Hong Kong - La conclusión de la Ronda de Doha en 2006 quedó más despejada hoy tras el compromiso alcanzado por los 149 países de la OMC en Hong Kong para eliminar las subvenciones a la exportación de productos agrícolas para el 2013, si bien aún queda un 40% de trabajo pendiente, recordó Pascal Lamy.
"Vinimos a Hong Kong con el 55% de la Ronda de Doha y nos vamos con el 60%, lo que quiere decir que queda mucho por hacer", recordó Lamy, director general de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
"Teniendo en cuenta que en un año y medio conseguimos llevarla del 50 al 55%, haber conseguido en una semana un 5% no está nada mal", dijo Lamy, quien emplazó a los negociadores para abril de 2006 a "poner números" y establecer la manera en que llevarán a cabo sus compromisos para liberalizar el comercio mundial.
Tras seis días de maratonianas reuniones, los 149 países de la OMC aprobaron el Programa de Trabajo de Doha, que ha resuelto uno de los puntos de mayor discrepancia entre el Norte, encarnado por la Unión Europea, y el sur en desarrollo, representdo por el G20, tras un trabajo elogiado por el presidente de la OMC, John Tsang, secretario de Comercio de Hong Kong.
Es un texto "modesto pero no insignificante", lo definió el canciller brasileño, Celso Amorim, el portavoz del G20, que, sin embargo, ha puesto la negociación de vuelta sobre los raíles, según Lamy.
Los firmantes del Programa se comprometen a eliminar para finales de 2013 "todas" las subvenciones a la exportación de productos agrícolas de forma "progresiva y paralela", de manera que para 2010 debe haberse hecho ya una parte sustancial.
La UE, con Francia en cabeza, se oponían a fijar la fecha de 2010, tal y como reclamaban Brasil y los países del G20.
"No conseguimos esa fecha (el 2010) pero tenemos una fecha, tenemos una fecha tope", dijo Amorim, para quien se trata de "un compromiso justo".
Después de una semana de implacables presiones, el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, declaró que "incluso si la reunión de Hong Kong no puede ser considerada como un gran éxito", nuestro movimiento ha sido suficiente para impedir que concluya con un fracaso".
El consejo de ministros de Comercio de la UE aprobó el texto por unanimidad, después de que hicieran otro tanto el G20 y Estados Unidos.
"Hemos exigido y obtenido un gesto equivalente de otros países", explicó Mandelson a la salida del consejo europeo, después de dar su brazo a torcer.
Los países ricos se comprometen a eliminar los aranceles y las cuotas a la importación para el 97% de los productos procedentes de los Países Menos Adelantados (PMA) del planeta a partir del 2008, incluido el algodón.
Sin embargo, el documento no dice nada de los 4.000 millones de subvenciones que reciben los algodoneros estadounidenses y que distorsionan los precios mundiales en detrimento de los países productores, en particular los de Africa occidental.
Sobre productos industriales (NAMA), el acuerdo estipula simplemente que los aranceles para estos productos serán reducidos a niveles máximos todavía por negociar y las crestas tarifarias deben ser eliminadas.
En cuanto a los servicios se limita a señalar que las negociaciones serán realizadas "con vistas a promover el crecimiento económico".
"Europa dio muestras de liderazgo cuando los otros no podían o no querían", precisó el negociador europeo, sometido a lo largo de la semana a intensas presiones por parte de los países del tercer mundo, liderados por Brasil, para aceptase esta condición.
"Es más éxito que fracaso", declaró a la AFP el canciller chileno, Ignacio Walker, aunque prefirió definirlo como "avance significativo en una Ronda de Doha que todavía tiene mucho que hacer de aquí a fines del 2006", fecha prevista para su conclusión.
"Es más éxito que fracaso", declaró a la AFP el canciller chileno, Ignacio Walker, aunque prefirió definirlo como "avance significativo en una Ronda de Doha que todavía tiene mucho que hacer de aquí a fines del 2006", fecha prevista para su conclusión.
Este ha sido un laborioso compromiso obtenido en intensas jornadas de negociaciones entre los principales negociadores: Estados Unidos, la Unión Europea, y el tercer mundo apiñado en torno al G20, fraguado a la sombra del fracaso de la reunión ministerial de Cancún, hace dos años.
Y es que el mensaje más importante de esta reunión de Hong Kong, ha sido, para el ministro indio de Comercio, Kamal Nath, "que los países en vías de desarrollo han sido capaces de articularse juntos".
La Ronda de Doha no es un fin en sí, recordó Walker, "sino un medio para lograr un crecimiento económico justo y sostenible".
Por último, para resolver el contencioso que mantienen los productores latinoamericanos sobre el banano con Europa, que impondrá el 1 de enero un régimen único con un arancel de 176 euros por tonelada, el facilitador designado por la OMC propuso que se establezca un marco de discusiones entre las partes, lo que fue aceptado.
Asimismo, Venezuela pidió que se tengan en cuenta sus reservas sobre el capítulo de servicios de la Ronda de Doha, al igual que Cuba.
AFP