JOSE MASTANDREA
"Morena no se vaaaaaaa... No se vaaaaa... Morena no se vaaaaaaa". La hinchada de Nacional disfrutaba de la goleada que su equipo le estaba propinando a Wanderers pero no dejaba de gozar con los siete goles que Danubio le metió a Peñarol el día anterior.
El Parque Central era una fiesta. Una Fiesta Nacional. Y no era para menos.
Las tribunas repletas, teñidas de rojo, azul y blanco. Con los hinchas eufóricos, felices, radiantes por el presente que tiene a su equipo como único líder del Torneo Apertura, un equipo que gusta, gana y golea, que superó una racha adversa pero jamás perdió su línea futbolística ni su identidad.
Este es Nacional. Un Nacional que se aferra a la punta del campeonato, que sueña, se ilusiona y goza. En su estadio. En su cancha. Y con su gente.
Pero no fue fácil. Porque Wanderers empezó bien. Jugando la pelota por abajo, controlando el partido, abriendo la cancha y llegando al área tricolor. Claro, sin profundidad, sin poder lastimar a su adversario. En esa media hora inicial el bohemio fue más pero bastó que el "Chori" Castro agarrara la pelota y encarara por el andarivel zurdo para empezar a resquebrajar el fondo wanderista. Lo fauleraron y apareció Juan Albín con otra zurda prodigiosa: el tiro libre se coló en el ángulo superior derecho del arco defendido por Nanni. Ese 1 a 0 cambió todo.
De ahí en más, Nacional emparejó el juego y se adueñó de la pelota. Pasó de dominado a dominador ante un Wanderers que se quedó sin respuesta.
Y en los descuentos del primer tiempo, otra inspiración del "Chori" terminó en el segundo gol tricolor. Su zurdazo fuerte y preciso se coló abajo, junto al caño izquierdo del arco bohemio.
El complemento fue todo tricolor. De principio a fin. Porque apenas de iniciado, otra vez el "Chori" Castro que encaró y quedó en poisición frente a Nanni. La pelota "pinchada" por el delantero se coló por encima de Nanni y decretó el lapidario 3-0 a solo tres minutos del segundo tiempo.
Wanderers, que había jugado bien la primera media hora, era otro equipo.
Sin embargo, una corrida del camerunés Duplex terminó en un penal de Leites tras un cierre a destiempo. Sergio Blanco descontó pero fue un espejismo. Tres minutos después, Nacional se puso 4 a 1 con otro penal (a Vázquez) ejecutado muy bien por Albín.
Pero quedaba la frutilla de la torta. El cierre del propio Albín a una tarde notable. El volante definió con precisión exacta por encima de la cabeza del arquero bohemio y marcó el definitivo 5 a 1. Al partido le quedaban ocho minutos más de festejos. De goce.
Nacional ganó, goleó, quedó como único líder y sus hinchas disfrutaron como locos. El sábado y el domingo, claro está.