Halloween se instaló con fuerza en colegios

Brujas con capelinas negras y cubiertas de telarañas, fantasmas, calabazas y monstruos de pequeñas dimensiones acecharon a los adultos en la Noche de Brujas.

Tras un fin de semana con fiestas de Halloween dedicadas a los adultos, los niños tuvieron la oportunidad de disfrazarse en varios colegios bilingües y, en algunos casos, seguir la tradición estadounidense de recorrer los barrios y solicitar caramelos, bajo la amenaza de una terrible "treta" en el caso de que el vecino se niegue a su solicitud.

Si bien la tradición de festejar Halloween se ha popularizado en el país —siendo el evento anual donde más se venden disfraces— no todos los colegios optaron por celebrarlo.

Este no fue el caso del Richard Anderson, donde los estudiantes de cinco a once años fueron convocados a disfrazarse y participar de una entrega de premios al mejor disfraz.

Hacia las 5:30, los padres se unieron al festejo y organizaron una vuelta a la manzana para pedir caramelos.

En el Colegio Inglés, los estudiantes de primaria pusieron en práctica lo que venían trabajando durante el año: los cuentos tradicionales.

De esta manera, algunas aulas fueron decoradas de acuerdo al cuento aprendido y los estudiantes de tres a once años acudieron disfrazados de caperucita roja o de lobo feroz. Alguno, empecinado en seguir con la tradición, fue de monstruo, calabaza o brujo.

No obstante, algunos colegios de tradición anglosajona, como el Uruguayan American School y el Woodlands, no realizaron actividades relacionadas al día de Halloween, como tampoco lo hizo el Instituto Crandon y la Alianza Uruguay-Estados Unidos. En el caso del colegio St. Patrick’s, la fiesta no se realiza ya que se trata de una celebración contraria a las convicciones religiosas del instituto.

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