BUENOS AIRES - El fugaz retorno al hospital del ídolo futbolístico argentino Diego Maradona encendió la alarma sobre los riesgos de la falta de continuidad en su tratamiento contra las drogas, afectada ahora por la incertidumbre sobre su proyectado viaje a Cuba para internarse en un centro de salud mental.
"La indefinición sobre cómo continuará la segunda etapa de su tratamiento no le hace nada bien", sostuvo el psiquiatra Carlos Nasef, del equipo de la clínica privada Suizo-Argentina que atendió a Maradona cuando en abril pasado sufrió una grave afección cardíaco-pulmonar.
El experto aprobó que en una primera etapa el ex capitán de la selección argentina haya sido desintoxicado, pero opinó que ahora "ya tendría que estar con su tratamiento".
Nasef sugirió así que la discontinuidad pudo contribuir a que en la madrugada del sábado el Diez haya regresado a la clínica, esta vez con fiebre, presión alta y taquicardia por una neumonía.
Desde que hace una semana la justicia lo autorizó a seguir su tratamiento contra la adicción a las drogas en Cuba, el ex futbolista comenzó a salir en forma diaria de la clínica psiquiátrica donde reside desde el 9 de mayo, dejando atrás una primera etapa de encierro y poco contacto con otras personas.
En los últimos días, Maradona, de 43 años, fue a ver a su ex equipo y club de sus amores, Boca Juniors, a visitar a sus padres y a sus hijas, y hasta a jugar dos partidos de fútbol con amigos, su hermano Lalo Maradona y dos sobrinos, lo que pudo haberle ocasionado un enfriamiento y disparado la neumonía.
Esas salidas fueron cuestionadas por el médico personal de Maradona, Alfredo Cahe, quien respalda su deseo de continuar el tratamiento en el exterior y batalló contra la reticencia de la familia a darle autorización para ello.
Los familiares de Maradona, incluida su ex esposa Claudia Villafañe, fueron quienes, con aval judicial, impusieron hace cuatro meses la internación del paciente en la clínica psiquiátrica "Del Parque", en Ituzaingó (periferia oeste), tras el grave cuadro cardíaco-pulmonar que puso en riesgo su vida.
Cumplida una primera etapa del tratamiento, aceptaron los deseos de Maradona de continuar la recuperación en Cuba, con la condición de que lo hiciera en el Centro de Salud Mental (Cesam), de régimen cerrado, muy diferente del establecimiento La Pradera, donde el paciente pasó largas temporadas en los últimos años.
Pero entre la deliberación familiar y el trámite judicial para autorizarlo a viajar, Maradona quedó en una zona de indefinición con una primera etapa de tratamiento cerrada sin que se sepa cuándo comenzará la siguiente.
Algunos de quienes lo trataron en estos días dijeron a la prensa local que el ex capitán de la selección argentina campeona del Mundo en 1986 estaba inquieto por la demora en resolverse su viaje a la isla caribeña.
La neumonía, en tanto, parece ser un tema resuelto con el correspondiente tratamiento con antibióticos y vigilancia médica permantente.
"La situación de Maradona está controlada. Tuvo una complicación y está medicado, pero no es para alarmar a nadie. Está estable", informó el cardiólogo Diego Ontiveros, en declaraciones publicadas el domingo por La Nación.
AFP