Una vez más el sector más "combativo" del Sindicato Médico del Uruguay logró imponerse en la última asamblea, proponiendo una nueva paralización de 48 horas. Los médicos siguen exigiendo un sueldo mínimo de $ 12 mil y si no se producen avances en las negociaciones, suspenderán su actividad los días 26 y 27 de octubre. La medida deberá ser refrendada por una asamblea que se producirá el 18 de octubre.
El sector "moderado" pretendió desactivar la seguidilla de paros y elaborar una nueva propuesta de cara a la reunión de hoy del gremio con el presidente Tabaré Vázquez, pero no tuvo éxito.
La larga asamblea —que finalizó esta madrugda— estuvo marcada nuevamente por fuertes cuestionamientos de los médicos de las "bases" de Salud Pública contra la dirigencia del gremio, en especial para su presidente Jorge Lorenzo y para el vicepresidente Alfredo Toledo. Ambos representan a sectores que son partidarios de una estrategia más dialoguista con el gobierno y que además propusieron interrumpir la seguidilla de paros, en el marco de un proceso de negociación que consideran será prolongado. Sin embargo, esta vez por una mayoría un poco más ajustada, logró nuevamente imponerse el sector liderado por el dirigente Daniel San Vicente. El resultado fue de 95 contra 70.
La asamblea comenzó con duros reproches de los médicos más combativos hacia el Comité Ejecutivo del sindicato y en especial hacia Toledo. El sector triunfador cuestionó la exclusión de San Vicente de las últimas negociaciones en el MSP. "Este Comité Ejecutivo no nos respeta. Nos manosea. Vamos a tener que decir que nos nos representa", comentó una asambleísta que incluso sugirió que el grupo más combativo, integrado por los médicos más "sumergidos", se vería obligado a crear "otro sindicato".
Los médicos del sector más sumergido cuestionaron a los médicos del sector privado por acudir a marcar posición, desconociendo la situación de la Salud Pública.
ESTRATEGIA. Tras el debate de alta confrontación, el sector "oficialista" y otros dirigentes de línea más "moderada" trataron entonces de encaminar la discusión hacia la estrategia gremial de cara al futuro y a brindar mensajes de unión.
"No estamos separados entre moderados y radicales. Hay una unión que es reclamar por situaciones injustas, por exigir pautas claras hacia donde debe dirigirse el Sistema Nacional de Salud. Quizás no estemos de acuerdo en el método", apuntó Enrique Soto, dirigente del Espacio Fosalba. El médico dijo que no se podía responsabilizar al gobierno por el contexto socio-económico "heredado". Además reclamó por apuntar hacia el diálogo: "no existe conflicto que no se resuelva sin negociación". Este sector propuso continuar el conflicto, pero con medidas alternativas a un paro, que pasaran por una gran campaña de opinión pública. "Los paros en la salud acumulan en contra. Nos faltó imaginación", opinó. La corriente además propuso reclamarle al gobierno un cronograma preciso con los plazos para llegar a los $ 12 mil.
Sin embargo, a pesar de que tanto Fosalba como Unión Gremial Médica —sector más vinculado a los partidos tradicionales— lograron ayer mover más fuerzas, no pudieron imponerse.
Poco antes de que triunfara la moción que continúa con la estrategia de los paros, un médico del sector de San Vicente resumió la postura del sector "duro". El asambleísta dijo que hablar de una falta de acumulación de fuerzas en este conflicto era ser "miope". "En 2003, cuando comenzamos a movilizarnos éramos trece médicos", apuntó. El profesional dijo que ahora no sólo se habían plegado al paro los odontólogos y los cirujanos, sino también los médicos "incentivados".
El médico auguró que en poco tiempo se sumarían al conflicto los médicos del sector privado, porque tampoco habría mejoras para ellos. "La propuesta de este gobierno neoliberal es el cierre mutual", apuntó.