RIO DE JANEIRO | AP, EFE y
O GLOBO/GDA
Para los 185 millones de brasileños, el carnaval genera pasiones solo comparables al fútbol. Pero son solo 140 mil los que pueden disfrutar en vivo durante dos noches su mayor expresión: el desfile en el Sambódromo de Río de Janeiro.
Anoche y antenoche, las 14 principales escuelas de samba de la ciudad recorrieron los 700 metros de la avenida Marques de Sapucaí durante los 80 minutos asignados por actuación. La inversión total para este año de los grupos participantes está calculada en unos 32 millones de dólares.
Casi 700 mil turistas llegan estos días a Río de Janeiro. El 20% de ellos son extranjeros. Entre los infaltables invitados especiales al Sambódromo, este año se cuentan al productor musical Quincy Jones, la modelo Naomi Campbell y al ex jugador de fútbol Diego Maradona, cuya presencia se hizo notar.
Los desfiles en el Sambódromo consitutuyen las principales celebraciones del carnaval carioca, pero son precedidas de dos noches de fiesta por las calles de la ciudad a ritmo de samba.
Este año, dicen los tradicionalistas, la samba retumbó con más fuerza. Es que los brasileños quieren tapar a ritmo de miles de tambores todo vestigio de rock que quede en Río de Janeiro. La semana anterior, la "ciudad maravillosa" había recibido a los Rolling Stones en un concierto gratuito que reunió más de un millón de personas en la playa de Copacabana. A su vez, San Pablo recibió a los irlandeses U2 que se presentaron dos noches en el estadio Morumbí.
Los más tradicionalistas afirman que estas dos visitas rockeras fueron inoportunas. "Estoy completamente en contra de su llegada en estas fechas. Tendrán buenas canciones y todo eso, pero no tiene nada que ver con la samba, no fue la temporada adecuada para su arribo", dijo Max Lopez, uno de los organizadores de Mangueira, escuela de samba que participó anoche del último de los días del desfile.
La fiesta no se limita al interior del Sambódromo. Los grupos informales de samba parecen surgir anárquicamente en las calles de Río, atrayendo multitudes y afectando el tráfico. "Es increíble cómo empiezan a tocar y todo el mundo se une a ellas", dijo Ralph Poetsch, empresario estadounidense de Florida, cuyos ojos están totalmente desacostumbrados a semejante espectáculo.
ESPECTACULOS. La ecología, la vida, la unidad latinoamericana y la geografía brasileña fueron los motivos que inspiraron a los participantes del carnaval en su recorrido por el Sambódromo. Especial atención mereció Beija Flor, ganadora de los últimos tres años y que de vencer esta oportunidad obtendría un inédito "tetracampeonato", algo que ninguna escuela de samba había logrado nunca.
Pero la que había logrado mayor expectativa era, curiosamente, una de las escuelas de samba menos laureadas (a diferencia de las muy populares Mangueira, Emperatriz, Portela y Rocinha, proveniente de la mayor y más violenta favela de Río). Se trataba de Unidos de Vila Isabel, que recibió un importante aporte de la petrolera estatal venezolana PDVSA de unos 500 mil dólares para participar en el desfile.
"Estoy loco por tí, América/ loco por tus amores/ abundancia que impera/ mestiza madre tierra/ de integración de los colores", rezaba el estribillo cantado reiteradamente a lo largo de la actuación por sus 3.700 integrantes.
La participación venezolana se evidenció en una imagen articulada del héroe independentista Simón Bolivar, de doce metros de altura, que ofrecía un corazón palpitante al público presente, en uno de los carros alegóricos donde también había fotos de Pablo Neruda, Eva Perón, Gabriel García Márquez, José Martí y el "Che" Guevara. El "samba-enredo", tema principal, estaba cantado en portuñol.
Según los directivos de esa comparsa, el argumento de su actuación —un viaje por México, América Central, Andes y Venezuela hasta llegar a Río— solo "coincide" con el discurso del presidente venezolano, Hugo Chávez, "y no va mas allá". Curiosamente, los países miembros del Mercosur fueron los menos recordados durante su desfile.
MARADONA. El ex futbolista argentino Diego Maradona fue una de las celebridades presentes en el Sambódromo entregado en cuerpo y alma a la samba. Rodeado de once guardaespaldas e invitado por una marca de cerveza a presenciar el desfile, el otrora astro se dedicó principalmente a cortejar a las bailarinas que integraban los grupos participantes.
Uno de sus "objetivos" fue una de las vedettes de la escuela de samba Caprichosos, Mel Brito, cuyo marido también estaba presente en el mismo palco que Maradona. Tras fracasar en este intento, probó suerte con otras bailarinas presentes en el desfile.
No hay informes fidedignos de que haya tenido éxito en su cacería.