La Paz - El Congreso de Bolivia analizará mañana la renuncia que presentó hoy el presidente Carlos Mesa, mientras persistían las protestas y bloqueos de caminos de los que se quejó el mandatario al dimitir.
El presidente del Congreso, Hormando Vaca Díez, confirmó que mañana a las 16 locales (18 hora uruguaya) se inaugurará la sesión para considerar la renuncia al cargo presentada por el mandatario aunque dejó entrever que la renuncia será rechazada por la reunión plenaria.
Luego de reunirse con líderes de las bancadas de los partidos con representación parlamentaria, Vaca Diez deslizó una "impresión personal, inicial" de que el Congreso no admitirá la renuncia del gobernante.
"Siento que sí, que en el Congreso no existen corrientes políticas que vayan hacia" la salida de Mesa, declaró Vaca Diez, primero en línea de sucesión constitucional, durante un encuentro con los corresponsales extranjeros.
Vaca Diez, también presidente del Senado, admitió tácitamente la posibilidad remota de que la actual tendencia de los partidos representados en el Congreso, informalmente expuesta por jefes de bancada, pueda cambiar el martes, cuando se espera el arribo a La Paz, proveniente desde sus distritos de origen, de la mayor parte de sus 157 miembros.
La decisión del Congreso sobre la dimisión, según analistas, puede destrabar las condiciones que Mesa aseguró generan marcos de ingobernabilidad, o encaminar al país hacia una crisis de imprevisibles consecuencias para su democracia.
Mesa tiene mínima representación en el Congreso y, más aún, mantuvo severas diferencias desde que asumió, el 17 de octubre de 2003, es difícil de prever.
CARTA. "No puedo seguir gobernando asediado por un bloqueo nacional que estrangule al país, por ultimátums, huelgas, amenazas y acciones de hecho que no hacen otra cosa que destruir nuestro aparato productivo, nuestra confianza, nuestro futuro", reza un fragmento de su carta dirigida al Legislativo, que intentaba convocar a un Congreso extraordinario para tratar la dimisión del gobernante.
Luego de describir "un momento decisivo y de alto riesgo" para Bolivia, Mesa denunció su imposibilidad de gobernar "garantizando a la nación las condiciones mínimas de convivencia civilizada y pacífica" y responsabilizó a algunos sectores políticos y organizaciones sociales de llevar el país por la senda del caos.
"Las posiciones de algunos, los más importantes de la política boliviana y de algunas organizaciones sociales regionales y sindicales están llevado a Bolivia a un punto de confrontación que pone en riesgo, a mi entender, nuestro futuro y nuestra viabilidad", afirmó.
Mesa acusó de la inestabilidad política y social al diputado socialista Evo Morales, principal jefe opositor y motor de las protestas que provocaron lacaída del presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada en octubre de 2003.
"La renuncia que hace es simplemente para chantajear (...) para no cambiar nada", se defendió Morales, mientras que el líder de los campesinos andinos Felipe Quispe pidió elecciones adelantadas, al tiempo de calificar de incapaz al mandatario dimitente.
En momentos en que la cámara de Diputados discute un proyecto de nueva ley petrolera, Mesa pareció rechazar un proyecto de corte nacionalista, que empresas extranjeras que operan en el país tacharon de "confiscatorio" y que defiende el partido de Morales, el Movimiento Al Socialismo.
DIVISION. Tras la presentación de la renuncia, una hora antes del mediodía, Bolivia quedó dividida entre quienes piden el rechazo de la dimisión y los que pugnan por su aceptación sólo si se convoca a elecciones anticipadas.
Tanto en La Paz como en varias ciudades del interior hubo manifestaciones de apoyo al presidente.
En El Alto, escenario de protestas contra el gobierno, grupos de apoyo a Mesa se enfrentaron a pedradas y golpes con quienes mantienen medidas de fuerza con bloqueo en caminos, pese a lo cual fuentes policiales aseguraron que la situación es "tranquila".
REPERCUSIONES. Apenas confirmada la presentación de la renuncia, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, almirante Luis Aranda, descartó la posibilidad de una salida autoritaria a la crisis.
El presidente del Congreso, Hormando Vaca Diez, primero en la línea de sucesión constitucional, insistió: "Para mi gusto esa carta (de renuncia) no debió haber llegado".
El líder del socialdemócrata Movimiento de la Izquierda Revolucionario, el ex presidente Jaime Paz se declaró a favor de la continuidad del gobernante. "Que bien que su renuncia no sea irrevocable", declaró.
El poderoso Comité Pro Santa Cruz, que agrupa a organizaciones civiles y empresariales de esa región, la más pujante del país, alzada en enero pasado en demanda de autonomía, también se pronunció a favor de la continuidad del Presidente.
La Iglesia Católica llamó a la calma, mientras organizaciones de derechos humanos expresaban temor por una salida autoritaria a la crisis.
A la espera de que el Congreso se reúna a considerar su renuncia, Mesa recibió el respaldo de sus pares de Perú, Argentina y Uruguay, de la secretaría pro tempore del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), de la Comunidad Sudamericana de Naciones (CSN) y de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
ANSA y AFP