En 1985, cuando tenía diez años y había empapelado la pared de su habitación de la casa del barrio pobre y bravo -por la droga y la delincuencia- La Castellane de Marsella con decenas de posters de Enzo Francescoli, que por entonces era goleador y referente del Olympique de la citada ciudad del sur de Francia, Zinedine Zidane soñaba con ser como su ídolo -al punto que con el paso del tiempo le pondría el nombre de Enzo a su primer hijo- pero ni se le pasaba por la cabeza que, con ese espejo por delante, llegaría a ser campeón de Europa, de Italia, de España y tras haberlo sido también del mundo en el campeonato disputado en 1998 en su país, ahora también tendría la posibilidad de volver a serlo en el Mundial de Alemania.
Hijo de emigrantes argelinos y nacido el 23 de junio de 1972, ya de chico "Yazid" -como aún hoy le llaman sus familiares- mostró sus aptitudes para el fútbol y también el ciclismo, pues con tan sólo seis años les ganaba a amigos que lo doblaban en edad en las carreras que los fines de semana se organizaban en su barrio.
Malo para el estudio, como recuerda hoy "Baba", que es uno de los más entrañables amigos de la infancia, que cuando Zidane vuelve a Francia lo acompaña en sus excursiones de pesca y buceo -su otra pasión- por el Mar Mediterráneo al decir que "era más bien burro, se veía que lo suyo iba a ser el fútbol; pasaba de clase porque nos copiaba". El actual capitán de la selección de Francia dejó su casa de Marsella a los 14 años, gracias a que un dirigente del Cannes, que creyó en su futuro, le prestó su casa en esa ciudad para que fuera a probarse: quedó.
En 1989 pasó al Girondins de Burdeos, al que llevó a la final de la Copa UEFA en una histórica campaña, en 1996 fue recomendado por Michel Platini al Juventus de Italia, donde hoy sigue siendo un ídolo, pese a que después del Mundial de 1998 el Real Madrid se lo llevó tras pagar la entonces cifra récord de 84 millones de dólares por su pase.
¿JUBILACION? Sin problemas para confesar que su color preferido es el verde y que cuando va al casino sólo le apuesta al 17, Zidane ha dicho -incluso en estos días, donde la reactivación de su vigencia de jugador de clase ha llevado a que el periodismo que cubre la disputa del Mundial de Francia le pregunte por su vida privada a cada paso- que la película que más le ha gustado es "Milagros inesperados", con Tom Hanks, Morgan Freeman y Robert de Niro, que es su artista favorito, y también revelar que cuando chico se destacó -además del ciclismo y el fútbol- en la práctica del judo y el karate, pocos meses atrás anunció que colgaría los zapatos, pero la semana pasada ante las reiteradas preguntas que le hacen sobre esa decisión comentó sin fastidiarse que "dije que me voy a retirar, nunca que iba a jubilarme".
PECHO FRIO. Con 80 kilos de peso y 1.85 de estatura, lo que no es habitual para un enganche, Zidane fue elegido por la FIFA en 1998, 2000 y 2003 como el mejor jugador del año, pero no todas fueron rosas en su brillante trayectoria, especialmente desde que llegó a Italia: al principio le costó tanto adaptarse al "calcio" que ni se animaba a pedir para patear los tiros libres cerca del área adversaria; y no fue todo: un grupo de barrabravas del Juventus quiso agredirlo cuando el equipo quedó eliminado de la Copa de Campeones en la primera fase, gritándole "¡pecho frío!" y acusándolo de que "¡no tenés sangre!".
Lejos de aquel difícil comienzo de su luego laureada trayectoria en el fútbol italiano, hoy Zinedine Zidane está ante la posibilidad de meterse aún más arriba del sitio en el que la historia lo ha posicionado.
De todas formas, bicampeón mundial o no, y prácticamente retirado, llevará una pena que no ha podido sacarse de encima pese a todos los títulos y el reconocimiento que ha ganado: tras haber llegado dos veces a la final de la Copa de Campeones de Europa con el Juventus y perderla en ambas oportunidades, se sacó la "mufa" conquistando la Copa Intercontinental con el poderoso equipo italiano en el año 1996 frente al River de Enzo Francescoli, que fue el espejo en el que siempre se miró para llegar a donde ha llegado.