El gobierno suspendió el remate del local de la ex mutualista Midu, ante un reclamo de una asociación hebrea que le realizará una propuesta para que el edificio pase a manos del Estado. Sobre el filo del límite del remate, fijado para el pasado viernes 1º, una carta dirigida al presidente Tabaré Vázquez fue determinante para que el Banco de Previsión Social (BPS) realizara gestiones para postergar la subasta por 90 días. Este organismo era el promotor del remate en virtud de ser uno de los principales acreedores de la institución.
La misiva hacía alusión al origen de la mutualista y al papel que había tenido en la dictadura atendiendo a presos, familiares de detenidos, sindicalistas e incluso refugiados políticos enviados por las Naciones Unidas.
"La actitud de Midu representaba durante la época dictatorial la contracara conceptual del régimen imperante, el que proponía el individualismo, el sálvese quien pueda sin importar el resto, y apuntaba a un modelo sanitario basado en el lucro de los seguros privados que ya empezaban a invadirnos", estableció en la carta, que habría sido analizada por el propio presidente de la República, el ex director técnico de Midu, Jaime Tuzman.
"Aún conociendo la titánica labor que están realizando en todas las áreas, nos permitimos preguntar si ante la posibilidad de que un adquirente convierta ese edificio construido para la atención médica en un depósito o centro comercial u otro destino impropio, destruyendo así el valor testimonial e histórico del mismo (...) ¿podría lograrse que esa construcción con tanta historia de abnegación integrara el proyectado Sistema Nacional de Salud?", preguntaba el médico en la carta dirigada a las autoridades.
RESPUESTA. Tuzman, que mantuvo contactos con el propio presidente del BPS, Ernesto Murro, dijo a El País que el Poder Ejecutivo se había "sensibilizado" con el mensaje de la misiva y que ahora integrantes de la colectividad judía y ex socios tratarán de elaborar una propuesta viable para que el local pase a ser administrado por el Estado.
La iniciativa está básicamente liderada por la Asociación Cultural Israelita "Dr. Jaime Zhitlovsky". Los promotores no quieren que Midu pase a ser un shopping o un depósito, intención de algunos de los más de 30 interesados.
"Hace 65 años los fundadores de Midu ya habían establecido que si pasaba algo con la institución, se hiciera todo lo posible para que el local fuera donado al Estado", afirmó Tuzman a El País. El ex director técnico de Midu reconoció que aún no se tiene una idea afiatada para presentarle al Ejecutivo y que hay muchos números que estudiar, pero es optimista.
"El tema es lograr un acuerdo que sea conveniente para el Estado", apuntó Tuzman, que recalcó que el tema está siendo analizado por abogados y contadores de la asociación.
La deuda con el BPS, según el directivo, oscila en los U$S 700 mil. Sin embargo, la dificultad mayor puede estar en los adeudos que la institución mantiene con acreedores privados.
La planta física de Midu, ubicada en Garibaldi 2594, tiene cinco pisos. Posee sectores de emergencia, CTI, Rayos X, block quirúrgico y salas de internación. Además, tiene un área nueva donde la institución pensaba montar un centro materno-infantil, pero que el cierre impidió inaugurar.
El dinero para edificar ese sector había provenido de la Central Alemana de Iglesias Evangélicas.
Una clausura "injusta"
Jaime Tuzman asegura que el cierre de Midu fue "injusto", en virtud de que la institución no tenía una deuda insalvable y es-taba brindando una asistencia adecuada.
El ex director técnico deja entrever que no se hizo todo lo posible para salvar a la empresa y que se la castigó por haber estado muy vinculada a sectores de izquierda.
"La razón que esgrimió el MSP fue ‘riesgo de no poder asistir correctamente’. (...) Fue un argumento absurdo y mentiroso. La verdadera razón fue otra: inconfesable y vergonzante que surge nítidamente del relato previo", apuntó el directivo. "Esta posición chocaba de frente con la orientación de los gobiernos posdictadura", agregó.