DURAZNO | VICTOR RODRIGUEZ
Cada un duraznense habrá por lo menos dos visitantes. "Esperamos más de 75.000 personas", sostuvo el intendente municipal de Durazno, Carmelo Vidalín, graficando lo que será el movimiento en la "capital del Yí" el próximo fin de semana en la segunda edición del Festival de Rock en el Parque de la Hispanidad. La movida ya comenzó en todo el departamento. Los comercios tratarán de no quedarse escasos de insumos como aconteció el año pasado, y ahora la mayoría tomó las previsiones, incrementando el stock, esperando la llegada de la multitud. Los hoteles "hace tiempo" tienen las reservas agotadas, al punto que para paliar la creciente demanda, la intendencia viene convocando a alquilar casas o piezas durante los dos días con la finalidad de albergar la mayor cantidad posible de pasantes. El Parque de la Hispanidad viene recibiendo los últimos retoques, y como novedad habrá de presentar ésta vez dos escenarios paralelos.
En materia de seguridad, con la finalidad de concentrar toda la atención en el festival, las autoridades decidieron que no se realice ningún otro espectáculo público durante el fin de semana. El jefe de Policía, Carlos Masedas, dijo a El País que 250 efectivos se encargarán de preservar el control en toda la ciudad, 120 de los cuáles estarán asignados al parque y zonas adyacentes, a los que se sumarán entre 50 a 60 personas de seguridad contratadas por los organizadores para mantener el orden entre el público cerca de los escenarios.
VENTAS. La "capital del Yí" vive desde ya intensamente la fiesta del rock, que el pasado año reuniera a 45.000 fans desde todos los rincones del país. Durante estos días se ven —aún en los más precarios lugares— que los comerciantes duraznenses se preparan para la llegada de miles y miles de visitantes. Cada lugar resulta apropiado para colocar allí mercadería que, seguramente, se venderá como "pan caliente. "Esto es un recoveco, reconoce José, mientras clava unas tablas que servirán de pared para una especie de galpón levantado en un predio practicamente abandonado en Bolívar casi Gallinal, a un par de kilómetros de donde será la movida. Allí planea vender "de todo, refrescos, golosinas, pan, frutas, agua caliente, y "si cuadra" comida rápida como milanesas y panchos. Mientras tanto, algunos comerciantes locales están preocupados porque advierten la llegada de "vendedores golondrinas" en días previos y durante el festival, quitándoles franjas de venta. Carlos Bruno, de Zorba Kreep’s, dijo que "alguien tendría que controlar la venta, no estoy en contra de que el más humilde de los duraznenses se rebusque en ésta oportunidad en cualquier rubro, pero sí me disgustaría bastante ver gente que venga de otros lugaes, no porque no se los merezca, sino porque es una fiesta de Durazno y la plata es necesario que queda aquí, que no se vaya a otros sitios", reflexiona este duraznense.