Greenpeace fracasó en su intento de entregar la "llave" del conflicto

| Gargano se negó a recibir a la organización; gobierno recibió respuesta negativa de Argentina a levantar los cortes

El director político de Greenpeace para el Cono Sur, Juan Carlos Villalonga, se vio impedido ayer de entrar a la sede de la Cancillería, cuando se proponía entregar al ministro Reinaldo Gargano —o a alguna autoridad competente— la llave del cepo con el que dos miembros de la organización ecologista se encadenaron a un camión al servicio de la empresa finlandesa Botnia, que trasladaba insumos para la construcción de una de las plantas de celulosa en Fray Bentos.

Greenpeace informó ayer viernes que ambas llaves habían sido entregadas a los cancilleres de Uruguay y Argentina, pero esto no ocurrió en Montevideo, debido a la decisión de Gargano de no permitir la entrada de ningún representante de la entidad a la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.

"(A la llave) la enviaremos por correo, pero es una lástima y una falta de reflejos (de la Cancillería) porque creo que hubiera sido una buena oportunidad para poder conversar con el ministro", comentó Villalonga antes de retirarse de la puerta de la Cancillería sobre la calle Colonia.

El representante de Greenpeace aguardó durante una media hora en la puerta, que permaneció cerrada con llave, incluso obligando a que funcionarios y otras personas que pretendían ingresar debieran hacerlo por el acceso de la calle Cuareim.

IRRITACION. Pocas horas antes que Greenpeace concretara la entrega de las llaves en la Cancillería, el propio Gargano había anunciado que no las recibiría.

"La Cancillería no va a recibir ninguna llave porque si la gente que está en Argentina quiere que alquilemos otro remise, sale muy caro, y (el ministro de Economía, Danilo) Astori no me da plata para alquilar remises. Serán atendidos seguramente por alguna persona del Ministerio a la cual le explicarán por qué vienen y, por supuesto, no les va a recibir la llave porque tiene muy claro que no estamos para ese tipo de cosas", dijo a radio El Espectador.

Según el canciller, la acción de activistas de Greenpeace de encadenarse a un camión que transportaba mercaderías para Botnia es "un factor más de irritación a la situación que está planteada".

"Espero que haya quedado en esto, fue una demostración pacífica, no hubo actos de violencia, pero constituye un elemento irritativo", explicó.

Según Gargano, al gobierno "no le ha caído bien" el hecho "porque la permisividad con que se actúa puede conducir a que se genere en los transportistas la voluntad de no pasar por el puente y eso es grave, porque allí transitan 900 mil toneladas al año".

El canciller consideró "un indicio" que el gobierno argentino haya resuelto que la Gendermaría actuara en el lugar, porque entiende que eso demuestra que "no están dispuestos a permitir que pase cualquier cosa".

RESPUESTA. Posteriormente, Gargano explicó que el gobierno uruguayo recibió la respuesta de la Cancillería argentina referida a los cortes en las rutas.

"La carta contiene elementos que a nuestro juicio no son de recibo", explicó el canciller.

Según Gargano, en la respuesta de la administración Kirchner no se comparte el reclamo realizado por Uruguay en el sentido de que los cortes en las rutas violan el artículo primero del Tratado del Mercosur.

"Ellos dicen que no porque los manifestantes tienen derecho a hacerlo. Maneja una situación política en Argentina que hay que tratar que se resuelva en beneficio de que se cumpla el tratado", agregó.

Gargano dijo que los "pasos" a seguir en el futuro son básicamente "mantener la calma" para "no entrar en provocaciones", y llamó a "defender los lazos de unión que tenemos con el pueblo argentino".

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