Masiva concurrencia a los cementerios

| Incidió buen clima para el paseo familiar. El Cementerio del Buceo fue el más concurrido con 100.000 visitantes

J-u-a-n An-to-nio, Fran-cis-ca". Así le mostraba en la tarde de ayer Santiago, de seis años, sus progresos en la lectura a su abuela Venus. Ambos recorrían de la mano el Cementerio Central y cada pocos pasos el pequeño se detenía frente a una lápida que llamaba su atención y leía los nombres de los difuntos.

Fue Santiago quien pidió a su familia para ir ayer al cementerio. La maestra le había explicado el martes el motivo del feriado por el Día de los Difuntos y logró despertar la curiosidad del niño. Su abuela accedió a su solicitud. "Todos nacemos para más tarde o más temprano, morir. Y es positivo que lo vaya entendiendo", contó Venus a El País.

Ellos no eran ayer la única familia con niños en el Cementerio Central. Los pequeños fueron una constante entre los 4.000 visitantes, que llenaron el entorno de flores, honrando a sus difuntos.

"Acá están todos los próceres", le contaba una abuela a su nieta en el Panteón Nacional, recientemente restaurado. "Artigas no", le contestó sonriendo la pequeña.

Con una rosa en la mano, Margot realizaba ayer una "visita simbólica". Tras vivir varios años en Brasil y aunque las tumbas de su familia ya no están, eligió concurrir al Cementerio Central como forma de honrar a sus parientes fallecidos.

Cerca de ella, caminaban Miriam, Julia e Isabel, tres integrantes de la "Legión de María". Estaban allí para acompañar a personas que concurrieran solas y que necesitaran ser escuchadas.

El Cementerio Central lucía ayer en buenas condiciones, tras los graves daños que sufrió en el temporal del 23 de agosto. En esa oportunidad se cayeron 50 árboles y se dañaron unos 30 panteones. Los árboles tirados ya no estaban a la vista, aunque, según su capataz Washington Inzúa, hay que retirar aún 60 más que están en malas condiciones.

El funcionario aspira a convertir ese cementerio en un paseo turístico. "Que los niños sepan dónde están las principales figuras de este país", comentó. La idea de Inzúa es posicionarlo dentro de los circuitos turísticos, con la señalización adecuada, como tienen cementerios del mismo tipo en otros países de la región. El jerarca aspira a que el Ministerio de Turismo y la Comisión de Patrimonio apoyen la iniciativa.

FILA. Los niños también eran una constante en el Cementerio del Norte, con sus calles principales colmadas de público.

Ni bien se pasaba la puerta de entrada llamaba la atención una fila de unas 50 personas frente a la oficina de administración. Esperaban para consultar allí el lugar donde estaban sepultados difuntos.

Entre ellas se destacaban un grupo de 10 adolescentes acompañadas por una religiosa. Las jóvenes, que viven en un hogar de Colón, habían pedido para concurrir al cementerio.

Muchas personas aprovecharon el buen clima para visitar en familia al Cementerio del Norte y se detuvieron a conversar, sentadas en el pasto. Y varios aprovecharon para tomar un helado o comprárselo a sus hijos. Sobre las 17 horas, los heladeros se retiraron ya sin mercadería.

Hugo Freire, funcionario del Cementerio, que atendía al público, calculó entre 10 y 15 mil personas los visitantes. Señaló que lunes y martes también hubo mucho más público que el habitual.

A cada persona, los funcionarios le entregaban un papel con el lugar exacto de la sepultura. Eso gracias al sistema informatizado.

En el Cementerio Central una anciana no tuvo esa suerte. Al no saber la fecha de fallecimiento de un familiar no pudieron decirle dónde estaba sepultado. La mujer se retiró molesta de la oficina y prosiguió sola su búsqueda con un ramo de flores en la mano.

En el Cementerio del Buceo, en tanto, la presencia fue muy masiva. Roberto Cesaro, jefe de la necrópolis, señaló que hubo mucho más público que años anteriores y estimó en 100.000 las personas que allí concurrieron en la pasada jornada.

Poco antes de las 18, hora prevista para el cierre del cementerio, Cesaro evaluaba dejarlo abierto por un rato más, porque con la cantidad de gente que había era "imposible" cerrar las puertas.

La buena afluencia de público hizo que fuera una jornada de mucha venta para los floristas, especialmente los numerosos puestos frente al Cementerio del Norte. Allí se comercializaron especialmente flores de tela. En las inmediaciones del Cementerio Central la venta no fue tan alentadora, al menos para la Florería Yaguarón, que a media tarde había vendido un poco menos que en años anteriores.

Aumentó el público en Durazno

DURAZNO | VICTOR RODRIGUEZ

Los duraznenses se volcaron masivamente ayer al cementerio local en el Día de los Difuntos, a diferencia de los últimos dos años cuando se había modificado el feriado. "Tiene que ser el 2, caiga el día que caiga, porque es la fecha tradicional", dijo José Piñeyro. "Tendría que ser una fecha intocable", agregó una señora que portaba un ramo de rosas.

En una jornada calidad y con sol a pleno, la necrópolis duraznense mantuvo ayer una gran afluencia durante el día que tuvo algunas particularidades, como el retorno de niños y de jóvenes acompañando a sus mayores.

Otra cuestión diferente a años anteriores fue la preferencia por flores naturales, a diferencia de otros años, cuando se habían comercializado sobre todo arreglos artificiales.

Desde el pasado fin de semana muchos rubros trabajaron con intensidad y marcaron buenas ventas como los taxis, que realizaron viajes constantes desde diferentes puntos de la ciudad.

Las florerías también hicieron su zafra y a modo de ejemplo uno de esos comercios que comenzó las ventas el jueves facturó $ 6.000.

El servicio municipal ofrecido dentro del recinto dejó conforme a la mayoría de los asistentes, según comentaron varias personas a El País. Lo que sí molestó a algunas personas fue una treintena de pequeños de entre 8 y 12 años que cuidaban coches. "No es posible que cuando estamos estacionando vengan seis o siete chicos y te rodeen. No es el lugar adecuado", sostuvo una señora.

Desde México

La Embajada de México organizó ayer un espectáculo especial por el Día de los Difuntos. Desde las 20 horas se presentó en la Sala Vaz Ferreira el artista mexicano Jorge Reyes. Además, se exhibió un altar con ofrendas y se ofreció a los asistentes pan y chocolate, comida típica en esta fecha en México. Allí es tradicional que las familias concurran al cementerio, coman allí y realicen altares a sus difuntos.

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