Terminó aventura de 96 horas en fuga

| El militar quiso resistir y amenazó suicidarse. Se puso extensiones en la cabeza. "¿No estoy hermoso?", llegó a ironizar

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El País

LORELEY NICROSI

En un procedimiento similar a los en que solía participar en la década de 1970 para detener a integrantes de grupos guerrilleros, el coronel retirado Gilberto Vázquez fue capturado ayer por personal policial en un departamento del barrio Palermo.

Descalzo y con escasa ropa, sorprendido mientras practicaba gimnasia a las 9:30, Vázquez intentó con su pistola calibre 22 en la mano, resistir la detención, para huir por la azotea del edificio ubicado en la calle Isla de Flores.

El cerco policial lo llevó en última instancia a amenazar con autoeliminarse, pero declinó y se entregó a los diez efectivos policiales que participaron del operativo. Con extensiones capilares, un bigote postizo y barba de cuatro días, el ex integrante del Servicio de Información de Defensa de la dictadura culminó con la aventura fugitiva de 96 horas con la que intentó evadir el pedido de extradición de la justicia argentina y lanzar una serie de mensajes hacia el gobierno y la interna militar, que el transcurso del tiempo quizás permita descifrar. Aunque la resolución final de la historia protagonizada por Vázquez generó alivio en el gobierno y en el Ejército, una serie de dudas se ciernen sobre el episodio.

No se sabe con certeza los reales motivos por los que el militar se dio a la fuga, ni el número de involucrados que apoyaron al ex uniformado en su pasaje a la clandestinidad. Un capitán retirado y una mujer de nacionalidad brasileña fueron detenidos simultáneamente con Vázquez, mientras prosiguen las instancias judiciales.

Esposado, Vázquez fue conducido a la sede de Interpol de la calle Mercedes, donde permaneció por poco más de cinco horas. Con la misma sonrisa y la actitud bonachona con que intentaba persuadir a los presos en el proceso militar, Vázquez compareció ante el magistrado Juan Carlos Fernández Lecchini, para, pasadas las 17 horas, ser conducido a Cárcel Central.

"Esto es un asunto político", le dijo a los numerosos periodistas que se agolpaban en las puertas de Interpol. ¿No me veo hermoso?", ironizó al burlarse de su propio aspecto físico y del disfraz que utilizó en su condición de prófugo.

TAXI. En sus declaraciones a la Policía y ante la Justicia, Vázquez admitió que el lunes 3 abandonó el Hospital Militar sin dificultad y que se trasladó en taxi hasta el departamento de Isla de Flores. Al dejar de lado algunas de las prácticas de Inteligencia militar que aplicó con frecuencia cuando era identificado en el SID como "307", el coronel retirado dejó una serie de pistas con sus llamadas telefónicas y otras acciones, que no dificultaron su localización a la Policía.

Por una afección urinaria, el coronel retirado fue trasladado el lunes desde su lugar de detención, la división de Ejército I, hasta el Hospital Militar. Tras recibir una orden de internación y en momentos en que el acompañante militar, teniente coronel Moreira, informaba a las autoridades del nosocomio sobre su presencia, Vázquez se fugó. Desde el martes, el equipo especial designado por el ministro del Interior, José Díaz, poseía información sobre la eventualidad de que se hallara en el barrio Palermo. No obstante para intentar despistar a los efectivos, Vázquez realizó una serie de viajes internos en el país. El miércoles se trasladó hasta Florida, para realizar una llamada telefónica a Canal 12. Al allanar el departamento de Isla de Flores, la Policía comprobó que además de tener cuatro armas largas de grueso calibre y la pistola, el militar retirado tenía numerosos pasajes locales. En sus viajes al interior, Vázquez se contactó con el capitán retirado detenido, quien lo acompañó en algunas de sus andanzas. Entre tanto, la mujer brasileña, empleada de la prima propietaria del departamento, fue la encargada de realizarle las extensiones y los apliques postizos que llevaba en su cabeza. A los pocos minutos de la salida de Vázquez de la sede de Interpol, el ministro del Interior, junto a la plana mayor de la cartera, brindó una conferencia de prensa para informar sobre la manera en que se produjo la detención. El director de Interpol, comisario inspector Carlos Campos, jefe del operativo, explicó que al ser el militar un experto en temas de Inteligencia, la tarea de la policía para localizarlo fue compleja. Subrayó que durante el operativo se realizó una serie de allanamientos en fincas de familiares del ex prófugo, de los que obtuvieron pistas que le facilitaron descubrir el paradero de Vázquez. Campos admitió que el militar se resistió a la detención. Por su parte, el ministro Díaz manifestó su satisfacción por la captura y expresó que el mérito era de la Policía. Díaz consideró que el resultado del operativo demuestra la eficiencia de los efectivos y realizó un llamado a la ciudadanía, para que deposite su confianza en el cuerpo que dirige.

DUDAS. La captura de Vázquez, fue recibida positivamente por los integrantes del Ejército, pese a entender que el daño que realizó a la institución "está hecho".

En cambio, la detención del coronel retirado despertó dudas entre los allegados a los militares denunciados por delitos de violación a los derechos humanos. "Deja demasiadas dudas", dijo una de las fuentes consultadas. La actitud de Vázquez también sorprendió a algunos de los ex detenidos durante la dictadura.

"Era uno de los hombres más inteligentes de los que integraban la represión. Se cuidaba en cada cosa que hacía. No era impulsivo y nunca daba puntada sin hilo", expresaron.

Ministro Díaz

"Nosotros primero operamos, investigamos y después informamos"

Gimnasia y karate

"Es para descargar la energía que tengo contenida", respondía Gilberto Vázquez cuando lo consultaban en la División de Ejército I, por su obsesión por hacer gimnasia o practicar karate. A diferencia de sus compañeros de detención, Vázquez dedicaba horas del día y de la noche a los ejercicios físicos. A oscuras, y mientras los otros intentaban conciliar el sueño, el militar capturado ayer lanzaba golpes y patadas a contrincantes invisibles, y no tenía límite en la práctica de ejercicios físicos. Ayer, cuando la policía lo halló, en la zona del barrio Palermo, Vázquez, pacientemente, practicaba su gimnasia.

Separado de ex policías por temor a represalias

Para evitar un enfrentamiento entre Gilberto Vázquez y los ex policías, Ricardo Medina y José Sande y el capitán en situación de reforma Ricardo Arab, la Policía dispuso que el coronel retirado no fuera alojado en el cuarto piso de Cárcel Central. Vázquez acusó en 2005, a los dos policías y Arab de ser los responsables del secuestro y asesinato de María Claudia García de Gelman. Medina y Arab fueron conducidos a Cárcel Central el 5 de mayo, a instancias de la justicia argentina que solicitó su extradición por su eventual participación en el Plan Cóndor, y en especial el caso Gelman. Por la misma causa fueron encarcelados Vázquez, José Gavazzo y Jorge Silveira. "Si me atacan respondo", advirtió ayer Vázquez en la sede de Interpol, poco antes de ser conducido a la dependencia carcelaria. No obstante, el militar capturado ayer, tendrá el mismo régimen que los restantes detenidos, mientras se procesa su nueva causa judicial por auto evasión. Entretanto, fuentes policiales dijeron a El País que se reforzará la seguridad del edificio ubicado en San José y Carlos Quijano. Doble rejas, cámaras de seguridad y algunos obstáculos, serán instalados en la sede penitenciaria y en la escalera de acceso ubicada sobre Carlos Quijano. Por otra parte, las fuentes indicaron que tres efectivos custodian en forma permanente las puertas del CTI del Hospital Militar, donde se encuentra internado el coronel retirado Ernesto Rama, otro de los militares sobre el que pesa el pedido de extradición de Argentina.

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