Desfibrilador, un debate que resucita

| Ayudarían a salvar 2.000 vidas por año. Cuestan U$S 2.000. Uruguay necesita 60.000, según Procardias

INSTRUCCION. Personal del Círculo de Tenis, incluyendo a su presidente, recibió curso de reanimación. 200x140
INSTRUCCION. Personal del Círculo de Tenis, incluyendo a su presidente, recibió curso de reanimación.

javier lyonnet

Salvar la vida de alguien es como enamorarse. La mejor droga del mundo. Por días, a veces semanas, andas por la calle haciendo infinito todo lo que ves. Una vez, por varias semanas, no podía sentir la tierra. Todo lo que tocaba se hacía más ligero. Trompetas tocaban en mis zapatos. Flores caían de mis bolsillos. Piensas que eres inmortal, como si hubieras salvado tu vida también. Dios ha pasado por ti. ¿Por qué negarlo? Por un momento. Por qué negar que por un momento eras Dios." (Pensamiento del paramédico Frank Pierce —Nicolas Cage— en la película de Martin Scorsese "Vidas al límite").

Andrea, secretaria del club deportivo Círculo de Tenis, fue Dios a la hora 15.58 y 24 segundos del sábado 22 de octubre. En ese instante, el ingeniero Alessandro Grissi, de 48 años, volvió a la vida. El desfibrilador externo automático que Andrea le había colocado envió, en ese momento, el choque eléctrico que recompuso el ritmo cardíaco del aficionado al tenis y lo sacó del paro cardiorrespiratorio súbito que lo había fulminado unos minutos antes. "Pocos segundos después abrió los ojos y comenzó a hablar", narró la secretaria a El País. Fue la primera resucitación exitosa de una muerte súbita, realizada por un lego (personal no médico) con el uso de un Desfibrilador Externo Automático (DEA). "Salvamos una vida, el regocijo es impresionante".

Junto a los clubes Lawn Tennis y Biguá, un avión de Pluna y uno de los coches de Radiopatrulla (que recibió un aparato como donación en setiembre de 2003), el del Círculo de Tenis es de los pocos desfibriladores disponibles en Uruguay.

COMO fue. El 22 de octubre se llevaba a cabo un torneo interno de tenis en el Círculo de Tenis. Cuando Grissi sufrió el paro fue asistido inmediatamente por sus compañeros de juego quienes lo acostaron. Mientras uno de ellos le brindaba ventilación boca a boca y masaje cardíaco, la profesora de tenis que estaba a cargo del torneo corrió por ayuda. Llegó a la secretaría deportiva del club donde estaba Andrea, quien marcó el número de la emergencia y le pasó el teléfono a la profesora. Mientras, el intendente del club rompió el cristal de emergencia de la vitrina en la que se guarda el desfibrilador, ubicado en el hall, junto al teléfono público.

Andrea corrió hacia la cancha con el aparato, que pesa dos kilos. "Iba corriendo y mi respiración era recontra entrecortada, tenía ganas de llorar pero tenía que estar bien. Estrés máximo", contó. Andrea se mantuvo entera. Era consciente de lo que iba a hacer. Hacía pocos meses había sido entrenada para usar el resucitador. Con la ayuda de un profesor de tenis y del intendente del club conectó el desfibrilador al tórax de Grissi. Siguieron los pasos que el aparato indicó hasta que ella oprimió el botón de shock.

"Después sí lloré, pero no enfrente de él; tenía que descargarme", dijo Andrea. Cuando llegó la ambulancia "la situación se encontraba bajo control y Alessandro estaba tratando de entender lo que le había sucedido, creyendo que sólo se había desmayado". Fue trasladado al CTI del Casmu, donde quedó internado. De allí pasó al Instituto Nacional de Cirugía Cardíaca en Impasa. Al día siguiente se le realizó una coronariografía (arteriografía de las arterias coronarias) que comprobó que presentaba lesiones coronarias severas. Fue operado del corazón y ya se encuentra en su casa, recuperándose. Alessandro y Andrea todavía no hablaron. Según la señora de Grissi, él todavía no está preparado. "Lo que sé es que no tenía idea de que su corazón estaba en esa situación, se había sentido mal más temprano, en la emergencia le dijeron que debía ser una baja de presión y él igual vino a jugar", dijo la secretaria del club.

Antecedente. En el club del Prado, la decisión de adquirir un desfibrilador pasó por una experiencia personal del presidente del club y ministro de la Suprema Corte de Justicia, Leslie Van Rompaey. El 12 de octubre de 1998, van Rompaey estaba jugando al tenis cuando cayó fulminado, con un infarto. Tres médicos lo atendieron rápidamente con masaje cardíaco y respiración boca a boca para reanimarlo. Recuperó el ritmo cardíaco y entró en coma. Le hicieron una angioplastia y al tiempo estaba haciendo vida normal, con tenis y todo.

En marzo de este año se decidió la compra del desfibrilador en el club. Eligieron el Defibtech, fabricado por una firma que se creó en Estados Unidos para trabajar, exclusivamente, en el desarrollo del desfibrilador de comportamiento más excelente, dijo el cardiólogo Carlos De Mula, representante de la marca en Uruguay.

Hasta ahora sólo han vendido dos unidades: la del Círculo de Tenis en el Prado y un equipo adquirido por el Lawn Tennis de Carrasco. De acuerdo a De Mula, fue el quinto infarto en una cancha de tenis en lo que va del año. "La alegría más grande es que haya sido comprobado y que haya salvado una vida", dijo Juan Lopardo, de Abacom, que vende la marca Defibtech.

LA LEY. El 1º de setiembre de este año la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados reflotó el proyecto de ley presentado por el médico intensivista frenteamplista Luis Gallo "por el que se dispone la instalación de desfibriladores externos automáticos en establecimientos públicos o privados con gran afluencia de público".

"En los shopping, terminales de ómnibus, oficinas públicas, en todos esos lugares muere gente", dijo De Mula.

De acuerdo al diputado Gallo, "si tiene un estimulador a mano, tiene la posibilidad de salvar 2.000 y 3.000 vidas por año".

En Uruguay mueren unas 5.000 personas al año por paros cardíacos súbitos. Más del 70% de los casos se producen por fibrilación ventricular. Lo único que logra que el corazón retome su ritmo es el choque eléctrico bifásico de un desfibrilador. Es lo que tienen las ambulancias de emergencias médicas. Con los aparatos automáticos, que pueden ser usados por personal no médico, se puede reducir el tiempo de atención.

Resucitar un corazón es como resetear una computadora, afirma De Mula: "el aparato es el médico adentro: te habla, te orienta, te explica, y te dice, oprima el botón luminoso de shock".

Pluna incorporó un desfibrilador en su avión 767-300, el que cubre la ruta Rio de Janeiro-Madrid, hace un par de años.

César Iroldi, jefe médico de la compañía aérea, dijo a El País que todos los tripulantes fueron instruidos en cursos de primeros auxilios y de reanimación con desfibrilador automático.

Iroldi dijo que el precio es accesible y la efectividad probada. Señaló que en un avión en vuelo los riesgos se acrecientan por "factores propios del vuelo" y porque hay pasajeros "sujetos a causas emocionales, como emigrantes que dejan atrás a su familia, lo que genera angustias, y uno no sabe si hay o no una base cardíaca atrás". La atención de emergencias está prevista en los protocolos de vuelo y los instructivos de emergencia. "Hoy se registran cada vez más incidentes médicos en aeronaves, muchos ligados a causas emocionales o de estrés", afirmó.

Iroldi es también médico del club Defensor Sporting, donde no hay desfibrilador pero está previsto adquirirlo "en un futuro".

MINUTOS DE VIDA. En Montevideo, las emergencias móviles demoran en llegar a la escena de un paro cardíaco súbito entre 5 y 13 minutos. El promedio es 9 minutos, según un estudio de 70 casos que realizó el intensivista Jorge Buccino, director del programa de entrenamiento y capacitación interno y externo de Unidad Coronaria Móvil (UCM).

"Los tiempos que hay en Montevideo son de los mejores del mundo", afirmó Buccino, "en las ciudades grandes de EEUU andan arriba de 20 minutos; en París, Lyon o Bonn la media es de 12 minutos y en España los tiempos son peores".

Buccino entiende que es bueno que existan los desfibriladores y que estén en lugares estratégicos, pero "el problema no es tener el instrumento tecnológico, sino armar toda una estructura que incluya el entrenamiento de la comunidad" con programas desde la escuela hasta la universidad.

El intensivista indicó que frente a un incidente cardíaco "poca gente hace algo mientras espera que llegue la emergencia; el masaje cardíaco ayudaría a la supervivencia".

Por cada minuto que la persona está en paro, las posibilidades de recuperarla bajan 10% y las de que sufra daño cerebral aumentan en la misma proporción.

Lo que propone Buccino es que la escuela, el liceo y la educación terciaria tengan cursos de prevención, de hábitos sanos y primeros auxilios en todos los años. De esta forma se estimularía una cultura que privilegiaría la asistencia mutua y no la pasividad inoperante.

En los últimos dos años UCM capacitó a unas 1.000 personas en 50 empresas para atender emergencias. Son cursos que duran no menos de tres horas. También los salvavidas y el personal de Prefectura reciben instrucción en esta época (noviembre).

El diputado Gallo aseguró que hay unas 20.000 personas con nociones de resucitación, capacitadas desde 1994 en Procardias por la American Heart Association (Asociación Americana del Corazón).

En 1994 hubo 11.700 muertes en Uruguay por enfermedades cardiovasculares, dijo Buccino, y en 2003 fueron 10.700. "Si salvamos 1.000 es porque algunas cosas se han hecho a nivel de nutrición y promover el deporte", valoró Buccino, "pero si en 10 años murieron 110.000 personas por esta causa y sólo salvamos 1.000 hay mucho más para hacer, y no sólo tener el desfibrilador". El médico puso un ejemplo de que las grandes cosas dependen de la comunidad y no de los argumentos médicos: "En Uruguay bajó la tasa de mortalidad infantil en el año 1940 y fue porque se inventó la Conaprole".

Procardias en campaña sin éxito

La Fundación Procardias comenzó su campaña Salva Corazones Uruguay hace un año, pero hasta ahora no ha logrado colocar ni un aparato por falta de fondos. "Cada día más de 10 personas fallecen a causa de Paro Cardíaco Súbito. Podemos salvar el 50% de esas vidas si se implementa un programa nacional de acceso público a la desfibrilación", es una de las frases de cabecera de esta campaña.

Orlando Aldama, coordinador de la campaña, sostiene que donde hay políticas de desfibrilación han bajado los índices de mortalidad por ataque cardíaco que en el mundo occidental, por su forma de vida, es la primera causa de muerte.

Según Aldama, el futuro del desfibrilador es volverse tan imprescindible como el bomberito: "culturalmente todavía no se impuso". De acuerdo a Aldama, lo más probable es que no se llegue a aprobar el proyecto de ley de acceso público a la desfibrilación que según su propulsor, el diputado Luis Gallo, se discutirá en Comisión de Salud "en las próximas semanas".

Generaría un gasto que Procardias estima en $ 3.000 millones (unos U$S 125 millones) para colocar unos 60.000 desfibriladores a U$S 2.000 la unidad.

Jorge Buccino, de Unidad Coronaria Móvil, postula otra idea: que los desfibriladores se integren a la cadena de atención existente. Citando los postulados de Jeremy Rifkin en el libro "La era del acceso", dijo que podrían instalarse en calidad de leasing pagando una cuota: "no sos dueño del aparato, sos dueño de tener acceso". Sería más económico, y no tan difícil de hacer, aseguró.

Cuando las empresas que venden desfibriladores le ofrecieron el producto a shoppings o supermercados, la respuesta fue que no los necesitaban porque tienen cobertura de una emergencia móvil. "Es un argumento razonable, pero es miope", afirmó Buccino.

Es que antes de que llegue la ambulancia, hay seis, siete, ocho, nueve, diez, once, doce minutos que separan la vida de la muerte.

Tabaré y los Rolling: un solo corazón

El presidente Tabaré Vázquez no tiene desfibrilador para su uso personal. Le ofrecieron obsequiarle un aparato y su médico personal, Mario Zelarrayán, no quiso que contara con ese "privilegio" dijeron fuentes médicas a El País. Zelarrayán es el director ejecutivo de la Comisión Honoraria para la Salud Cardiovascular. El 26 de setiembre, en la Semana del Corazón, Orestes Fiandra, presidente de esa comisión dijo: "El paciente cuenta con siete minutos sin asistencia para poder sobrevivir. Luego, si sobrevive, sobrevive un cuerpo no un alma y una mente". Aun así, en la reciente gira europea de Vázquez y su comitiva llevaron un desfibrilador (prestado). Tabaré Vazquez tiene 65 años. Mick Jagger y Keith Richards tienen 62 años. Charlie Watts 64 y Ron Wood. Los Rolling Stones también llevan desfibrilador en su gira.

Obligatorio en shoppings y terminales

El proyecto de ley sobre desfibriladores externos automáticos establece los lugares en que sería obligatorio contar con estos aparatos: aeropuertos internacionales, terminales de transporte; centros comerciales superiores a 1.000 m2, estadios y gimnasios; locales de espectáculos; instituciones deportivas con capacidad para más de 500 personas; instituciones sociales, edificios donde permanezcan o transiten más de 1.000 personas durante un día; aeronaves, trenes o embarcaciones con capacidad para 100 pasajeros o más. La iniciativa del diputado Luis Gallo menciona que en el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago, donde hay un aparato cada minuto y medio de marcha, la supervivencia en casos de ataques cardíacos ha llegado a 59%. En la ciudad de Chicago la supervivencia es menor de 2%.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar