Roma - Los jefes de Estado o de Gobierno de los 25 países de la UE llegan hoy a Roma para firmar mañana la Constitución Europea, pendientes de las gestiones diplomáticas en marcha para tratar de cerrar la crisis sin precedentes abierta en la Comisión.
La decisión del presidente designado, José Manuel Durao Barroso, de retirar su equipo de comisarios y pedir un aplazamiento para el voto de investidura se ha convertido en un molesto contrapunto de la histórica ceremonia, preparada con esmero por el Gobierno de Italia.
El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, debe compartir ahora su condición de anfitrión con la de actor principal en la crisis de la Comisión Europea, suscitada por el rechazo a su candidato como comisario, el democristiano Rocco Buttiglione.
La firma de la primera Constitución del continente se verá mediatizada por la oportunidad que tendrán los líderes europeos de abordar directamente el principal problema que tiene en estos momentos planteado la UE.
Roma vive este jueves los últimos preparativos de un nuevo acontecimiento histórico para la unidad de Europa, como el que ya acogió hace 47 años con la rubrica de la carta fundacional de la Comunidad Económica Europea (CEE).
Los seis países, Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, que suscribieron aquel Tratado, son hoy 25, a los que pronto aspiran a sumarse Turquía, Rumanía y Bulgaria, que, junto a Croacia, también estarán representados en el acto de mañana.
Como en 1957, la Sala de los Orazi e Curiazi del complejo del Campidoglio romano, la más sagrada de las siete famosas colinas de Roma, volverá a ser el escenario donde los líderes europeos den, con su firma, un nuevo paso en la construcción de la Europa unida.
Antes se abrirá la sesión en la Sala Julio César del Palacio Senatorial, con la intervención de los primeros ministros de Italia, Irlanda, bajo cuya presidencia se aprobó la Carta Magna, y Holanda, que encabeza este semestre el Consejo de la UE.
También tomarán la palabra el presidente del Parlamento Europeo, el español Josep Borrell, y los presidentes saliente y entrante de la Comisión Europea, el italiano Romano Prodi y el portugués José Manuel Durao Barroso.
La solemne sesión, en la que participarán los ministros de Exteriores de los Veinticinco, finalizará con una foto de familia en el patio de Miguel Angel del Palacio de los Conservadores y con un almuerzo ofrecido por el presidente de la República italiana, Carlo Azeglio Ciampi, en su residencia del Quirinal.
Unos 7.000 policías velarán por la seguridad de las cerca de 600 personas que integran las delegaciones durante sus desplazamientos por el centro histórico de la capital italiana, por el que en buena parte se prohibirá al tráfico privado.
Para los líderes europeos se han reservado quince vehículos Maserati cuatro puertas para el desplazamiento desde sus hoteles al lugar de la ceremonia, especialmente engalanado con 30.000 flores regalo de la presidencia holandesa.
El espacio aéreo sobre la capital italiana permanecerá cerrado ya desde hoy y hasta el mediodía del sábado, al igual que el aeropuerto militar de Ciampino, a donde llegarán los líderes de la UE, mientras que el de Fiumicino verá reducido su tráfico mañana en un 20 por ciento.
En la organización del evento se han invertido unos 10 millones de euros, de los que un millón se ha destinado al acondicionamiento y restauración del área del Campidoglio, cuya imagen más universal es la plaza en forma de estrella diseñada por Miguel Angel, en cuyo centro se alza la estatua ecuestre del emperador Marco Aurelio.
EFE