La Policía estima que unos 150 ciudadanos chinos ingresaron a Uruguay en forma ilegal durante el último año, traídos por dos organizaciones diferentes que no tenían contacto entre sí, según informaron a El País fuentes de la investigación.
La Dirección Nacional de Información e Inteligencia solicitó la captura internacional del cabecilla de una de las bandas, Zhan Jing Wang, de 41 años, un empresario que posee un restaurant de autoservice montado en Pocitos, uno de los barrios más elegantes de Montevideo.
Las fuentes explicaron que el grupo liderado por Wang traía ciudadanos chinos desde Hong Kong provenientes de familias humildes supuestamente para trabajar en la pesca. Los chinos arribaban al Aeropuerto de Carrasco a través de permisos solicitados por una importante compañía naviera de plaza. Sin embargo, nunca llegaban al puerto.
Eran alojados en pensiones de la Ciudad Vieja y luego trabajaban bajo un régimen de esclavitud en restaurantes de comida china o en una granja de Canelones. Cuando pagaban su deuda, eran liberados y luego trasladados hacia Paraguay o Argentina hasta que arribaban a Estados Unidos, su destino final.
Las fuentes de la investigación señalaron que la otra organización era liderada por una empresaria china, quién era asistida por una contadora que poseía una oficina en el Word Trade Center. Esta gavilla apunta a trasladar hacia Uruguay empresarios chinos adinerados, que pretendían arribar a Estados Unidos. Tanto la empresaria como la profesional fueron detenidas ayer por efectivos de la Dirección de Inteligencia.
Para obtener las visas por parte del gobierno, la banda fraguaba invitaciones de organismos públicos y privados. En este momento, varios funcionarios de la Dirección de Migracción son investigados por esta causa.
EL RIO. La Dirección Nacional de Información e Inteligencia e Interpol investigan una organización que utiliza el río Uruguay para transportar hacia Argentina a ciudadanos chinos ingresados ilegalmente a nuestro país.
La noticia fue confirmada por el subdirector nacional de información e inteligencia inspector mayor Juan Carlos Cipollini.
Si bien no se descarta que la organización pueda tener alguna conexión con la red que fue descubierta en Canelones se entiende que se trata de organizaciones diferentes, ya que en el caso del grupo que opera en el río Uruguay el destino de los asiáticos es Argentina.
En el mes de junio del año pasado en la zona de Casa Blanca al Sur de Paysandú fue detenido un ciudadano chino acompañado de un argentino. El procedimiento culminó con algunos procesamientos y con la extradición de varios asiáticos que se encontraban en la ciudad de Concordia, tras cruzar en bote desde la ciudad de Salto.
Fuentes de la jefatura de Policía y de la Prefectura de Paysandú señalaron a El País que no han recibido ninguna directiva puntual con respecto a este tema y que la investigación es ajena a sus competencias ya que se está llevan- do adelante por autoridades nacionales.
Datos
Ayer se tomó declaración a otros ocho ciudadanos chinos, quienes al parecer habrían llegado de Hong Kong hace un mes por razones laborales. También declaró la ciudadana china que sacó a estas personas de la chacra y las llevó hasta la pensión.
La situación tomó estado público a partir del llamado telefónico realizado el 6 de enero a la Seccional Policial de Los Cerrillos por parte de una vecina que dos días antes halló frente a su casa a una persona de origen chino que no podía darse a entender.
Inteligencia detuvo a cuatro funcionarios de Migración y cuatro funcionarios de la seccional policial de Los Cerrillos para ser interrogados.
El 12 de enero se detuvo a diez ciudadanos chinos que trabajaban en restoranes y a otras cuatro personas de origen asiático en calidad de indagados.
El 13 de enero se indagó a otras seis personas, entre ellas al dueño de la chacra donde se había avistado a los ciudadanos chi-nos, y a la esposa de éste. También se interrogó a una contadora uruguaya que podría estar involucrada en el asunto. Todas estas personas recuperaron su libertad.