CARACAS
El presidente venezolano, Hugo Chávez, ha mantenido estos días múltiples reuniones con colaboradores políticos y militares para definir un plan de acciones en caso de que el mandatario sea asesinado.
Los encuentros fueron confirmados ayer por el propio Chávez. "Esto suena duro, pero hay que decirlo: me he estado reuniendo con un equipo político-militar para que todo esté claro, si es que llega a ocurrir el magnicidio y para que todos aquí sepan lo que tienen que hacer. No tendrían más nada que cantar victoria y seguir impulsando esta revolución bolivariana", sentenció Chávez.
La declaración se conoce tres días después que el pastor evangélico estadounidense, Pat Robertson, propusiera el asesinato de Chávez por considerarlo un enemigo de Estados Unidos. Las autoridades de Washington se distanciaron de los dichos de Robertson.
Como en otras oportunidades, Chávez responsabilizó ayer por su vida al presidente de Estados Unidos, George W. Bush. "Si a mí algo llega a pasarme, el responsable se llama George W. Bush, ese sería el asesino", dijo el mandatario. Y agregó que "Robertson ha expresado el deseo de la élite que gobierna los Estados Unidos" y añadió que están entrado en "fase de desespero".
El canciller Alí Rodríguez aseguró en Argentina que la "disimulada" condena de Estados Unidos al llamado del religioso a asesinar a Chávez permite dudar de las intenciones de ese gobierno.
Robertson había asegurado el lunes: "Yo no sé nada sobre esta doctrina del asesinato, pero si él (Chávez) cree que estamos tratando de asesinarlo, creo que deberíamos hacerlo". "Es mucho más barato que iniciar una guerra", añadió.
CONDENA. En tanto, la cumbre de cancilleres del Grupo de Rio se cerró ayer con un documento final de apoyo a Venezuela y condena al mensaje de Robertson.
Reunido en Bariloche, los ministros de Relaciones Exteriores de América Latina expresaron su "asombro" por la exhortación de Robertson que constituye una "clara incitación al delito".
"Partiendo del principio fundamental de defensa de la vida (...) rechazamos categóricamente tales pronunciamientos y esperamos que se abran los procesos legales que correspondan", asegura el documento firmado por 10 cancilleres, entre ellos el uruguayo Reinando Gargano. Además, el texto apoya las acciones de paz en Colombia y Haití, donde se realizarán elecciones en noviembre próximo.
"Haití se ha transformado en símbolo de la preocupación solidaria y activa de los países de la región", dijo el canciller argentino Rafael Bielsa, presidente de la reunión.