MELILLA | "EL PAIS DE MADRID" y AGENCIAS
Unas 500 personas, en su mayoría africanos subsaharianos, han tratado la pasada madrugada de entrar en España saltando la valla que separa Melilla de Marruecos. Es la cuarta avalancha masiva que se produce en los últimos siete días. Además, Marruecos ha detenido a unas 140 personas en Nador que tenían los mismos planes. Ayer, el gobierno anunció la construcción de una nueva barrera y hoy la vicepresidenta del gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, recibe a recibe a los presidentes de Ceuta y Melilla.
Ayer, el ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Angel Moratinos, y el de Interior, José Antonio Alonso, anunciaron ayer en el Congreso la puesta en marcha de "medidas excepcionales de repatriación" de inmigrantes subsaharianos a Marruecos desde Ceuta y Melilla.
Además, Rabat enviará a la zona a otros 2.000 soldados para reforzar la protección de la frontera.
Hasta ahora Marruecos no aceptaba la devolución de esos extranjeros que han entrado irregularmente en España, pese a que existía un convenio desde 1992 que en 13 años prácticamente no se ha aplicado. En ese tiempo sólo ha admitido la devolución de 106 subsaharianos. Una cifra irrisoria si se tiene en cuenta que, en los últimos dos años, el número de subsaharianos detenidos en pateras procedentes de Marruecos y del Sahara Occidental, territorio que ese país ocupa desde hace 30 años, ascendió a 25.000.
El Gobierno español no podía devolver a los subsaharianos a sus países de origen porque no existen convenios de repatriación con los mismos. El gesto de Marruecos permitirá aliviar la presión sobre Ceuta y Melilla, que en los últimos días han visto cómo cientos de inmigrantes lograban saltar la valla fronteriza para entrar en territorio español, del que ya no podían ser expulsados.
En la entrada masiva de ayer los inmigrantes se habían organizado en dos grupos e intentaron entrar en Melilla por la zona conocida como Pinares de Rostrogordo, donde el vallado tiene una altura de tres metros y no ha sido todavía agrandado a seis metros. Unas 65 personas han logrado traspasar la frontera y se encuentran en la comisaría de policía. Entre ellos hay varios heridos a consecuencia de los cortes producidos por la valla. Además, un guardia civil ha resultado herido al volcar el vehículo todoterreno que conducía.
Es la cuarta entrada masiva en siete días: un millar de inmigrantes trataron de saltar la valla en dos oleadas el día 27 de setiembre; 650 personas de una sola vez lo intentaron el domingo. Aunque los intentos de saltar la valla comenzaron ya en 1998, en los últimos meses se han multiplicado. Según indicó la semana pasada en el Congreso, el secretario de Estado de Seguridad, Antonio Camacho, en 2002 se produjeron tres intentos, y el año pasado, siete. Pero esa práctica se ha disparado este año: sólo hasta el 5 de mayo se habían producido 21 avalanchas.
Para tratar de afrontar esta situación, el gobierno ha desplegado al Ejército en el perímetro de la frontera, aunque no puede emplear las armas sino sólo material antidisturbios. Además, ha pedido a la UE que envíe una comisión a la zona para que se adopten medidas conjuntas ante el fenómeno y ha reforzado la cooperación con las autoridades marroquíes. También ha comenzado a elevar la valla de tres a seis metros y ayer mismo anunció la construcción urgente de una nueva estructura de seguridad.
BARRERA. Esta nueva empalizada se situará en torno a la verja exterior y consistirá en una serie de barras metálicas clavadas en el suelo y unidas por cables. Además se instalarán más cámaras de video y sensores. Precisamente es la frontera de Melilla la primera en la que se acometerá esta construcción. En la madrugada del lunes se produjo otra avalancha humana en la que unas 650 personas derribaron parte de la valla.
Desde la noche del martes, un helicóptero equipado con cámaras de visión nocturna que llegó desde Málaga, sur de España, forma parte del dispositivo de vigilancia.
Paralelamente, Marruecos ha multiplicado las operaciones de policía contra los inmigrantes en los bosques aledaños a los enclaves, en las cuales el martes fueron de detenidos 136, en su mayoría subsaharianos, en los suburbios de Nador, ciudad marroquí vecina a Melilla.
El comisario europeo de la Seguridad, Franco Frattini, anunció el martes que la Unión Europea (UE) enviará próximamente una misión técnica a Ceuta y Melilla para estudiar la situación en esos dos enclaves españoles, a raíz de los asaltos de inmigrantes en los últimos días.
La fecha de esa misión aún no fue establecida, pero podría producirse antes del 12 de octubre, cuando tienen previsto reunirse en Luxemburgo los ministros europeos de Interior.
Dos enclaves en Africa
Puertos francos que viven de un comercio próspero con Africa, son dos enclaves españoles reivindicados por Marruecos. La reivindicación histórica de Rabat sobre estos dos enclaves, últimos restos del imperio español de ultramar, no figuraba oficialmente en el programa hispano-marroquí de Sevilla del pasado 29 de setiembre. Durante la rueda de prensa final de la cumbre Zapatero había dejado a su colega marroquí, Driss Jettou, responder a una pregunta sobre una posible co-soberanía con Marruecos.
Ceuta es un territorio de 19 km2 donde viven unas 74.000. Melilla, a 300 kilómetros de distancia, tiene 60.000 habitantes en 12 km2. En ambas localidades la autoridad es ejercida por un delegado del gobierno español. España tiene otros territorios en la costa marroquí: el Peñón de Velez de la Gomera, el peñón de Alhucemas, los islotes Mar y Tierra y el archipiélago de las Chafarinas.
Puerta a europa
Cada año, miles de africanos tratan de entrar en Europa
Por ahora, los inmigrantes que captura España en su territorio son alojados temporalmente en recintos abiertos. El de Ceuta ya cuenta con más de 1.500, muy por encima de su capacidad.
El problema es que muchos de los inmigrantes se encuentran en un limbo legal, ya que proceden de países que no cuentan con acuerdos de repatriación que permitirían a España deportarlos de forma inmediata. Además, dichas naciones no permitirían su ingreso.
En la mayor parte de los casos, España no les concede permisos de trabajo o residencia, pero bajo la ley nacional sólo pueden detenerlos durante 40 días. Algunos son llevados a la península y eventualmente los dejan en libertad para que se busquen la vida.
Otro inmigrantes suelen ser expulsados del país y trasladados a algún punto de la frontera con Argelia, que permanece oficialmente cerrada desde 1994.
Los inmigrantes expulsados a territorio argelino suelen volver a territorio marroquí para volver a intentar volver a Europa a través de Ceuta y Melilla u otros puntos de la costa mediterránea africana.