Nuevas líneas de apoyo para Tacurú

| Las donaciones a través de las tres líneas 0900 tendrán el objetivo de mejorar la propuesta educativa

FORMACION. Carlos Iguini cursa el último año del taller de Carpintería en la Escuela Don Bosco y quiere poner su propio negocio. 200x140
FORMACION. Carlos Iguini cursa el último año del taller de Carpintería en la Escuela Don Bosco y quiere poner su propio negocio.

Lucia Baldomir

El sueño de Carlos Iguini para este año es poder hacer un ropero. Tiene 16 años y cursa el último año del taller de carpintería de la Escuela de Oficios Don Bosco.

Lo primero que hizo en clase fue una repisa para la madre, pero desde entonces asegura haber aprendido mucho, no sólo acerca de cómo manejar la madera, sino también de otros temas.

El martes es el día preferido de Carlos. "Me levanto volando, porque es el día que tengo taller de mañana y de tarde". De todas formas, las materias teóricas también le atraen.

"Matemáticas y dibujo son las que más me gustan. Pero también tenemos otras materias. Repasamos cosas que ya aprendimos en la escuela, tenemos formación social y comunicación. Ahí nosotros elegimos temas y discutimos. Por ahora estamos interesados en hablar de la homosexualidad, o sobre las drogas. El jueves tengo una hora de coordinación que ahí nos enseñan a escribir cuentos, poemas. Todavía no escribí ningún poema, pero ando ahí; no tengo novia pero capaz que hago uno a ver si consigo", dice.

Carlos completó la primaria y cursó primero de liceo dos veces, pero según cuenta, no era lo que más le gustaba, por eso decidió entrar en la escuela. "Desde chico me gustaba la carpintería y como vivo casi enfrente me anoté".

En el futuro le gustaría tener una carpintería propia. Todavía los vecinos no le encargan nada pero la madre ya le pidió que le haga un mueble para guardar platos.

"Quiero seguir con la carpintería. Ahora sé que tengo un oficio y que puedo tener un trabajo. Eso antes me preocupaba porque si no llegaba a hacer el liceo iba a ser muy difícil conseguir algo. Con el oficio que tengo ahora ya me aseguré el trabajo para ayudar a mi madre".

Como él, 200 adolescentes entre 12 y 17 años provenientes de los barrios Marconi, Borro, Los Palomares y Cuarenta Semanas concurren a la Escuela de Oficios Don Bosco del Movimiento Tacurú en busca de las herramientas que les permitan asegurarse un futuro laboral.

Allí se enseñan cuatro oficios: carpintería, corte y confección, gastronomía y electricidad. Los cursos tienen una duración de tres años y combinan las asignaturas teóricas con el taller práctico.

Una vez terminado el curso se ofrecen algunos talleres extraordinarios de herrería o tornería que complementen lo aprendido en los tres años.

En la escuela no sólo se brindan los materiales de trabajo sino que además se presta atención alimenticia a 100 adolescentes en situación difícil. Los jóvenes que muestran necesidad de asistir al comedor son trasladados en un ómnibus contratado desde la Escuela a la casa Tacurú.

Si bien la plataforma educativa se basa en los oficios, la organización sin fines de lucro forma en otros aspectos apostando a una educación "para la vida", que dé las herramientas para una posterior inserción laboral.

En muchos casos, los adolescentes ingresan con grandes dificultades en asignaturas como matemáticas o idioma español por lo que en la escuela intentan realizar clases extracurriculares de apoyo.

ENTORNO. Un grupo interdisciplinario de 35 laicos y religiosos es el encargado de abordar las diferentes áreas de la vida de los adolescentes. Los requisitos para ingresar son tener primaria terminada y no más de 15 años al momento de anotarse.

Pero más allá que exista una inscripción, el equipo que trabaja dentro de la Escuela de Oficios realiza una investigación profunda de cada situación para dar posibilidades a los más necesitados. Así es que se entrevistan con las familias y hasta concurren al hogar del alumno para ver su entorno.

En muchos casos, la necesidad de salir a trabajar para mantener la familia lleva a la deserción escolar pero esta situación viene revirtiéndose a grandes pasos en los últimos años de la institución.

La composición familiar del alumnado es diversa y en algunos casos presentan importantes problemas.

Por esta razón, ya sea a través de la trabajadora social como de la orientadora familiar de la institución, se trata de brindar un apoyo más global, que incluya talleres con los padres para que incentiven a sus hijos y eduquen en aspectos como la responsabilidad y la violencia.

APRENDIZ. Los proyectos de Claudia Peña son distintos a los de Carlos. Ella tiene 14 años y seis meses de embarazo. La nena que alberga en su vientre la hace ver la Escuela de Oficios como una oportunidad para salir adelante en caso de que no pueda cumplir su sueño de ser pediatra. Por el momento estudia corte y confección de día y de tarde va al liceo, en donde cursa segundo año.

El interés por empezar a diseñar y a coser se generó por los comentarios de boca en boca de sus amigos.

"Todo el mundo hablaba de lo bueno que estaba y como tenía tanto tiempo libre me anoté. Mi madre está recontenta porque en lugar de estar todo el tiempo en la calle me la paso haciendo cosas", comentó la joven.

Si bien siempre tuvo interés por la costura recién cuando entró en la Escuela de Oficios Don Bosco se consiguió una máquina de coser. "Lo primero que me hice fue una pollera, después un buzo y un vestido. A mi beba le hice un conjunto en polar y nada más porque como no sé cuánto va a medir...", dijo Claudia Peña.

El regalo que la tiene orgullosa en estos días es el buzo de polar que le hizo a su prima por los 15. Ella también estudia corte y confección y ya estuvieron pensando en juntarse con otras adolescentes y poner un taller de costura.

"Acá aprendés bastantes cosas porque te empezás a relacionar más con la gente, pensás de otra manera, hacés proyectos a futuro y siempre sabés que pase lo que pase hay gente que te está apoyando. En mi caso yo sé que tener un hijo es difícil, y más a mi edad, pero no creo que me tranque todo, creo que por ella es que tengo que salir adelante", enfatizó la futura madre.

Para colaborar

3 09009970: $20

3 09009971: $50

3 09009972: $100

Las donaciones se pueden realizar por el número 2162502.

Otra forma de ayudar

Con el objetivo de recaudar el dinero que les permita mejorar la calidad de la propuesta y atender otras necesidades de los jóvenes es que esta semana la Escuela de Oficios Don Bosco, del Movimiento Tacurú lanzará tres líneas 0900.

Dentro de los proyectos a realizar con el apoyo de la sociedad también se encuentra la apertura de más turnos y cupos, además de otros cursos como informática.

Hasta el momento la Escuela de Oficios Don Bosco se mantiene con los aportes de particulares, la Fundación Tacurú y el apoyo del Estado a través del Iname, pero éstos no alcanzan para cubrir los costos institucionales.

Por otra parte, los producido en los talleres es puesto a la venta como forma de cubrir los costos.

En gastronomía el plato del día es vendido a los docentes que se quedan hasta la tarde y el resto es puesto a la oferta de los alumnos y profesores en los recreos. En los talleres de carpintería y electricidad los servicios vienen contratados desde afuera.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar