Vecinos de La Pedrera preocupados por el nuevo perfil del balneario

| Se quejan de la oleada juvenil. Tradicionales veraneantes alquilan sus casas y se van a playas más tranquilas

ROCHA | EDUARDO GONZALEZ

El crecimiento experimentado desde hace algunos años por el balneario de La Pedrera ha sido tan explosivo como caótico; motivando inquietudes, preocupaciones y malestares, tanto de viejos lugareños como de empresarios que invierten en la zona.

Si bien en los últimos días de enero los decibeles sonoros bajaron, algunos vecinos comentaron a El País que la primera quincena fue "insoportable", producto de la movida diaria de los boliches, con música durante toda la noche y hasta las nueve de la mañana, sonando en gran parte del balneario. No faltan tampoco aquellos que, para completar la noche, llegan a sus casas y ponen sus equipos de audio a todo volumen, comentaron también los viejos residentes del balneario.

Si bien los vecinos no están contra la movida juvenil, son conscientes de la necesidad de frenar el caos que se presenta durante la noche y también por la mañana, ya que una vez terminadas las fiestas nocturnas los jóvenes invaden porches de fincas alquiladas para dormir, deambulan por la ruta 10 o beben por la calle.

TRASLADO. La situación ha llegado a tal extremo que algunos lugareños decidieron alquilar su tradicional casa de playa en La Pedrera, para veranear en La Aguada y no tener que enfrentar problemas como la invasión de sus propiedades en la madrugada, con los riesgos que ello implica.

Estos factores repercuten también a nivel empresarial. Muchos hombres de negocios que habían invertido en la zona planean ahora vender sus propiedades e irse hacia la zona de Santa Isabel y Oceanía del Polonio, para recuperar la tranquilidad que perdieron.

Vale la pena destacar que numerosos empresarios argentinos, entre los que destacan Jorge Soldati y César Mansilla, así como también la conocida familia argentina Born, habían realizado grandes inversiones en la zona. Algunas de ellas inclusive sobrepasaba el millón de dólares.

Durante la segunda quincena, la ocupación ha sufrido una baja de más del 50%, según estiman algunos operadores locales, lo que quizá sea el motivo del decaimiento de la movida nocturna. Se calcula que, actualmente, hay unas 300 casas alquiladas en todo el balneario.

Más allá de que el ruido haya bajado un poco, los vecinos aún añoran las épocas en que podían encontrarse en el supermercado con con figuras de la talla de Norma Aleandro, una vieja costumbre del balneario. Es por eso estos tradicionales veraneantes han formado un grupo para defender la armonía del balneario. Algunos de ellos concluyeron: "está bueno que vengan los jóvenes, pero también es posible que todos convivamos de una mejor manera".

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