Señorío y soberbia

Las recientes declaraciones del presidente electo han sido comentadas ya en esta página editorial. Pero nos parece oportuno hacer algunas comparaciones con la forma de actuar del Gobierno de aquella época, que sufrió el acoso de la oposición planteado de todas las maneras posibles, en todos los proyectos presentados entonces, como en interpelaciones, publicaciones y demoras, que en muchos casos perjudicaban al país.

Tanto en las reformas de la Administración Pública, como en los proyectos relativos a la política fiscal, a los relativos a grandes planes de obras públicas, de reformas en los escalafones presupuestales, mejoras en el agro y en la industria, la reestructuración del sistema bancario, el Plan Integral de Proyectos de Puntos Clave, los acuerdos con la OEA, el BID, y la Cepal, para asistencia. Y no hablemos de los acuerdos con el Banco Mundial y con el FMI, para desarrollo y defensa de nuestra moneda, a pesar que esos mismos opositores habían signado como fundadores el nacimiento de los mismos, pagado las cuotas en oro, designado Gobernadores y consultado en diversas oportunidades a sus delegados. Habían olvidado también, las Cartas de Intención firmadas por la UTE en los años cincuenta, que contenían severas condiciones de operación y prendas negativas. También hubo una cerrada oposición, por medio de demoras y observaciones a los proyectos de escuelas y policlínicas rurales, el aumento de las asignaciones familiares y otros beneficios sociales, etc., etc.

Pero nunca el gobierno impuso sus mayorías, respetando a la oposición. Uno de los casos más relevantes fue el tratamiento del proyecto de ley de Reforma Cambiaria, presentado en el mes de julio al Consejo de Gobierno y que recién pudo aprobarse a fines de 1959. En las Comisiones de la Cámara de Diputados se exigieron opiniones y presencia de representantes de Cámaras, Juntas, Asociaciones de productores, UTE, Ancap, Amdet, Cutcsa, laboratorios, Gráficos, gremiales diversas, importadores de café, tabaco y yerba, frigoríficos, despachantes, técnicos, Profesores, "Licenciados", representantes del Contralor y otros muchos, lo que aceptó respetuosamente el Gobierno, a pesar que con ello, se perdió todo el año 1959; mientras seguían las pérdidas del Banco República, el desabastecimiento de la plaza, la paralización de las industrias, la desocupación y aquel régimen "kafkiano" del Contralor, con los cupos, los antecedentes, las reventas de divisas, los tipos preferenciales y el contrabando de importaciones con dólares "baratos".

En ningún momento el Gobierno de entonces impuso sus mayorías ni amenazó con ellas. Toleró con paciencia y respeto todas esas distintas formas de obstaculizar, sintetizada en aquella expresión de "a los blancos ni un vaso de agua".

Es que hay dos maneras de gobernar en democracia: oyendo las opiniones de la oposición con la consideración que merecen, o aplicando el peso de sus mayorías parlamentarias. El temor del pueblo es ahora, frente a las declaraciones del futuro Presidente de que "los que ganan ponen las condiciones", que la mitad del país deba someterse a lo que resuelva la otra mitad, sin ser escuchado. Esperamos que tales declaraciones sean un simple juego de palabras. Pero quede bien claro que el Partido Nacional nunca se ha sometido a esas formas de gobierno autoritario. Su glorioso historial demuestra lo contrario. Y así será otra vez en beneficio de nuestro querido país.

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