JORGE SAVIA
Morena no se va.../
No se va.../
Morena no se va.../
La hinchada, herida, dolida, humillada, muy enojada, y quizá quizá atolondrada por el histórico porrazo, no lo cantó el sábado pasado en el Estadio. Es más, cuando Fernando Morena emergió a la tumultuosa realidad que se vivía en la calle a la salida de los vestuarios, ni los enajenados que insultaban y hasta agredían, como pasó con el colombiano Félix García, lo atacaron. Por ahí, le pidieron, le reclamaron, pero no le reprocharon nada: hasta esos energúmenos que no lo vieron jugar ni lo tuvieron por ídolo son capaces de entender que ese agresivo "¡che, esto es Peñarol!" con que increpaban a los jugadores sobre su supuesta falta de clase y entrega para ser dignos de un culto que antes que cualquier atributo futbolístico venera la entrega física y anímica adentro de la cancha, no era para él, que de lo que se trata y representa la mística aurinegra sabe más que nadie.
Sin embargo, ni bien el ómnibus que sacó a Peñarol del estadio agarró por la Avda. Ricaldoni —a espaldas de la Amsterdam— en dirección hacia Avda. Italia, una gran interrogante quedó flotando, no sólo en el convulsionado ámbito de la interna aurinegra, sino de todo el fútbol uruguayo: ¿Morena sigue, lo cesan o él mismo deja —u ofrece— el cargo?
Morena no se va.../
No se va.../
Morena no se va.../
A esa altura, para los pocos que ingresaron al vestuario después de la goleada lo sabían, la incertidumbre ya estaba aclarada; al menos de parte del propio involucrado: cuando los aurinegros volvieron de la cancha, el técnico les dijo de pique que "me equivoqué yo, y yo soy el responsable, por eso voy a tomar las medidas que tenga que tomar, y que yo crea que son las necesarias..."
Dicho esto, Morena les pidió a los jugadores para ir nuevamente a Los Aromos y allí mantener una reunión, porque quería hablarles, con lo que a esa altura ya estaba claro que no pasaba por su cabeza la posibilidad de, ni siquiera, poner el cargo a disposición del Consejo Directivo presidido por el Cr. José Pedro Damiani.
Es más, en el propio vestuario el entrenador les manifestó a los futbolistas su deseo de seguir, y aunque les planteó que ellos decidieran y ninguno se manifestó —ni negativa ni afirmativamente— en forma enfática, después en Los Aromos la conversación con el plantel apuntó tan directamente al futuro, que se extendió por más de una hora y media, según el cálculo de un allegado que llamó al celular de Cedrés y se encontró con que pasadas las diez de la noche del sábado el "Gaby" recién dejaba la concentración y enfilaba en su auto hacia Punta del Este, para pasar el fin de semana en su casa de Pinares de Maldonado. Y un detalle más: en la concentración, antes de que el entrenador tomara la palabra, les pidió a los jugadores que cada uno de ellos dijera lo que pensaba de lo que había pasado en el estadio, y entre lo que "desembucharon" algunos de los futbolistas —los más representantivos, como ocurre siempre en estos casos— y lo que luego habló Morena, "se dijeron todo lo que tenían que decirse", según testificó un connotado dirigente, con la impresión incorporada de que "cualquiera que lo conozca a Fernando (Morena) sabe que en una situación así no se va, salvo que lo cesaran", a lo que agregó que había existido un contacto primario entre algunos directivos del riñón del presidente y Damiani, de donde surgió la certeza de que "por más que todos estamos doloridos por lo que pasó, y hasta consternados, de ninguna manera se piensa en un cambio de técnico, porque a esta altura del campeonato eso sería un disparate".
Lo que quizá pueda aparejar alguna novedad es que en el contacto telefónico que mantuvo el presidente con Morena en la pasada jornada, el entrenador pidió un relevamiento de cuáles son los representantes de cada uno de los jugadores que tiene a su mando, lo que al quedar pendiente de concreción no dejó de significar un aval implícito a la continuidad del técnico por parte del Cr. Damiani.
En ese sentido, al mediodía de la víspera, como es habitual los domingos, almorzó con la mayoría de los integrantes de su numerosa familia en el "Bar el 10", de Pablo Bengoechea y el Prof. Barreiro, en Berro y Pagola, tal como otras veces lo hace en "La spaghettería", y de las inevitables alusiones al tema de la situación en Peñarol, quedó la impresión de que mañana los aurinegros vuelven a los entrenamientos en Los Aromos y, amén de que como consecuencia de "las medidas" de Morena seguramente rueden algunas "cabezas de turco", la resolución básica será la misma que se adoptó cuando los aurinegros perdieron por 3-0 con Cerrito por el "Uruguayo Especial" en la primera parte del año: al igual que aquella vez, que hubo dos semanas sin actividad local por delante, el plantel se sometió a varios días de doble horario con "trabajos reforzados".
Morena no se va.../
No se va.../
Morena no se va.../