VLADIVOSTOK | AFP
El temor por la vida de los siete marinos rusos atrapados en un batiscafo en el fondo de la bahía de Kamtchatka era cada vez más fuerte ayer, mientras la Marina rusa interrumpía temporalmente las operaciones de rescate y la ayuda extranjera empezaba a llegar.
Por el momento, los esfuerzos de los servicios de asistencia rusos no han sido suficientes para rescatar a los siete náufragos, que podrían empezar a tener problemas de falta de aire en las próximas horas.
La Marina rusa afirmó que las reservas de oxígeno durarían todo el día de hoy, mientras otras fuentes estimaron que la tripulación solamente podría respirar hasta la madrugada.
Al informar de la suspensión de las operaciones de rescate por mal tiempo, los responsables de la Marina rusa reconocieron implícitamente que todos sus esfuerzos desplegados desde hace dos días para liberar el submarino habían sido en vano.
El batiscafo, con siete tripulantes, está inmovilizado desde la mañana del jueves a 190 metros de profundidad, enganchado a unos cables de una antena submarina.
Esta antena estaría destinada a proteger los fondos visitantes indeseable, sobre todo submarinos extranjeros, y estaría enganchada a su vez a un ancla de 60 toneladas que los remolcadores de la Marina rusa no logran movilizar.
Los tripulantes tienen dos posibilidades para salir del submarino: o un aparato teledirigido que corte los cables del batiscafo, o un remolcador que arranque del fondo el ancla de la antena, permitiendo así que el aparato y los cables salgan a la superficie.
Ambas operaciones no habían fructificado ayer, por lo que los rusos tendrían que contar con los robots submarinos estadounidenses y británicos para intentar cortar los cables.
La confusión sobre las reservas de oxígeno, las causas del incidente y el desarrollo del rescate hacen recordar la tragedia del Kursk un gran submarino ruso que se hundió en el Mar de Barents el 12 de agosto de 2000, con 118 hombres a bordo.
Entonces Rusia rechazó las propuestas de ayuda extranjera y cambió de opinión cuando ya era demasiado tarde.