Cada cinco minutos, alguien es asaltado en Buenos Aires

| Los delitos de secuestro, sin embargo, se han reducido y en esta primera mitad de año, sólo se registraron tres casos

BUENOS AIRES | AP

Considerada hasta hace algunas décadas, una de las ciudades más seguras del mundo, Buenos Aires ha dejado de ser un paraíso para quienes gustan salir de noche y pasear tranquilamente por la calle. Según una investigación oficial, cada cinco minutos alguien es asaltado.

Un informe de la Secretaría de Seguridad Interior difundido ayer por el diario Clarín, mostró que durante los primeros seis meses de este año se denunciaron en toda la ciudad 290 delitos contra la propiedad por día, lo que implica un aumento de 2,9% respecto al primer semestre de 2004.

Sin embargo, los asaltos a mano armada —la forma más violenta de este delito— se redujeron un 9,6% con respecto al primer semestre de 2004.

También descendieron los robos de automóviles, aunque siguen siendo elevados: cada 35 minutos, alguien se queda sin su vehículo.

La investigación fue elaborada a partir de las denuncias recibidas en las 53 comisarías que funcionan en la ciudad, donde viven más de tres millones de personas y cada día acuden a trabajar, desde las afueras, otros dos millones.

Mientras crece la venta de alarmas, rejas y perros guardianes, parece que ni los 10.000 policías que custodian la ciudad ni los 13.000 guardias de seguridad de empresas privadas han logrado mantener alejados a los amantes de lo ajeno.

Un ránking mundial de seguridad en las ciudades colocó a Buenos Aires en el lugar 115; la lista se encabezaba con Luxemburgo, como la más segura, y en el último puesto (215) estaba Bagdad. Montevideo se ubicaba en el puesto 101.

SECUESTROS. Los secuestros, sin embargo, volvieron a ser escasos en la capital argentina. De cuatro casos denunciados en el primer semestre de 2004 se pasó a tres en igual período de 2005.

El caso de mayor gravedad en lo que va del año fue el secuestro y posterior asesinato de Santiago Miralles, de seis años, cuyos padres son uruguayos y viven en la localidad bonaerense de Canning.

El pequeño fue secuestrado el 13 de julio y al día siguiente la familia recibió un llamado de los captores para solicitar un rescate de 20.000 pesos (unos U$S 9.000). El 16 de julio, el cuerpo del niño apareció en un pozo negro de un quinta vecina a la casa de la familia de Santiago.

Los caseros de la quinta fueron procesados esta semana por el crimen. Se trata de un matrimonio, un hijo de 20 años y el padrino de éste último.

Al parecer, los imputados habían pedido un crédito a una empresa financiera justamente por 20.000 pesos y la solicitud fue negada. Se desconoce el destino que darían ese dinero, aunque fuentes policiales aseguraron que la familia planeaba comprar autos para trabajarlos como remises.

Los cuatro ahora procesados conocían a Santiago pues el niño iba a menudo a jugar a la quinta de sus vecinos. Los secuestradores planearon por meses la captura del pequeño, con el objetivo de hacerse de dinero.

Sin embargo, nadie sabe por qué Santiago Miralles fue tan brutalmente asesinado y quién fue efectivamente el autor del homicidio. La madre del pequeño, Silvia, pidió la pena de muerte para los culpables.

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