La polisomnografía permitió registrar durante el sueño movimientos de los miembros inferiores que persisten del mismo modo que lo hacen los tics nerviosos.
En el caso del SPI los movimientos de los miembros inferiores, de extensión y flexión, adquirían una periodicidad de alta frecuencia, llegando a intervalos de sólo 20 a 40 segundos entre episodios.
Durante los períodos de movimiento aparecían alteraciones en el electroencefalograma, y además se registraba taquicardia, hipertensión arterial, y aumento en la profundidad de los movimientos respiratorios.
En algunos casos el registro del electromiograma durante el sueño permitió comprobar actividades eléctricas que hacían compatible el trastorno muscular con el que causa una enfermedad neurológica periférica (neuro o radiculopatía) que existe en un grupo de pacientes con SPI.
EL SUEñO. La higiene del sueño conlleva un entorno fresco, tranquilo y cómodo. Acostarse a la misma hora cada noche, levantarse a la misma hora cada mañana y obtener un número de horas de sueño suficiente para sentirse bien descansado. Algunas personas con SPI descubren que acostarse tarde y levantarse tarde les ayuda a disfrutar de una cantidad de sueño apropiada. La higiene de un buen sueño también implica un programa de ejercicio regular y moderado. Habitualmente los expertos del sueño recomiendan que el ejercicio se realice, al menos, seis horas antes de la hora de acostarse para evitar una influencia adversa en el sueño. Sin embargo, mucha gente con el SPI encuentra que es útil hacer ejercicio antes de la hora de acostarse, por ejemplo, en una bicicleta estática o sobre una cinta para correr.