JERUSALEN | AGENCIAS
Grave pero estable. Esa es la condición que presentaba Ariel Sharon ayer, un día después de haber sufrido un grave ataque de apoplejía y ser sometido a una operación quirúrgica de drenaje que duró siete horas. El primer ministro de Israel permanecía totalmente sedado y conectado a un respirador artificial. Según los médicos, así estará por lo menos tres días más.
El severo derrame cerebral que sufrió el jueves es de tal magnitud que los médicos que lo tratan en el Hospital Hadassah, de Jerusalén, consideran muy improbable que Sharon vuelva a asumir su cargo de primer ministro.
Aún así, no se descarta que Sharon logre sobrevivir. El director del hospital, Shlomo Mor-Yusef, afirmó ayer que el hecho que permanezca estable, aunque en coma farmacológico, "puede ser el inicio de una mejoría" tras el grave infarto cerebral sufrido.
Empero, Mor-Yusef aclaró que la eventual rehabilitación insumirá un largo proceso. "La situación del paciente es estable. Todos los parámetros dan indicaciones dentro de las normas esperadas, aunque es prematuro hacer pronósticos" ni saber si sufrirá alguna parálisis. La intervención quirúrgica de siete horas fue practicada en el hemisferio derecho del cerebro de Sharon.
El facultativo estimó ayer que es necesario esperar "entre 48 y 72 horas" para permitir que el cerebro de Sharon se recupere de la masiva hemorragia cerebral.
Las pupilas de Sharon están respondiendo cuando se las somete a la luz, "lo cual significa que su cerebro está funcionando", señaló Mor-Yusef.
Sin embargo, varios expertos en medicina de todo el mundo han asegurado que la recuperación de Sharon será sumamente difícil. El doctor Anthony Rudd, especialista en apoplejías del Hospital St. Thomas de Londres, fue aún más lejos. El especialista expresó que en un caso grave como el que sufrió el premier israelí "es improbable que el paciente sobreviva".
ELECCIONES. El gobierno israelí confirmó ayer que las elecciones en ese país se realizarán el 28 de marzo, como estaba previsto. Asimismo, el primer ministro interino Ehud Olmert asumió todas las funciones gubernamentales y recibió el apoyo del gabinete. Sin embargo, el escenario cambió sustancialmente.
Hasta antes de esta apoplejía, se esperaba que el Kadima, partido fundado en noviembre pasado por Ariel Sharon, venciera con comodidad. Según las encuestas, esa formación obtendría 40 de los 120 escaños del Congreso unicameral, muchos más que cualquiera de los otros sectores que compiten.
Pero todo el Kadima se basaba en la persona de Sharon, hospitalizado y con riesgo de vida. "Ahora ni siquiera se tiene certeza de que esa formación (Kadima) pueda sobrevivir", opinó el politólogo israelí Daniel Ben Simon. Más moderado, su colega Yaron Ezrrahi señaló que si bien este partido pueda no alcanzar un papel hegemónico, "debería convertirse en uno de los tres principales bloques del Parlamento, con el Likud a la derecha y los Laboristas a su izquierda".
La enfermedad de su líder, además, encontró al Kadima sin haber definido aún la lista de sus candidatos. Es que Sharon era su principalísimo referente.
PALESTINOS. Otra de las declaraciones importantes de la víspera perteneció al ministro de Defensa, Shaul Mofaz, quien tranquilizó al pueblo israelí al asegurar que el ejército se encuentra "en alerta" luego de la hospitalización de Sharon. Tanto para ellos como para los palestinos, la enfermedad del primer ministro corre peligro de transformarse en un nuevo factor de inestabilidad.
Mientras que los dirigentes de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) han observado con incertidumbre lo que ocurre en Israel, el grave estado de Sharon ha sido festejado en varios puntos de la Franja de Gaza y Cisjordania.
Expresiones de buenos deseos y un pronto mejoramiento por parte de autoridades de la ANP contrastan con las manifestaciones de júbilo de integrantes de los grupos radicales Hamas y Jihad Islámica. "Dios se hartó de Sharon y libró al mundo de él", afirmó Jales al Batsh, uno de los jefes de esta última organización.
Para un gran porcentaje de los palestinos, Sharon es el enemigo. Sobre todo luego de las masacres de Sabra y Shatila en el Líbano en 1982, cuando ocupaba el cargo de ministro de Defensa en Israel, y por ser señalado como el responsable de la segunda Intifada, al ingresar en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalen en setiembre de 2000.
Pero el pragmatismo que había demostrado en los últimos tiempos transformaba a Sharon en una de las esperanzas de lograr la paz entre israelíes y palestinos. "Ha sido el único gobernante de Israel que ha evacuado los asentamientos de Gaza y Cisjordania", reconocieron, coincidiendo, varios analistas políticos palestinos.
"Desde un punto de vista humanitario sentimos pesar por Sharon, y desde el político creemos que incrementará la incertidumbre que afrontamos para reiniciar el proceso de paz", dijo el viceprimer ministro palestino, Nabil Shaat. Sin embargo, aventuró que no se producirán "cambios demasiado significativos" debido a que Olmert, gobernante interino de Israel, "no tiene unas posturas muy diferentes" a las del hombre que está sedado en el Hospital Hadassah.
El "delfín" ya asumió el gobierno
Durante la reunión de gabinete presidida ayer por el primer ministro interino israelí, Ehud Olmert, lo principal era demostrar que "el gobierno sigue funcionando". Así lo expresaron tanto el premier como los demás funcionarios de Estado.
Olmert, que ayer vivía el primero de los cien días que la ley estipula que estará al frente del gobierno, no es ningún desconocido en el mapa político israelí. A sus 60 años es considerado el "delfín" de Ariel Sharon y su mayor aliado político, a pesar de haberlo enfrentado —siendo derrotado— en 1999 por el liderazgo del Likud, partido al que ambos pertenecían entonces.
Como Sharon, Olmert pasó de "halcón" a "moderado", respaldando primero el control completo israelí de Cisjordania y la Franja de Gaza, y luego colaborando en la retirada unilateral de esos sectores el año pasado. Siguiendo los pasos de Sharon, también se desvinculó del Likud para integrarse al Kadima.
Olmert fue alcalde de Jerusalén y desde agosto ocupaba la cartera de Finanzas.
El primer ministro interino, graduado en filosofía, psicología y derecho, tiene en su contra el carecer del carisma y la popularidad de Ariel Sharon. AGENCIAS
Reacciones
El cónsul de Israel en Uruguay, Leo Vinovezky, dijo a El País que la sede diplomática aún no tiene una declaración oficial respecto a la situación de Ariel Sharon. Sin embargo, destacó "el hecho que todo Israel y los principales líderes del mundo hayan hecho votos para su recuperación". Lo importante, añadió, es que el primer ministro "está en las mejores manos" y que los asuntos del estado hebreo "siguen su curso normal".
La comunidad judía de Argentina, la mayor de América Latina y una de las más numerosas del mundo, expresó ayer sus "votos" por la recuperación de Sharon. En un comunicado, señalaron que el primer ministro, al igual que su antecesor Itzjak Rabin, "ha dado muestras al mundo de su clara voluntad de lograr la paz en la región y supo trocar el idioma de la guerra por el de la convivencia".
En Estados Unidos, la secretaria de Estado Condoleezza Rice elogió ayer al primer ministro israelí Ariel Sharon como un "hombre de enorme valentía" y un "líder maravilloso e histórico", y dijo estar segura de que incluso sin su liderazgo, los israelíes siempre anhelarán la paz.
Entre los líderes mundiales que expresaron lo mejor para Sharon e Israel se encuentran el presidente de EE.UU., George W. Bush, el mandatario francés, Jacques Chirac, la canciller alemana, Angela Merkel, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, el jefe de la diplomacia británica, Jack Straw y el presidente ruso, Vladimir Putin.
Por el contrario, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, expresó su deseo de que muera el premier israelí Ariel Sharon. "Hay que desear que la noticia de que el verdugo de Sabra y Shatila alcance a sus antepasados sea definitiva".