Julia Rodríguez Larreta
La reunión en Caracas para rubricar el meteórico ingreso como socio pleno al Mercosur de Venezuela, a pesar de la curiosidad de que queden cuatro años por delante para formalizar seriamente acuerdos y normativas no exentas de complejidades que deberán ser ratificadas. La presencia en el maratónico desfile militar junto a un exultante Chávez que se regodeaba al ver pasar los aviones comprados a los rusos y el abundante despliegue bélico, producto de las reiteradas compras de armamento del gobierno "chavista". Y también, porque no, el amoroso abrazo con Tabaré Vázquez, forman parte del caleidoscopio internacional que ha tenido como destacado protagonista al Presidente Kirchner.
Por otra parte, tampoco en la propia patria han faltado acontecimientos, en los que aunque menos visible, también ha sido Kirchner actor principal, con su esposa Cristina Fernández en los primeros roles, al defender el pedido de los "superpoderes". Por ejemplo, con su beligerante diatriba contra los medios de comunicación, nombrando especialmente a alguno de ellos para tildarlo de diario "opositor", de acuerdo a un peligroso estilo que parece haberse puesto de moda en ambas márgenes del Plata.
MILLONES. Respecto de Venezuela, entre las bondades de la "relación carnal" que ahora los une (y nos une) con el Presidente venezolano, se resaltan los 200 millones de petrodólares que éste está dispuesto a poner para comprar más bonos argentinos. Y así continuará la corriente, cada veinte días, hasta fin de año. Una operación que tiene un tinte más político que financiero, por cierto, dado que los argentinos de esta manera se endeudarán a tasas mucho más elevadas que las que debían pagar por los préstamos con el FMI, hasta que de pronto, se vendieron las reservas para cancelar toda la deuda de un solo golpe.
Se ha anunciado que los fondos serán destinados al aumento de las reservas internacionales, que no es lo mismo si de dar señales de solvencia a los mercados se trata, (donde hasta ahora no han podido colocar nada), que comprar los dólares para las reservas, con el superávit fiscal. El cual sigue siendo voluminoso, en buena medida, gracias a las buenas condiciones externas y las altas retenciones a las exportaciones. Pero el gasto público a su vez, no deja de aumentar. Excluidos intereses representa un 25,5% del PIB, lo cual es una cifra histórica. Los impuestos sobre la economía en blanco que representa los dos tercios, llega a la impresionante cifra del 45%.
Ahora la esperanza del gobierno argentino es conseguir una tasa menor, al tratar de colocar los títulos contando con el respaldo de garantía venezolana. Como Venezuela tiene una mejor calificación, (no lleva sobre sus espaldas el reciente "default" argentino), suponen que podrán ahorrar un punto y medio y quedar en menos de un 8%.
PODERES. Dentro de fronteras, el espectáculo de ribetes obscuros por el daño que provoca en los cimientos de las instituciones que soportan a los regímenes democráticos, es la votación para otorgar poderes permanentes al jefe de Gabinete, impulsado por el gobierno, y defendido acaloradamente por la senadora Kirchner. La misma que en otros momentos se opuso a este sistema. El cual le otorga poderes discrecionales al primer ministro para modificar el destino de los gastos previstos en el presupuesto.
Una herramienta sumamente útil, con la que ya contaban pero que debe reclamarse cada año y que sirve a las mil maravillas para la estrategia electoral del gobierno. Si a alguien le quedaba alguna duda sobre las tendencias autoritarias del kirchnerismo, esto es una buena demostración. Y todo indica, después de haber sido aprobado en la Comisión del Senado, que nada evitará su sanción en las cámaras ante una oposición que no se arma y parlamentarios que no se hacen cargo de sus responsabilidades.
Se trata de una iniciativa que coincide a su vez, con el proyecto de reglamentación de los decretos de necesidad y urgencia presentado por la primera dama, que si bien propone que los decretos deberán ser presentados en el Congreso para su aprobación, lo que en primera instancia parece razonable, no les pone ningún plazo. Y mientras ambas Cámaras no se expidan, los tales decretos tendrán validez, quién sabe por cuánto tiempo.
Se trata de una combinación alarmante. Los superpoderes no permiten aumentar el gasto ni las deudas aunque sí dirigirlos, mientras con los decretos N.U. es posible cualquier cosa. Por lo tanto, se volverá a ver lo que ya se vio. Municipios y provincias enteras bailando al son del director de orquesta que distribuye recursos, obras, etc. Que puede ampliar las nóminas estatales y manejar fondos sin mayor transparencia.