Yakarta - Dos sismos de magnitud 6,3 sacudieron el sur de Asia con ocho horas de diferencia hoy, causando pánico, pero pocos daños, en una región todavía traumatizada por el maremoto del 26 de diciembre que causó el tsunami que dejó decenas de miles de muertos en la zona.
Un terremoto con epicentro localizado bajo la isla indonesia de Sulawesi, al este de donde ocurrió el maremoto de magnitud 9,0 del 26 de diciembre, mandó a miles de personas en busca de refugio en zonas altas en la ciudad de Palu.
El epicentro estaba en tierra, a diferencia del mes pasado, y no causó tsunami alguno. Cerca de 30 casas de madera y algunos negocios resultaron dañados, dijo la policía.
Estaban gritando agua, agua , porque temían que hubiera olas , dijo el doctor Riri Lamadjido, quien agregó que el hospital no había recibido heridos a consecuencia del sismo ocurrido antes del amanecer, el cual no generó un tsunami.
Posteriormente, el pánico se adueñó brevemente de las calles de la ciudad costera india de Madrás, luego de que los pobladores locales sintieron un terremoto con epicentro en la Bahía de Bengala, cerca de las islas Andaman.
La policía dijo que no se informó sobre daños o lesiones, pero la gente corrió por las calles luego de la sacudida.
Samuel Cherian, jefe de la policía de Bahía Campbell, la isla más al sur en el archipiélago de Andaman, dijo que estaba sentado en mi oficina escaleras arriba esta mañana, a las 10.45, cuando sentí de pronto una sacudida. Mi centinela que estaba abajo también la sintió. No hubo daños a propiedades o personas .
El terremoto de magnitud 6,3 ocurrió cerca de las islas a las 0422 GMT, dijeron sismólogos del Observatorio de Hong Kong. El epicentro estaba a unos 1.740 kilómetros al sureste de Calcuta.
El Servicio Geológico de Estados Unidos informó que el anterior sismo en Sulawesi, ocurrido a las 20:10 GMT de ayer, también tuvo una magnitud de 6,3.
En un reflejo de la situación emocional a casi un mes de la tragedia, miles de personas en el occidente de Tailandia huyeron de sus casas la mañana del lunes, en medio de rumores de que un sismo había afectado gravemente cuatro presas, las cuales amenazaban con inundar la región.
El gobernador de la provincia de Kanchanaburi fue a la radio y el jefe del gobierno a cargo de las presas sostuvo una conferencia de prensa para tranquilizar a la gente y decirles que los rumores eran falsos, exhortándolos a regresar a sus casas.
El tsunami del 26 de diciembre en el occidente de Sumatra fue generado por un más potente maremoto de magnitud 9,0, y sus oleajes dejaron entre 162.000 y 228.000 muertos en 11 naciones en el Océano Indico.
Un mes después del desastre, la gente continúa nerviosa incluso en zonas que no fueron afectadas directamente por él.
El número de campamentos de ayuda en la provincia indonesia de Aceh cayó un 75 por ciento aproximadamente durante la semana pasada, dijo un funcionario de las Naciones Unidas.
La baja, de 385 a menos de 100, fueron buenas noticias, porque los asentamientos pueden tener el efecto de hacer que los refugiados se vuelvan demasiado dependientes de la ayuda exterior, dijo Joel Boutroue, jefe de las acciones de ayuda de la ONU en Aceh.
Muchas personas empezaron a mudarse con sus familiares y unos pocos regresaron a sus poblaciones en la devastada costa oeste, dijo.
Para reactivar la entrega de ayuda a cientos de miles de sobrevivientes de la tragedia, los gobiernos en las dos naciones más afectadas por la misma, Indonesia y Sri Lanka, trataban el lunes de resolver las tensiones con grupos rebeldes indígenas, cuyas acciones amenazaban con detener el flujo de materiales de socorro.
Funcionarios indonesios aceptaron reunirse con dirigentes rebeldes en Aceh esta semana, en Finlandia, para negociar un cese al fuego en la provincia, donde elementos separatistas luchan desde hace tres décadas para establecer una patria independiente.
En Sri Lanka, el ministro de Relaciones Exteriores de Noruega se reunió con el primer ministro del país y por separado con un dirigente guerrillero el fin de semana, para ayudar a resolver una disputa sobre la distribución de ayuda en la nación insular, donde el tsunami dejó unos 31.000 muertos y un millón de desplazados.
AP