Volviendo a la barbarie

POR alzarse contra la religión universal de la pacífica convivencia entre los hombres, las declaraciones del Presidente de Irán —que no tienen precedentes—, reclamando públicamente que Israel sea "borrado del mapa", siguen conmoviendo no sólo a esa nación, sino a toda la opinión pública mundial.

A más de medio siglo del holocausto sufrido por los judíos; cuando otros holocaustos como el provocado por los turcos, se sigue reclamando por sus víctimas; mientras Jefes de Estado, científicos y pensadores se reúnen en diferentes lugares intentando —no siempre con suerte— armar un mundo mejor; cuando el sencillo hombre común creía que la historia nos había mostrado ya las profundidades más oscuras de la barbarie, he aquí que una tarde de un miércoles cualquiera de un mes de octubre, la sorpresa se hace lugar para la indignación.

Ya no se trata del exterminio de un pueblo sino que lo que se pretende es eliminar un pedazo de tierra del planeta, lo que ni a Hitler se le había ocurrido. En ese sentido es oportuno recordar que ese monstruo aspiraba en su delirio a matar a todos los judíos, como personas, mientras que lo que hoy se proclama es eliminar del planeta un espacio de 20.770 kilómetros cuadrados, donde además, se encuentra la ciudad de Jerusalén, Ciudad Santa para tres religiones. Las esquirlas de esta bomba alcanzan así al Cristianismo y al Islam, por lo cual, ellos también deberían reclamar ante este acto de barbarie que se extiende a su religión, su tradición y su historia. Y es también por ellos que El País une su voz al coro de protestas.

En 1943, en Nueva York, Jacques Maritain decía: "Tan espantosos como los crímenes de los asesinos y los horrores del exterminio resultan la inacción de aquellos que podrían reaccionar y la indiferencia ante actos semejantes". Y en 1956, en la Universidad del Litoral de Santa Fe, un gran uruguayo, Eduardo J. Couture, expresaba que la suprema libertad de comprender sólo la llegamos a adquirir el día en que hemos aprendido a amar a aquel que no piensa como nosotros. En la medida que la declaración del Presidente de Irán violenta esas normas de tolerancia y la libertad misma, recobran vigencia las advertencias del ilustre pensador francés alrededor de un tema que nadie puede ignorar.

Hoy, los hombres libres del mundo que viven en el territorio de Israel se encuentran amenazados.

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