Un estafador está dejando el tendal prometiendo casas de madera y eligiendo entre sus víctimas a ciudadanos extranjeros que quieren radicarse en Uruguay.
El estafador promete terminar las viviendas en 40 días y recibe a cambio un adelanto de entre el 30 y el 50% del total.
Nunca las termina, utiliza materiales de segunda y en algunos casos, como el de un ciudadano español, los trabajadores han ocupado la vivienda inconclusa, en reclamo de sus sueldos. El estafador de apellido De Lima, participó de fallida empresa montada en el Comcar por reclusos para la construcción cabañas, donde tres de sus cuatro socios ya volvieron tras las rejas.
En algunos casos encuentra sus víctimas por avisos que pone en la prensa, en otros se hace pasar como representante de una conocida empresa brasilera del ramo. El País dialogó con dos de sus víctimas.
El francés, Jean-Noel Dardé, recientemente llegado de París, por tercer año consecutivo no podrá pasar la navidad en su casa de Oceanía del Polonio ubicada en ruta 10, Km. 255, tras un largo litigio en los estrados judiciales.
Cuando corría agosto de 2003 el ciudadano francés, docente de la Universidad de París grado ocho en Ciencias de la Información y de la Comunicación y autor de numerosos libros sobre turismo para editoriales como Balland y Hachette, llegó con miras de invertir en nuestro país con fines de descanso.
Según comentó a El País, quedó impactado por la calidad ambiental de la costa marítima, particularmente ante la cambiante geografía entre La Pedrera y el Cabo Polonio. Por tal motivo, junto a su esposa decidió comprar una chacra de once hectáreas en el denominado balneario Oceanía del Polonio.
Darde contrató una empresa uruguaya de nombre Pasimar, que decía ser representante oficial de la prestigiosa firma brasilera Casimar, según mencionó.
Recordó que para ese entonces, firmó un contrato por una casa de un valor de U$S 40.000, en agosto, y el mismo decía que en diciembre iba estar pronta, indicó. Pero la casa en construcción no era lo que esperaba. Advirtió "que las ventanas eran de eucaliptus, las paredes no tenían el mismo espesor que las casas Casema; "de manera que era muy inferior a lo que firmé en el contrato", puntualizó.
Darde, dijo que ante los hechos expuestos no aceptó la entrega de la casa, puesto que había firmado un contrato por una casa de primerísima calidad, por 40 mil dólares y se le estaba dando otra de notoria inferior calidad de no mas de 20 mil dólares.
Indicó, que después de estos hechos la jueza decidió que se debería ir a un tribunal arbitral.
ESPAñOL. Manuel Cabrero Molliví de 65 años decidió vivir en Uruguay y contrató al constructor estafador para que le hiciera una cabaña en el kilómetro 159 de la Ruta 11. El contrato firmado decía que la misma tenía un costo de 15.750 dólares. "El me pidió el 30% por adelantado, pero como me había dicho que estaba con algunos apremios porque debía terminar unas cabañas que tenía que entregar, yo decidí darle 7.800 dólares, o sea el 50% del total", comenta Cabrero.
La casa debía estar pronta en agosto pero no fue así y al día de hoy bajo unos puntales y algunas paredes levantadas con madera vieja están un grupo de obreros que ocuparon la obra en reclamo de sus salarios impagos.