El objetivo inicial es mejorar la oxigenación (impidiendo el paro cardíaco), con oxígeno en altos flujos. Mientras se monitoriza la actividad electrocardiográfica para pesquisar alteraciones previas al paro. Simultáneamente se administran altas dosis de salbutamol inhalado, asociando corticoides intravenosos. Suele agregarse bromuro de ipratropio inhalado junto con el salbutamol.
En casos de refractariedad a estas drogas, es eficaz el sulfato de magnesio intravenoso, 2 g., en 2 o 3 minutos. Se utiliza también la adrenalina subcutánea o intramuscular.
La aminofilina intravenosa, asocia al efecto broncodilatador una estimulación sobre el centro respiratorio, útil en casos de depresión de la vigilia. Debe contemplarse el riesgo de dosis excesivas (arritmias), si el paciente estaba previamente utilizando el fármaco.
Cuando existen trastornos de conciencia, con sudoración y cianosis, se requiere apoyo de ventilación pulmonar artificial, a través de la colocación de un tubo traqueal y sedación.
El tubo traqueal permite, además, aspirar las secreciones bronquiales no eliminadas por falta de tos. El tubo también permitirá una mejor llegada del aire y del salbutamol, cuando la fuerza de inhalación está disminuida.
El tubo endotraqueal y el apoyo ventilatorio artificial normalmente requieren acompañarse de adecuada sedación que facilita las insuflaciones mecánicas manuales (por bolsa alimentada con oxígeno y comprimida a mano), o por dispositivos automáticos programados (respiradores).
En ocasiones se puede requerir asociar fármacos curarizantes que a través de la relajación muscular facilitan la ventilación pulmonar mecánica artificial, y el control de las presiones torácicas.
En casos de haberse producido la complicación de un neumotórax, luego de realizarse el diagnóstico radiológico (que se sospecha clínicamente por la expansión unilateral del tórax, con desviación de la tráquea, y presencia de aire bajo la piel), deberá drenarse de inmediato el tórax con tubo adecuado.