THE NEW YORK TIMES
Ayer se cumplieron 60 años desde que Estados Unidos estuvo a la cabeza de los albores de la era nuclear, arrojando la primera bomba nuclear del mundo sobre Hiroshima, incinerando la ciudad japonesa y matando a 140,000 personas.
La bomba, y la que le siguió tres días más tarde sobre Nagasaki, apresuraron el final de la II Guerra Mundial, pero abrieron el capítulo más aterrador en la larga historia de la guerra.
Y el temor continúa.
Ayer, el secretario general de la ONU, Koffi Annan, advirtió que, "sin acciones concretas", el mundo "arriesga a asistir a una proliferación nuclear" en cadena. Annan denunció "los esfuerzos continuos por reforzar y modernizar los arsenales nucleares".
"Estamos frente a la amenaza real de que las armas nucleares se propaguen. Lamentablemente, el mundo hizo pocos progresos para responder a estos nuevos desafíos", dijo Annan.
A lo largo del decenio pasado, el mundo de las armas nucleares ha cambiado drásticamente y para empeorar, conforme esfuerzos mundiales en contra de la proliferación se han ido consumiendo gradualmente, las armas nucleares se han diseminado y al tiempo que ha evolucionado un mercado negro para facilitar un comercio ilícito en componentes para bombas.
Cuatro años después de los atentados del 11 de setiembre de 2001, los temores van en aumento con respecto a la posibilidad de un 11/S nuclear.
Con países como Pakistán y Corea del Norte uniéndose al club nuclear, y otros como Irán tratando de hacerlo, Estados Unidos enfrenta la sombría perspectiva de que la red Al Qaeda o un grupo similar pudiera, algún día, comprar o robar una cantidad del tamaño de una pelota de tenis de uranio altamente enriquecido y usarlo para fabricar una bomba que podría matar a decenas de miles.
Existe incluso otra posible fuente de combustible para una bomba: Rusia, donde miles de armas nucleares y toneladas de plutonio y uranio están almacenadas bajo una seguridad inconsistente.
"Vivimos en un mundo donde los materiales más letales creados por el hombre están más ampliamente disponibles que nunca antes", advirtió en marzo la comisión que examina los datos de inteligencia de Estados Unidos sobre las armas de destrucción masiva. "Es la mala fortuna de nuestra era ser testigos de la mundialización del comercio en la máxima arma de destrucción masiva".
A lo largo de varios decenios tras el ataque sobre Hiroshima, tan sólo los cinco integrantes permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas —Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, China y Unión Soviética— tuvieron armas nucleares. El genio nuclear fue guardado en su botella mediante esfuerzos mundiales enfocados a impedir la proliferación de dichas armas.
Pero, a lo largo de la década pasada, esos esfuerzos empezaron a menguar. Países tan mal organizados que no pueden alimentar o dar viviendas a sus empobrecidas masas actualmente tienen armas nucleares.
Un general militar que le arrebató el poder a un presidente elegido por medios democráticos gobierna uno de esos países: Pakistán.
Un aislado e inescrutable dictador, Kim Jong Il, quien heredó el poder un decenio atrás con la muerte de su padre de orientación stalinista, está al frente de otro: Corea del Norte.
Una semana de diplomacia que encabezó Estados Unidos, enfocada a convencer a Kim de que abandone su arsenal nuclear, ha enfrentado un lento avance por parte de Beijing.
Entre las naciones de las que se cree que están buscando armas nucleares está Irán, nominalmente encabezado por un hombre que ayudó a convertir en rehenes a diplomáticos estadounidenses en la Embajada de Estados Unidos en Teherán, en 1979, pero esencialmente es dirigido por una camarilla opaca, que no fue elegida, de clérigos islamitas que han apoyado desde hace largo tiempo a grupos que Estados Unidos considera terroristas.
Por su parte, Israel nunca ha reconocido que es una potencia nuclear, pero se piensa ampliamente que tiene ese tipo de armas o que cuando menos tiene la capacidad de fabricarlas rápidamente.
Japón, Taiwán y Corea del Sur están entre casi otras tres docenas de países que cuentan con el conocimiento técnico para fabricar armas nucleares en muy poco tiempo.
Con lo intimidante y peligroso que es el problema de la proliferación nuclear, existen formas de reducir los riesgos y limitar la proliferación de las armas, según George Perkovich, el vicepresidente de la Fundación Carnegie por la Paz Internacional, centro de análisis y resolución de problemas en Washington.
En primer lugar, dijo, los casi US$ 1.000 millones que Estados Unidos gasta para contribuir con el aseguramiento de materiales nucleares de Rusia tienen que ser incrementados con la ayuda de aliados estadounidenses por todo el mundo. El programa debería ser acrecentado para ayudar en la destrucción o aseguramiento de las tiendas conocidas de plutonio y uranio altamente enriquecido en el mundo, dijo.
Perkovich opina en el largo plazo que Estados Unidos debe encabezar la marcha por el apuntalamiento del compromiso mundial con el Tratado en Contra de la Proliferación Nuclear.
Una conferencia, celebrada en mayo, enfocada precisamente a eso, se vino abajo debido a desacuerdos entre potencias nucleares como Estados Unidos, que están buscando salvaguardas más estrictas para impedir la proliferación de la tecnología de armas nucleares, y países como Irán, que acusan a Estados Unidos de estar tratando de preservar su dominio nuclear como una herramienta para lograr que su posición avance como la única superpotencia restante en el mundo.
En algún punto, según Perkovich, Estados Unidos debe ofrecerles una razón a los países que no cuentan con dicha tecnología para que no teman a la hegemonía nuclear de Estados Unidos.
Silencio yluto enJapón
HIROSHIMA. Exactamente a las 8:15 de ayer, Hiroshima se detuvo por un minuto. A esa hora, 60 años antes, la primera bomba atómica cayó sobre este enclave industrial y mató a 140.000 personas, la mitad de su Hiroshima. Después y por la radiación y el cáncer, morirían otras 100.000 a causa del arma más mortífera que se haya empleado en la historia bélica de la humanidad.
Más de 55.000 japoneses y extranjeros recordaron ayer a las víctimas con silencio, una ofrenda floral o de agua. Se reunieron en el parque Conmemorativo de la Paz, una predio cubierto de árboles que cada 6 de junio se convierte en el epicentro espiritual del movimiento antinuclear.
Vestidos de negro, los supervivientes y allegados de las víctimas se inclinaron a rezar con los ojos cerrados, apenas perturbados por los gritos de los manifestantes pacifistas que se escuchaban a lo lejos.
También de negro, el primer ministro japonés, Junichiro Koizumi, afirmó en un emotivo discurso la voluntad de Japón de seguir siendo un país "pacifista y no nuclear", con ocasión de las ceremonias del 60º aniversario del bombardeo atómico de Hiroshima.
La declaración del primer ministro fue rechazada por manifestantes pacífistas que reclaman el cese de la cooperación japonesa en Irak. "Somos la única nación en la historia humana que ha sufrido la bomba atómica", recalcó Koizumi.
A las puertas de la cercana Cúpula de la Bomba A, uno de los escasos edificios que quedaron en pie tras la explosión, miles de activistas en favor de la paz realizaron un simbólico acto cayendo al suelo para mostrar las víctimas que causan las armas nucleares.
AP y AFP
El camino hacia la bomba
17/12/1938. Los científicos de la Alemania nazi, Otto Hahn y Fritz Strassman, dividen con éxito el átomo, con lo que comienza el programa de armas atómicas de ese país.
2/8/1939. Albert Einstein alerta al presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt sobre la posibilidad de una bomba nuclear alemana, y lo insta a acelerar las investigaciones en la materia.
JUNIO DE 1942. Estados Unidos comienza su programa de armas atómicas, el Proyecto Manhattan, encabezado por el físico Robert Oppenheimer.
2/12/1942. Enrico Fermi y otros científicos producen la primera reacción en cadena nuclear controlada, en la Universidad de Chicago.
16/7/1945. Estados Unidos realiza la primera explosión nuclear de prueba, en Nuevo México.
26/7/1945. Los aliados exigen que Japón se rinda en forma inmediata e incondicional, en la Declaración de Postdam. El presidente Harry Truman dice a Stalin que Estados Unidos tiene la bomba.
6/8/1945. El bombardero estadounidense B-29 Enola Gay suelta una bomba atómica de uranio, cuyo nombre clave era "Little Boy" (Niño Pequeño), sobre Hiroshima. La explosión mata a unas 140.000 personas, la mitad de la población de esa ciudad.
9/8/1945. Una segunda bomba atómica, que contenía plutonio y tenía el nombre clave "Fat Man" (Hombre Gordo) cae sobre Nagasaki, y mata a unas 80.000 personas.
14/8/1945. Japón se rinde.