LONDRES y PARIS | ANSA
El Alto Comisionado para Scotland Yard, John Stevens, afirmó ayer en París que la policía británica "resolverá de una vez por todas" el misterio que envuelve la muerte de la princesa Diana de Gales.
Stevens realizó las declaraciones en el puente del Alma, junto al Sena, lugar donde la princesa de Gales y su pareja, el egipcio Dodi Al Fayed, murieron el 31 de agosto de 1997 al volcar el Mercedes donde viajaban.
Además, reiteró que está dispuesto a interrogar al príncipe Carlos, heredero de la corona británica, acusado en cartas escritas por la propia Diana de haber mandado matarla en un accidente automovilístico, para así casarse con su amante Camilla Parker Bowles.
También afirmó que entrevistará a oficiales de los servicios secretos británicos MI5 y MI6, e investigará las teorías de conspiración para asesinar a Lady Di.
Durante la conferencia de prensa, el funcionario de Scotland Yard dijo que el puente "es más angosto y pequeño" de lo que creía, y explicó que destinó 10 inspectores de la policía británica para trabajar a tiempo completo en el caso.
Stevens comenzó la pesquisa en el Hotel Ritz de la capital francesa, desde donde realizó junto a un grupo de detectives británicos el mismo recorrido en automóvil que hicieron Lady Di, Dodi y el chofer Henri Paul.
IMAGENES. El viaje del funcionario de Scotland Yard a París se conoce pocos días después de que la cadena estadounidense NBC emitiera imágenes inéditas de la princesa Diana agonizando dentro del automóvil, minutos antes de morir, y al ser tratada de emergencia por enfermeros.
Esas imágenes provocaron duras reacciones de la familia real británica y de los Spencer, que condenaron a la cadena estadounidense de "sensacionalista y amoral".
Por su parte, la reina Isabel II se mostró enfurecida por las imágenes y pidió respetar a los príncipes William y Harry, hijos de Carlos y Diana.
Stevens —quien dijo que dejará claro si la muerte de Lady Di fue una conspiración o no— fue llamado en enero pasado para participar del caso por el magistrado inglés Michael Burgess, quien le encargó al funcionario de Scotland Yard llevar a cabo las pesquisas por el trágico incidente.
En febrero pasado, Stevens viajó a París junto a un grupo de inspectores británicos, con quienes entrevistó a policías y funcionarios judiciales franceses, que participaron de la investigación realizada por el juez galo Hervé Stephan. Ese caso, que produjo un legajo de 6.000 páginas, determinó que la muerte de Diana y Dodi fue un accidente provocado por el estado de ebriedad del conductor, Henri Paul.
Sin embargo, el padre de Dodi, Mohamed Al Fayed, dueño de la tienda Harrods de Londres, insistió en que la muerte de su hijo y su novia fue un plan de los servicios secretos bajo órdenes expresas de la reina Isabel II de Inglaterra.