No está descartada la hipótesis de venganza

La policía brasileña ha decidido no difundir informaciones sobre el presunto secuestro de la madre del delantero Robinho, Marina Lima de Souza, ocurrido en la noche del pasado sábado en San Pablo.

Marina Lima de Souza, de 43 años, fue retirada la noche del sábado de la casa de unos familiares en Praia Grande, una ciudad en el litoral sur del estado de Sao Paulo, por dos hombres que no utilizaban máscaras o capuchas y que saltaron el muro de la casa contigua para llevársela en el propio automóvil de Marina.

El jefe del Departamento de Interior de la Policía Civil del estado, Alberto Corazza, dijo que, por determinación judicial, las informaciones sobre el secuestro quedaron "protegidas por el sigilo" y sólo serán divulgadas cuando el caso sea resuelto.

Pese al silencio de las autoridades, versiones de prensa indican que los secuestradores no han hecho exigencias para liberar a la madre del futbolista y que, incluso, existen dudas sobre si se trató realmente de un secuestro o una venganza.

UN CRACK. Robinho, estrella del club Santos y considerado la mayor revelación del fútbol brasileño en 2002, es uno de los futbolistas más destacados del actual Campeonato Brasileño.

El jugador, que a sus 20 años ya ha sido convocado varias veces para la selección brasileña, es uno de los futbolistas mejor remunerados del país y es pretendido por clubes como el Real Madrid español y el Benfica portugués.

Robinho se enteró de la desaparición de su madre cuando estaba en el estado de Santa Catarina, en donde el Santos se midió el domingo con el Criciúma en un partido del Campeonato Brasileño.

Pese a que el delantero manifestó su intención de jugar, el técnico del Santos, el ex seleccionador brasileño Vanderlei Luxemburgo, prefirió liberarlo.

El Santos sintió la baja del delantero y tan solo logró un empate 1-1 con el irregular Criciúma, lo que le costó el liderato en la clasificación de la Liga, asumido por el Atlético Paranaense.

El secuestro ocurrió en momentos en que el agente del futbolista, Wagner Ribeiro, negociaba en España el posible traspaso de Robinho al Real Madrid a partir del próximo año.

ANTECEDENTES. El caso de la madre de Robinho recordó inmediatamente el secuestro del padre del delantero Romario, ocurrido en mayo de 1994, cuando el futbolista vestía la camisa del Barcelona.

Edevair de Souza Faría fue secuestrado cuando estaba en un bar con unos amigos y liberado por la policía una semana después en una casa de un suburbio de Río de Janeiro en la que era vigilado por dos mujeres. Los secuestradores llegaron a exigir a la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) el pago de siete millones de dólares para liberarlo.

Los futbolistas y sus familiares son uno de los blancos preferidos de los secuestradores en Argentina, en donde supuestamente se han registrado 20 casos de este tipo entre enero de 2002 y agosto pasado.

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