Empresarios denuncian que hay "estrategia" para desplazarlos

| Advierten que pueden perder el liderazgo por intención gremial de "cogestionar" el rumbo de las firmas

CONFERENCIA. Veinte cámaras empresariales presentaron ayer un documento donde rechazan el proyecto de ley de libertad sindical. 200x127
CONFERENCIA. Veinte cámaras empresariales presentaron ayer un documento donde rechazan el proyecto de ley de libertad sindical.

El empresariado jugó fuerte ayer, y dio un duro mensaje contra la ley de fueros sindicales y la política de relaciones laborales llevada adelante por el Poder Ejecutivo. En conferencia de prensa, veinte gremiales presentaron un documento de ocho puntos en el cual denuncian que la norma —a punto de aprobarse en el Parlamento— generará "graves consecuencias": afectará la viabilidad de las empresas, beneficiará a los sindicatos, y atentará contra la generación de puestos de trabajo.

Indican, además, que la iniciativa forma parte de una "estrategia" para desplazar al empresario "de la gestión de su propia empresa", generando un "nuevo orden" en la sociedad.

Casi todos los presidentes de las veinte cámaras estuvieron presentes ayer en la conferencia, ubicados frente a una larga mesa. El presidente de la Asociación Rural, Fernando Mattos, no dudó en afirmar que hay que "remontarse muchos años atrás" para encontrar "una manifestación colectiva de esta importancia por parte de los empresarios". Dijo que el de ayer fue "un primer paso" de otros que serán emprendidos "en forma conjunta" por el sector empleador.

Mattos, que ofició de vocero, aseguró que existe un interés del Pit-Cnt por "cogestionar" las empresas privadas y tener "una acción participativa que no corresponde". El presidente de la Cámara de la Construcción, José Ignacio Otegui, acotó que de esa manera se "cede el liderazgo de la empresa".

En ese sentido, el sector empleador ha criticado recientemente la salida que dio el Ministerio de Trabajo al conflicto en Conaprole, al obligar a las autoridades de la cooperativa a dar marcha atrás en su decisión de dar un incentivo a 94 capataces.

"En el mundo se habla de flexibilizar las normas laborales, y nosotros vamos a un sistema de mayor rigidez. Se pone en tela de juicio la capacidad del empresario de llevar adelante la gestión de su propia entidad. Ese será un factor de desincentivo de la inversión, cuando lo que necesita el país es crecer", aseguró Mattos.

El dirigente marcó una contradicción en la actitud del Ejecutivo frente al sector empleador: "Muchas autoridades importantes de gobierno tienen un discurso amigable con los empresarios cuando van al exterior, pero acá en la interna las cosas son muy distintas".

EMPLEO. Otegui adelantó que la ley de fueros generará "efectos distintos a los que se están buscando" y que la obligación del empresariado "es decirlo con claridad".

Así, el documento patronal establece que la iniciativa "atentará contra la generación de empleo", en un momento con alto índice de desocupación. Por eso, Mattos afirmó que el 12,5% de desempleo es "una tasa muy alta" que no guarda relación con el índice de crecimiento económico. "En una economía endeble con alto nivel de endeudamiento, la única opción es el crecimiento. Y para que exista crecimiento tiene que haber inversión. Pero si no hay reglas claras ni estímulos, las consecuencias serán negativas para la economía y la sociedad en general", opinó.

Los empresarios afirman que se afectará la "viabilidad" de las empresas, al comprometerse el "interés" por generar nuevos emprendimientos. Y entienden que las micro, pequeñas y medianas empresas (98% del total) serán las más perjudicadas por las nuevas reglas laborales.

Otegui explicó que en una empresa "de diez o veinte empleados" puede haber fricciones si hay que otorgar licencia sindical "al 20% de la fuerza laboral" o si se debe "reinsertar" a un trabajador despedido.

Los empleadores se quejan porque no han sido tenidos en cuenta sus puntos de vista, presentados oportunamente en la comisión cuatripartita donde patronales, trabajadores, legisladores y gobierno discutieron durante dos meses. Entre los aspectos "fundamentales" que no han sido incluidos en la norma, se menciona la oposición empresarial a que sea "restituido" al trabajo todo empleado despedido por su afiliación gremial, así como el rechazo de la retención obligatoria de la cuota sindical. En el documento se indica que no ha habido la "madurez política necesaria" para contemplar al empresariado.

Alertan por una ola de afiliaciones

El empresariado está convencido de que la ley de libertad sindical "inclina la balanza" a favor de los sindicatos y produce un "desequilibrio" en las relaciones laborales, al "facilitar" y "favorecer" el desempeño de la acción gremial.

De hecho, el sector patronal considera que los trabajadores no sindicalizados "no serán beneficiados" por la norma. Entiende, además, que se generará una suerte de "inamovilidad del trabajador privado", ya que muchos empleados se "sindicalizarán" para no ser despedidos. "En una lectura equivocada y de corto plazo, el trabajador se afiliará, pensando que estará salvado del despido. Eso se puede dar. Pero si el desequilibrio de las relaciones laborales compromete y atenta contra el desarrollo económico, esto es pan para hoy y hambre para mañana", dijo el presidente de la Asociación Rural, Fernando Mattos.

"Ojalá que la visión (empresarial) sea exagerada y equivocada. Nosotros entendemos que no, pero habrá que ver la reglamentación de la ley", agregó.

Consultado acerca de si los anteriores gobiernos favorecían a los empresarios en lugar de a los trabajadores, Mattos contestó que eso es "un verdadero mito".

"La prueba es que hay un gran volumen de empresas que todavía arrastran las consecuencias de la crisis anterior, que afectó principalmente al sector privado", argumentó el empresario.

Desde la cámara de la Construcción, José Otegui afirmó que los empleadores "sienten" que no "se entró" en el "país productivo" anunciado por el gobierno.

"Estamos enojados"

"Pongan cara de enojados... Estamos enojados", comentó Julio Sánchez Padilla, presidente de la Cámara del Transporte del Uruguay, en el momento en que todos los empresarios posaban frente a los fotógrafos. Pero generó el efecto contrario al solicitado: una risotada general. El conductor del programa Estadio Uno fue el último empresario en llegar a la conferencia de prensa, y con su particular estilo generó un clima de alegría, opuesto a la dura declaración que el empresariado transmitía. "Este no es el grupo de los ocho, Sánchez", le dijo uno de los presidentes.

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