CARLOS REYES
Luego del éxito de La jaula de las locas, que fue vista por más de 15 mil espectadores, Nacho Cardozo sigue apostando al género musical, trabajando con los mismos artistas en la misma sala, en busca de superar su puesta anterior. Y lo hace con otro clásico, Sugar, que con coreografías de Gabriela Barboza y dirección musical de Carlos García se estrena el viernes 7 en la Alianza Uruguay Estados Unidos.
"Lo que más me interesó —afirma Cardozo— es lo divertida que es esta historia de amor, y toda la parte de equívocos, que da muchas posibilidades para dirigirla. Además de la música, que es preciosa, me encanta la época. 1920 me parece un año divino para recrearlo, y jugar con el vestuario, con el look de cada personaje, los peinados, medias, zapatos, todo".
La producción superó los 30 mil dólares. Entre los rubros más costosos: escenografía y vestuario. Además hubo que destinar 2.500 dólares para derecho de autor (bastante menos que La jaula..., que costó 7.500 dólares), aunque por el alquiler de las partituras por un año se pagó cinco mil dólares. El alquiler de micrófonos inalámbricos y de luces adicionales también elevó el costo del montaje.
Sobre libro de Peter Stone, basado en el guión cinematográfico de Una Eva y dos Adanes, de Billy Wilder y I. Diamond (que parte de una historia de Robert Thoeren), la historia obliga a una serie de correrías a lo largo de variados lugares, geografías y climas. "Lo más difícil —señala el director— es la cantidad de ámbitos donde sucede la historia, que no es como La jaula..., que transcurre mucho rato en el apartamento de los protagonistas. Esto va cambiando, de un tren a una estación de trenes, de una habitación de un hotel al hall del hotel, y todo eso es realmente difícil, especialmente para que eso suceda en el pequeño escenario de la Sala China Zorrilla".
Publicos. El público uruguayo se está acostumbrando a los musicales, y Cardozo ya está en condiciones de describir cómo son en general sus espectadores: "Primero que nada es gente grande, gente que me encuentro en la rambla, la feria, la calle o cualquier comercio, y que me dicen que tienen un gran recuerdo de los musicales del cine, y que les hace mucho bien al alma poder ver estas cosas en vivo y sobre todo verlas en nuestro país. También la gente joven va quedando atrapada a este estilo de teatro".
A diferencia de La jaula..., cuyos protagonistas eran actores de trayectoria, aquí también habrá protagónicos a cargo de artistas emergentes. O sea que en el escenario se reunirán intérpretes de larga experiencia como Filomena Gentile, Augusto Mazzarelli y Sergio Pereira junto a los jóvenes Jimena Pérez, Pablo Duarte y Rodrigo Garmendia. A través de esto se procura no sólo adaptarse a las exigencias de la obra, sino además ayudar a la formación de las figuras prometedoras.
La escenografía, nada convencional, es de Osvaldo Reyno, quien descartó los decorados de bastidores pintados para trabajar sobre módulos metálicos polifuncionales. El vestuario, a cargo del propio director, es otro rubro que demandó mucho esfuerzo, dado que hubo que reunir gran cantidad de trajes de época. Para ello Cardozo recurrió a su colección personal.
"Estoy por cumplir 50 años y la ropa es una cosa que siempre me ha gustado. He tenido una familia con abuelas, tías abuelas y bisabuelas que también eran bastante traperas, así que vengo juntando desde hace mucho tiempo. Además, mucha gente me ha obsequiado piezas pertenecientes a sus familias, y me da mucho placer mostrarlas ahora en este espectáculo."
Pero algunas piezas de vestuario tuvieron que ser complementadas o arregladas, y eso obligó a la producción a recorrer ferias y casas especializadas en ropa antigua, en procura de solucionar problemas que seguramente el público detallista disfrutará: "Hay telas que están bordadas con un tipo de canutillo y de lentejuela que no se consiguen normalmente hoy. Por ejemplo, la lentejuela opaca ya no se fabrica, y hay que buscarla o dejarla encargada por si aparece. También fue difícil encontrar instrumentos musicales, porque todo el mundo tiene una guitarra en la casa, pero no todos tienen un contrabajo."
Cardozo, que aspira a que su próximo montaje tenga música en vivo, reconoce que en La jaula... algunas voces no siempre estuvieron afinadas: "Bueno, sabemos perfectamente que contábamos con esa renguera en algunos aspectos y eso justamente en este espectáculo lo hemos cuidado muchísimo, poniendo mucha atención en ese tema."