004, seis meses antes de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. No son pocos los analistas que le atribuyeron intenciones electorales entre los votantes cubano-estadounidenses en aquel momento.
La ayuda en ese entonces estuvo estimada en unos 29 millones de dólares.
Este nuevo informe, que no incluye secciones secretas, está llamado a convertirse en el patrón de la diplomacia de Washington hacia Cuba. Tiene un manifiesto propósito de centrarse en la transición, y no en la sucesión, de gobierno en La Habana.
El informe menciona a Venezuela, pero los responsables del texto no pudieron señalar si Fidel Castro o Hugo Chávez están trabajando en conjunto, ni a qué países de la región Cuba está "desestabilizando" con dinero proveniente de Caracas.
Unánime rechazo en La Habana
LA HABANA - El informe presentado por Estados Unidos sobre Cuba logró lo imposible: tanto el gobierno de la isla como la disidencia coincidieron en rechazarlo, aunque por diferentes razones.
Para las autoridades cubanas, el informe "es un acto violatorio de la soberanía, se trata de preparar el derribo de un gobierno legítimamente instituido en abierto desacato a las más elementales normas del derecho y las relaciones internacionales", afirmó ayer un despacho de la agencia oficial.
La oposición cubana señaló, a su vez, que el informe es contraproducente. El activista en derechos humanos Elizardo Sánchez afirmó que solo le "lleva agua al molino del régimen" dándole razón a éste cuando acusa a los opositores de ser "mercenarios pagados por Washington".
Por su lado, el opositor Oscar Espinona dijo que es "un respaldo al sector más duro del gobierno para justificar la represión; queremos solidaridad pero no injerencia". Martha Beatriz Roque agregó que el cambio "es un asunto que concierne a los cubanos". AP