Obispo en huelga de hambre complica a Lula

RIO DE JANEIRO. El gobierno brasileño redobló ayer sus esfuerzos para convencer al obispo franciscano Luiz Flavio Cappio que suspenda la huelga de hambre que inició hace 10 días contra un proyecto para desviar las aguas de un río.

Las regiones que se beneficiarán con el desvío están entre las más secas del mundo, pero el obispo y la mayoría de la población sobre las riberas del río San Francisco sostienen que éste se secará en pocos años si su curso es desviado antes de ser dragado y limpiado para aumentar su caudal.

El presidente Lula da Silva descartó ayer que el proyecto vaya a ser aplazado o cancelado, como pretende el religioso, pero envió al ministro de Relaciones Institucionales, Jaques Wagner, en "misión de diálogo" para persuadir al prelado y suspender el ayuno.

"Yo también hice en mi vida huelga de hambre. Como soy un cristiano que cree en Dios, pienso que encontraremos una solución", aseguró ayer Lula, pero a la vez definió al proyecto de desvío como una "obra de carácter social".

El asunto preocupa especialmente al gobierno de Brasil, no sólo porque el lunes el obispo logró reunir a 2.000 simpatizantes en el festejo de su cumpleaños, sino porque Cappio ha dejado firmado, por vía de escribano, que lo dejen morir si el mandatario no le da una respuesta afirmativa a su pedido. Además, el prelado cuenta con el apoyo de la Conferencia Episcopal brasileña, que considera la protesta como un acto de "martirio" y no de suicidio.

Lula, que preside el país con mayor número de católicos en América del Sur, viajará a Roma el 15 de octubre y este asunto podría frustar una ansiado encuentro con el papa Banedicto XVI, lo que podríá mejorar su imagen en este momento debilitada por el escándalo de corrupción que afecta a su Partido de los Trabajadores (PT).

El proeyecto de Lula costará unos U$S 1.800 millones y es publicitado como uno de los más importantes de su gestión, en caso de que se concrete.

Completado ayer el décimo día de ayuno, el obispo fue revisado por un equipo médico, que evaluó como satisfactorio su estado. Sin embargo, los médicos estiman que el prelado, si continúa con la medida, no sobreviviría 15 días más.

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