Jorge Larrañaga y Juan Andrés Ramírez coincidieron anoche que la "batalla interna" del año 1999 —en donde ambos defendieron la "honradez administrativa" como consigna electoral frente a Luis Alberto Lacalle—fue una "causa justa" que "debe terminar" para "construir el nuevo Partido Nacional".
En el inicio de campaña de la Lista 903, que orienta el diputado Alvaro Alonso, de Desafío Nacional, Ramírez dijo que hace cinco años hubo una "dura cruzada" con "ribetes no tan agradables" ya que "estábamos en un campo lleno de rispideces" porque "queríamos que el Partido Nacional se reencontrara con su verdadera historia".
"En el 99 fue el punto más alto del enfrentamiento por lo que vale la pena", enfatizó Ramírez. Recordó, entonces, que le pidió a Larrañaga que lo acompañara a completar la fórmula. "Un hombre intachable en su honradez, administrador en Paysandú durante dos períodos (...). Tratamos de hacer la mejor historia del partido: afirmarnos en lo más fermental (...). En 1999 dimos la batalla con Jorge por la honradez administrativa como bandera".
"Electoralmente —agregó—en el año 99, se puede decir que no triunfamos, se puede decir que nos ganaron, pero no que fuimos derrotados. No fuimos derrotados porque la semilla estaba plantada. La opinión pública, aún fuera del partido, percibía en nosotros que estábamos luchando contra una estructura del partido y que queríamos cambiar. Pero queríamos cambiar para afianzar valores", insistió.
"Hoy, con las mismas banderas, tenemos un nuevo abanderado (...). En el 99, ganamos por la dignidad, ahora vamos a ganar también por la justicia", concluyó Ramírez.
CAUSA JUSTA. Mientras, de inmediato, Larrañaga dijo que hace cinco años "se dio una buena batalla" por una "causa justa".
"Luchamos para intentar los cambios y construir el nuevo Partido Nacional", acotó. "Aprendí mucho con la 903 y con este hombre de una sola hebra, que se llama Juan Andrés Ramírez".
"Tenemos que impulsar la renovación y terminar la tarea de 1999", insistió. "Hemos tenido coincidencias y discrepancias (con Ramírez). Por suerte, estas últimas no han tenido la entidad como para que no podamos volver a estar juntos en este esfuerzo", explicó.
Finalmente, Larrañaga sostuvo que un gobierno para que sea "respetado", tienen que comparecer "tres elementos fundamentales", a saber: "la capacidad de acordar"; la "transparencia y honestidad en el ejercicio de la cosa pública" y un "Estado eficaz, fuerte, para tener solidaridad y humanismo en la respuesta".