Asunción - Autoridades paraguayas sacrificaron en un frigorífico a unas 90 vacas y toros de origen brasileño que ingresaron de contrabando por un pueblo del norte del país ubicado en la frontera seca, sometida a estricto control militar para evitar la propagación de la fiebre aftosa.
El director de Calidad y Salud Animal, Hugo Corrales, confirmó el domingo a los periodistas que el hato de ganado fue capturado el jueves pasado cerca de ciudad Pedro Juan Caballero, a 500 kilómetros al norte de Asunción, en la frontera con la localidad brasileña de Ponta Porá.
Agregó el funcionario del ministerio de agricultura y ganadería que "tras realizarse la inspección clínica de los animales se comprobó que no estaban enfermos de aftosa, pero como sus propietarios violaron los convenios internacionales de no movilizar ganado en pie durante restricciones por enfermedad, fueron confiscados".
El ganado vacuno luego fue faenado en un frigorífico de Concepción; los productos están siendo comercializados y el dinero recaudado irá a organizaciones dedicadas a la caridad pública , explicó.
El 26 de septiembre pasado, se detectaron tres casos de aftosa en la hacienda Vezozzo, del pueblo El Dorado, en el estado brasileño Mato Grosso, a 45 kilómetros de la línea fronteriza con el Paraguay.
Posteriormente, la enfermedad fue expandiéndose a otros establecimientos brasileños llegando, incluso, a algunas haciendas del estado de Paraná.
Unos 43 países cerraron sus mercados a la carne brasileña.
A Paraguay, sólo Chile le comunicó su decisión de no adquirir temporalmente productos cárnicos provenientes de frigoríficos del departamento Kanindeyú, fronterizo con Mato Grosso, como medida preventiva y no punitiva.
Corrales informó, además, que "los médicos veterinarios Wilfredo Darsie y Oracil Bandini, brasileños, componentes del Centro Panamericano de Fiebre Aftosa (Panaftosa), junto con expertos de Paraguay, Argentina y Uruguay se encuentran desde el sábado último en Mato Grosso verificando las medidas de seguridad para evitar la expansión del mal".
Los técnicos no fueron recibidos con simpatía por los empresarios rurales y autoridades sanitarias de Mato Grosso, incluso los militares de la Dirección de Operaciones de Frontera los demoraron un par de horas en el pueblito Panderinha , indicó el funcionario.
Los técnicos, posteriormente, fueron liberados tras comprobarse no sólo su identidad sino además el propósito de su visita.
Entre los demorados se encontraba el sargento militar paraguayo Juan Solalinde, quien acompañaba a los veterinarios.
AP